Cienfuegos, La Perla de Cuba


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Por Resolución No. 122 de la Comisión Nacional de Monumentos, del 17 de abril de 1995, el Centro Histórico de Cienfuegos fue declarado Monumento Nacional, y en 2005 la Unesco lo proclamó Patrimonio Cultural de la Humanidad: 25 y 15 años, respectivamente, después de estos sucesos, se presentó por segunda vez en la ciudad sureña el libro Cienfuegos, La Perla de Cuba, de la autoría de Irán Millán Cuétara, Alicia García Santana, Lilia Martín Brito, David Liestter Martínez Ramos, Aníbal Barcia y Roxana Labairu Batista. Con la acostumbrada belleza y precisión de las fotografías de Julio Larramendi, que lo mismo nos deslumbra con impresionantes vistas aéreas, que nos asombra con un detalle que sin su ojo avezado podría pasar inadvertido; la exquisita impresión y perfecto acabado de Selvi Artes Gráficas; el espléndido diseño de Jorge Méndez, capaz de organizar coherente y hermosamente materiales muy diversos, y la rigurosa edición de Silvana Garriga, el volumen es uno de los más completos de su tipo difundidos en Cuba.

Dos criterios han sido destacados en la “Introducción” de Millán Cuétara, Conservador de la Ciudad, sobre la declaratoria de la Unesco: “El Centro Histórico de Cienfuegos muestra un importante intercambio de influencias basadas en la Ilustración española, y es un ejemplo excepcional y adelantado de su implementación en el planteamiento urbano en la América Latina del siglo XIX”, y “Cienfuegos es el primer y excepcional ejemplo de un conjunto arquitectónico representativo de las nuevas ideas de la modernidad, higiene y orden, en el planteamiento urbano desarrollado en América Latina en el siglo XIX”. Ambos criterios avalan los merecidos otorgamientos, y ahora Cienfuegos tiene un majestuoso libro a su altura, con una información y visualidad a cargo de profesionales del más alto nivel, que han estudiado el patrimonio de esta ciudad desde diversos puntos de vista; un texto que resume y premia la sensibilidad y la labor sostenida por los cienfuegueros, por la Oficina del Conservador y las autoridades gubernamentales y políticas del municipio y la provincia. Gracias a esta unidad de propósitos se logró también una publicación que quedará para la Historia.

Libro Cienfuegos, La Perla de Cuba. Foto: Julio Larramendi.

Esta joya artística y científica abre con el estudio de la Dra. Lilia Martín Brito, que muestra a Cienfuegos como “una perla ilustrada y moderna”. Apoyándose en hallazgos de la Arqueología, planos, mapas, grabados, documentos, incluida el acta de la fundación por el francés Louis de Clouet Favrot, la autora rastrea el origen y desarrollo de la ciudad hasta el presente, detalla sus símbolos —el escudo concebido por Agustín de Santa Cruz y de Castilla y la bandera que exhibe ese mismo escudo en su centro—, registra construcciones emblemáticas como la Casa de los Leones, el Cementerio de Reina, la estación de pasajeros, la Sociedad Filarmónica…, y se detiene además en los principales íconos culturales de la ciudad o del territorio que comprende hoy la provincia, entre ellos la poetisa Mercedes Matamoros y, ya en el siglo XX, Benny Moré, El Bárbaro del Ritmo, inmortalizado en la escultura de José Villa Soberón que lo pone a pasear por el famoso Paseo del Prado.

David Liestter Martínez Ramos analiza en su primer trabajo la Plaza de Cienfuegos: su centro. Con vistas aéreas, grabados, fotografías antiguas y actuales, se visualiza y explica la génesis de este centro, y las construcciones que lo rodean: la Santa Iglesia Catedral Purísima Concepción de Cienfuegos—con la singularidad de sus dos torres diferentes, los magníficos vitrales y su altar mayor—, el Casino Español, hoy Museo Provincial de Cienfuegos; el lujoso Teatro Tomás Terry, con los ilustrativos y recién restaurados mosaicos exteriores y las pinturas de su techo, entre otras obras de arte; la casa Capote-Sarría y sus sorprendentes columnas en forma de “palma barrigona”, y otras casas señoriales como las del Fundador / Avilés, la de las hermanas Intriago Hernández, la de Gato Díaz de Tuesta Hoya y el Palacio Ferrer, también recientemente restaurado.

Julio A. Larramendi, fotógrafo del libro Cienfuegos, La Perla de Cuba./Foto: Juan Carlos Dorado

Julio A. Larramendi, fotógrafo del libro Cienfuegos, La Perla de Cuba./Foto: Juan Carlos Dorado. 5septiembre.cu

Uno de los ensayos más completos sobre la vivienda del siglo XIX en Cuba es el de la Dra. Alicia García Santana, que toma como ejemplo el desarrollo urbanístico de Cienfuegos, ciudad marítima que trazó muy pronto el extenso Paseo del Prado como cinta de unidad comunicativa. La formación de casas-tipos; el origen y adaptaciones de singulares decoraciones; los detalles de aleros, arcos, fachadas, columnas, corredores, galerías, patios… que componen la casa burguesa del siglo XIX, y su comparación con otras de varias ciudades; la riqueza de medios puntos, vitrales y lucetas, rejas y guardavecinos, que rematan desde el punto de vista constructivo ese siglo, ilustran un estudio abarcador y profundo sobre una ciudad activa en sus comercios y almacenes, que saludó la centuria siguiente con una sólida y amplia casa, hecha “típica” para las clases pudientes, con patios interiores, espaciosos salones de amplios ventanales y mamparas que separaban áreas dejando pasar la luz y el aire, vitrales coloridos que dialogan con los rayos solares, ricas escaleras de carácter escenográfico…

