Arte del pintor López Oliva en centro cultural de Detroit


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                                                                                                                                                                Manuel López Oliva.
                                                                                                                                                                El vértigo y la máscara, 2017.
                                                                                                                                                                Acrílico/Lienzo, 121 x 92 cm.

Tal como le fuera solicitado en el 2015 por el Dr. Georges N´Namdi, fundador y propietario del afamado N'Namdi Center for Contemporary Art, de la ciudad norteamericana de Detroit, el artista visual cubano Manuel López Oliva envió un conjunto de obras pictóricas que dieran noticas de su itinerario creador de las últimas décadas, actualmente exhibido en una de las dos galerías de ese espacio de concurrencia de muchas manifestaciones culturales. Aunque el proyecto tuvo que cambiar de fechas más de una vez, por no contar su hacedor con los materiales requeridos para consumar cuadros de gran formato que debían completar la visión expositiva inicialmente curada por Deney Terry (historiadora de arte y asistente profesional de López Oliva), al final pudo armarse el enfoque panorámico que ha generado expectación en los medios receptivos correspondientes de esa ciudad que sirvió como asidero productivo al binomio Diego Rivera-Frida Kalho.

Pinturas que antes fueron exhibidas en la muestra Mímesis de nuestro Museo Nacional de Bellas Artes, piezas salidas a la luz hace unos meses en A teatro abierto (Galería Artis 718 del Fondo Cubano de Bienes Culturales), además de otras realizaciones que permanecían en el taller del artista dentro del Casco Histórico habanero, se congregaron en pos de comunicar -a modo de “prisma estilístico”- las diversas dimensiones antropológicas, sociales, filosóficas y semióticas que participan del lenguaje artístico distintivo de quien ha sido también crítico y profesor de arte, ensayista y fundador de entidades de la cultura. Sus fisonomías disímiles devenidas máscaras, los escenarios y cortinajes donde teatralidad y conciencia ética se identifican, la metáfora erótica proveniente de sentimientos contenidos, un juego de símbolos que coloca a la paradoja en el punto de mira de los espectadores, ese peculiar diálogo estético entre historia y mitos, han sido montados en una singular edificación que antes había sido fábrica de la populosa ciudad del Estado de Michigan.

                                                                                                                                                                Manuel López Oliva.
                                                                                                                                                                Perder la máscara, 2015.
                                                                                                                                                                Acrílico/Lienzo.

Open Scene es el título elegido por Deney Terry para la referida “puesta en sala”, que en los distintos medios de prensa y sitios digitales de Detroit que la anuncian, presentan a este pintor de Cuba caracterizado por una expresión compleja, rica en mixturas, con singulares estructuras, bifurcada entre el arte de pintar y los performances, y donde también se manejan referentes de la mascarada carnavalesca, de la ópera y la comedia, la literatura y lo sicológico. No deja de señalarse tampoco el aspecto dialógico, lo humanista y esos evidentes registros de la conducta cotidiana, que subyacen dentro de imágenes plenas de autonomía, como representaciones teatrales cuya independencia de sentido implica, a la vez, la existencia de un repertorio plástico personal entretejido por el hacer culto y armoniosas hibridaciones de amplio oficio.

Esta nueva exposición con 24 piezas en acrílico de L. Oliva, que en próximos días contará con las presencias físicas del  artífice y su asistente -que ofrecerán conferencias y visitas dirigidas-, se suma a las revelaciones de nivel sobre arte cubano protagonizadas allí mismo, en el 2014, por las visiones de Manuel Mendive. Open Scene implica una seducción a la mirada sensible y una provocación al observador inteligente, la que permanecerá  en  ese espacio del N´NAMDI CENTER (Detroit, 52 E. Forest AveMap) hasta el 5 de enero del 2019.


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