Camagüey en su 505 aniversario


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                        Teatro Principal. Sede de la conferencia ofrecida por el Dr. Eusebio Leal Splenger por el 505 aniversario de la ciudad.

Celebrar aniversario será siempre un motivo para festejar y evaluar el camino recorrido, un acto para asomarse al pasado tras aquellos hechos y acontecimientos que se erigieron en pilares de una cultura y una identidad. Este es el caso de la antigua Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, cuya génesis es preciso buscarla en aquel puerto al que llamaron “Del Príncipe” en la costa norte (1514) y al que siguió un asentamiento minero en una extensa llanura que la historiografía recoge con el nombre de Caonao (1516) para culminar, definitivamente, en el cacicazgo de Camagüebax, entre los ríos Tínima y Hatibonico (1528). Los tres asentamientos cuentan, en tanto todos forman parte de la experiencia de la ocupación de un espacio y de la relación entre aborígenes y españoles en la formación de un sentimiento local y regional que muy pronto aportó elementos sustanciales a la formación de la nación.

Para el 2 de febrero, Día de Nuestra Señora de la Candelaria, y como viene haciendo ya hace algunos años, la Oficina del Historiador de esta ciudad convocó al Simposio Nacional Desafíos en el Manejo y Gestión de Ciudades, que para su XIII edición llevaba por tema “Las políticas públicas y la responsabilidad social en las ciudades históricas patrimoniales”, una cita que no solo contó con el apoyo de la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las Ciudades Patrimoniales de Cuba, sino que fue la sede de una cita entre su presidente, el Dr. Eusebio Leal, y representantes de las ciudades de Baracoa, Santiago de Cuba, Bayamo, Cienfuegos y Matanzas, entre otras.

Espectáculo infantil que dió inaugración al Simposio.

En singular muestra de hermandad, la filial de la Oficina del Conservador de Matanzas en Cárdenas, dedicó un número especial del boletín “Memorias de la Ciudad” al 505 aniversario de la ciudad de Camagüey en el que se recogen algunos de los nexos existentes entre ambas urbes. En el editorial, bajo el título “Volver a Camagüey”, indica su presidente, el licenciado Arnaldo Batista Alonso:

Memorias de la Ciudad, Homenaje de la Oficina del Conservador de Matanzas a Camagüey por su 505 aniversario.
 

Llegar a Camagüey es un regreso constante en el tiempo, despierta el interés, el descubrimiento que sucede en cada casa, calle o espacio público, la arquitectura que es forma y función deslumbra en casa momento, el urbanismo desconcierta al no iniciado y entre toda esa lectura, la ciudad se hace grande, a medida que se erige como un gran monumento ante la vista de aquel que ávido recorre el entramado importado de la vieja Europa. […] Aquí se hizo nación desde los inicios de una fecha distante que comenzamos a celebrar en Demajagua el 10 de octubre del pasado año, que tiene en el próximo abril un hito importante precisamente en esta tierra, si en el Oriente cubano arranca la gesta con las acciones de guerra, en Guáimaro se consolidan como nunca las aspiraciones de manera concreta.

“La huella de Gertrudis Gómez de Avellaneda en Cárdenas”, a quien agradecen los cardenenses su mediación en la obtención del deseado título de Ciudad, particularmente entre 1860 y 1863 y las consideraciones que le ofreciera el ilustre Oscar María de Rojas, fundador del Museo Municipal de Cárdenas en 1900, una representación de sellos alegóricos a hechos, sitios y personajes de Camagüey presentes en la Colección Edelmira García Ponce, así como la reproducción de un segmento del Diario de Cárdenas correspondiente a 1891 en el que se anuncian productos camagüeyanos expendidos en establecimientos comerciales, hacen de este obsequio un auténtico homenaje al Camagüey legendario.

 

 Memorias de la Ciudad. Homenaje de la ciudad de Cárdenas a Camagüey.

Durante el Simposio, conferencias, ponencias y recorridos por espacios patrimoniales, estructuraron tres días de intenso trabajo. En el ámbito teórico distinguieron la cita las comunicaciones realizadas por profesionales de alto nivel en el tema del patrimonio urbano arquitectónico en el Centro de Convenciones Santa Cecilia, emplazado en la antigua plaza de la Merced, hoy la céntrica Plaza de los Trabajadores. “Esquema nacional de ordenamiento territorial. Política pública para el desarrollo sostenible del país”, por la Dra. Anelis Marichal; “El paisaje urbano histórico. Reconfiguración y políticas públicas”, por la profesora e investigadora Lourdes Gómez Consuegra y “Nuevas tendencias y experiencias en la gestión de centros históricos”, por la profesora e investigadora del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría Gina Rey Rodríguez, sentaron las pautas para entender las tesis desarrolladas por los integrantes del panel “Las nuevas formas de gestión y su integración a la política de conservación en los centros históricos”, entre los que se encontraban especialistas de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, la Empresa de Turismo, la Empresa de Servicios Técnicos y Personales del Hogar y trabajadores por cuenta propia.

Con orgullo mostraron los anfitriones un conjunto de intervenciones que muestran un crecimiento en la conservación del patrimonio cultural de la localidad, quehacer enriquecedor de la vida social y espiritual de sus habitantes. Los proyectos “La ciudad mira su río”, el Museo Ferroviario y el Recinto Ferial merecen algunos comentarios. Pero antes es preciso agradecer, por su connotación patriótica, la visita al potrero Jimaguayú, lugar en que cayera Ignacio Agramonte y Loynaz, ahora floreciente con una maqueta que, apoyado en un material visual, narra el combate en el que perdiera la vida el gran adalid camagüeyano, una historia contada tras el estudio histórico documental de la época por estrategas militares e historiadores de la localidad. Conocer el sitio histórico desde la maestría de la profesora e investigadora Elda Cento Gómez, Premio Nacional e Historia, será un hecho perdurable en la memoria de los que asistimos.

Elda Cento Gómez presenta a los participantes el combate de Jiamguayú en la maqueta.

Potrero de Jimaguayú. Sitio Histórico.

Monemnto a Ignacio Agramonte y Loynaz. Potrero de Jimaguayú. Sitio Histórico.

“La ciudad mira su río”, por su lado, además de materializar el anhelo de los principeños de la primera mitad del siglo XIX de contar con salidas y entradas a la ciudad intrarríos desde los tejidos y otros barrios y ciudades con fines comerciales, ha generado un paseo peatonal que inspira al esparcimiento en una senda de áreas de jardinería entre los puentes de La Caridad y la calle Ignacio Agramonte, donde conecta con el Recinto Ferial, proyecto que acogerá los más importantes acontecimientos de la Camagüey y que se presenta desde ya con el nombre de Feria Internacional de Camagüey (FICAM), nombre que enarbola la inserción de la antigua Villa de Santa María del Puerto del Príncipe en un peldaño superior expositivo y comercial dentro de la Isla. Las ferias del libro y algunas acciones de la Fiesta del Tinajón podrán encontrar en este lugar un espacio ideal sin romper con ello su diálogo con la ciudad tradicional.

 

Proyecto de la Feria Internacional de Camagüey.

Como cierre de esta comunicación he dejado el Museo Ferroviario de Camagüey, a cargo de la museóloga Bárbara Oliva y la arquitecta Ailén Marín, por considerarlo, tanto por su tipología como por su proyección social, un hito dentro de la museología cubana. El punto de partida lo constituye la rehabilitación de la antigua estación de viajeros de los ferrocarriles (1912) y desborda las áreas verdes como salones de exposición de bienes del patrimonio industrial para centrar la atención en la recuperación de tradiciones y costumbres del personal de los ferrocarriles, profesión latente en el cercano barrio de La Vigía y sus instituciones.

Paseo del Museo Ferroviario de Camagüey.

Antigua estación Ferroviaria de Camagüey. En proyecto del Museo Ferroviario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Exponente del Parque Van Horne. Museo Ferroviario de Camagüey.

Como se ha de recordar, y he demostrado en Una ciudad en el laberinto de la Ilustración, los antecedentes de la inscripción de Camagüey en el tema del ferrocarril lo debemos a Gaspar Betancourt Cisneros, El Lugareño, entre el segundo lustro de la década del 30 y el primero de los años 40 del siglo XIX (1). Sin embargo, la zona en rehabilitación es el documento de la huella dejada en la localidad por Sr. William Cornelius Van Horne (1848-1915), norteamericano que en 1895 la corona británica había distinguido con el título Caballero Comendador de la Orden de San Miguel y San Jorge por sus aportes al desarrollo ferroviario de Canadá, quien en contacto con Gonzalo de Quesada y otros camagüeyanos en estados Unidos, reconoce en la Isla la potencialidad de crear el Ferrocarril Central, razón que le llevó a fundar The Cuba Company en 1900, en Nueva Jersey así como la ubicación en este territorio de los talleres centrales de esta importante industria.(2)

En relación con el homenaje al iniciador del patrimonio industrial y la memoria cultural asociado a ello resulta meritorio no olvidar los proyectos que anteceden al que hoy realiza la Oficina del Historiador de la Ciudad en este entorno. La génesis de ello está en la propuesta hecha por el concejal Armando Labrada al Ayuntamiento de Camagüey en la sesión del 16 de junio de 1911, proponiendo perpetuar la figura del hombre que estableció en esta ciudad los talleres del Ferrocarril Central, asunto que se archivaría hasta una década después, en sesión del 10 de enero de 1922, cuando a solicitud del Comité Pro homenaje a William Van Horne se propone no solo bautizar la calle Nueva, sino también “colocar un busto en la explanada que forman las calles Avellaneda, Padre Olallo, Francisquito y Estación de Ferrocarril”. Recuérdese también el acuerdo adoptado: “[…] con respecto al busto no es posible, pues allí se erigirá el del Lugareño”.

Aunque ya en el reparto Garrido existía una calle con el nombre Van Horne, insistían los camagüeyanos en homenajearle en ésta bajo el argumento de que la calle Nueva existía “en virtud de haberla abierto la compañía del Ferrocarril de Cuba, en época de Sr. William Van Horne, al destruir edificios que allí existían con el fin de construir la actual estación de viajeros”, a lo que añadió el concejal Herrero “que todo el pueblo conoce la calle Nueva con el nombre de Van Horne, puesto que el mismo pueblo le ha designado con ese nombre”. El 5 de junio de 1922 el alcalde municipal Andrés Morán daba por tomado el acuerdo.

Tras el triunfo revolucionario el espacio se resignificó. Desde las investigaciones históricas y tras el derrumbe del bar El Capitolio, en la intercepción de las calles República y Van Horne la Dirección de Comunales rehabilitó el espacio con un microparque en el que se colocó un busto a Mario Aróstegui, extendiendo a la calle el nombre del primer mártir de la lucha contra Batista en la región. Luego, como parte de reanimación hecha por la Oficina del Historiador en la calle República, se ejecutó el proyecto de la arquitecta Elizabeth García Vitar con la colaboración del artista de la plástica Jorge Luis Santana con dos premisas fundamentales: dignificar el espacio como área de esparcimiento y homenajear a Aróstegui, cuya vida laboral se vinculó al ferrocarril, en uno de los escenarios en los que sostuvo una pelea contra miembros del ejército batistiano. El patrimonio ferroviario estuvo entre los referentes de este proyecto (1).

El proyecto del Museo Ferroviario de Camagüey responde a las últimas tendencias de la museología, tanto en su guion museológico como en el proyecto museográfico, en tanto asume como institución patrimonial no solo el inmueble en sí, sino también la zona urbana a la que por tradición histórica se vincula. Distante del conservador recinto en el que se exponen, conservan e investigan exponentes del patrimonio industrial, será un área para dialogar con una experiencia que devino modo de vida para un sector social significativo en Camagüey y en toda Cuba. Un sector que, para dicha de todos los cubanos, está en fase de revitalización.

¿Sería descabellado soñar con la compra de un tinajoncillo conteniendo mantequilla Guarina en un establecimiento de su entorno durante los minutos de parada del tren en su trayectoria Santiago de Cuba – La Habana o viceversa? No olvidemos que cada aniversario es un nuevo reto para los centros históricos, quizás éste sea uno de ellos para el 506 de la ciudad de Camagüey.

 

Notas:

(1) V. Marcos Tamames Henderson: Una ciudad en el laberinto de la Ilustración, p. 79, Ed. Ácana, Camagüey, 2009.

(2) V. Marcos Tamames Henderson: “San Zenón de Buenos Aires”, pp. 93-96, en Tras las huellas del patrimonio, Ed. Ácana, 2004. En 1903 el estado cubano entrega en arrendamiento a Van Horne el antiguo Cuartel de Caballería, hoy Museo Ignacio Agramonte, y él mismo se encargará de comprar a doña Catalina de Velasco la cerería de San Zenón en 1909.


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