La Dra. C. Alicia García Santana junto a Irán Millán Cuétara, director de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Cienfuegos (OCCC), en la presentación del libro./Foto: Juan Carlos Dorado. 5septiembre.cu

Características de Cienfuegos son las bien conservadas casas de madera, y las que presiden sus calles imponiendo su estilo ecléctico, acerca de las cuales el arquitecto Irán Millán Cuétara realiza una profunda y detallada disertación. Su investigación sobre la casa de madera se basa en años de experiencia y quehacer, y contribuye al manejo y conservación de un tipo poco tratado en la Isla. Por otra parte, el desarrollo y esplendor del bien conservado eclecticismo cienfueguero es repasado desde su singular carpintería hasta las concepciones racionales del trazado de calles, con edificaciones emblemáticas como el Ayuntamiento—“pequeño capitolio cienfueguero”—, hoy sede del gobierno provincial; la antigua Sociedad de Instrucción y Recreo El Liceo, actual biblioteca; el elegante Cienfuegos Yacht Club, inaugurado como Sociedad Deportiva Náutica, y Club Cienfuegos en el presente; el singularísimo Cementerio Tomás Acea, declarado Monumento Nacional; el Colegio de Artes y Oficios, las construcciones bancarias, los diversos monumentos que embellecen calles y parques como el Arco de Triunfo en homenaje a los obreros, posiblemente el único erigido en Cuba con ese propósito; la glorieta del parque José Martí… Millán revisa y condensa las características eclécticas de palacios y palacetes, residencias de familias acaudaladas, que poseen un abigarramiento exterior y casi siempre una opulencia interior. Un símbolo, otro más, de la ciudad que todos los recién llegados visitan es el Palacio de Valle, laberíntica mezcla de estilos de difícil clasificación, pero sin dudas, una de las joyas de la arquitectura cubana.

Aníbal Barrera Barcia, multipremiado arquitecto, concentra un intenso recorrido por una parte significativa de las construcciones cienfuegueras del siglo XX: “La arquitectura Art Decó, el Movimiento Moderno y la obra de la Revolución”. Las imágenes evidencian que a veces el Art Decó se presenta de manera integral y coherente en una edificación, y otras solo en detalles, como en la mayoría de los inmuebles cubanos, pero lo que distingue a Cienfuegos es su esmerada conservación, solo posible por la conciencia ciudadana de sus habitantes; fachadas, panteones, iglesias y viviendas son presentados como ejemplos vivos de este estilo que tanto se arraigó en la Isla. Dentro de la trama compacta de la ciudad o en barrios residenciales, también se inserta el Movimiento Moderno; su construcción insignia es el Hotel Jagua, pero puede notarse su limpia presencia en edificios de apartamentos o multifamiliares, y en viviendas confortables, bellas y funcionales, en magnífico estado de conservación, incluido el mobiliario. No por gusto la Oficina del Conservador estimula el mantenimiento y preservación de casas particulares, un magnífico ejemplo de “maridaje” estatal y privado muy necesario en el país. Por último, Barcia divide en tres períodos el auge constructivo revolucionario: de 1959 a 1969, de 1970 a1990 y del 2000 hacia el presente; en estos se distingue la construcción de fábricas, talleres, escuelas, repartos completos, hoteles —como el Pasacaballo, Rancho Luna y Faro Luna—, el famoso estadio 5 de Septiembre, la Plaza Polivalente y constantes remozamientos.

Cienfuegos, La Perla de Cuba se completa con dos documentadas investigaciones. La primera, “La Oficina del Conservador de la Ciudad de Cienfuegos”, de la arquitecta Roxana Labairu Batista, subdirectora técnica de la Oficina del Conservador de la Ciudad, explica en un ensayo integrador el trabajo cotidiano de su institución—desde la restauración de un museo hasta la conservación del Jardín Botánico—, que cumple objetivos estratégicos de rehabilitación, bajo lineamientos y regulaciones concebidos sobre la base de premisas culturales, científicas, tecnológicas, administrativas, financieras..., y se apoya en la Escuela de Oficios Joseph Tantete Dubruiller, cuyos egresados están aptos para acometer las complicadas labores que exige la ciudad. Otro objetivo esencial de la Oficina es inculcar en los cienfuegueros, sobre todo en las nuevas generaciones, el sentido de pertenencia y el orgullo por su patrimonio, garantía de implicación en su cuidado. El segundo trabajo, “Historia de casas notables”, a cargo de David Liestter Martínez Ramos, quien con admirable minuciosidad documenta la historia de residencias de familias notables, enriquecida con un valioso material iconográfico; pocas ciudades cubanas cuentan con una cartografía tan completa y detallada de sus inmuebles, apoyada en registros, protocolos notariales, planos y croquis, periódicos, revistas y libros: una de las indagaciones más exhaustivas del espacio-tiempo de un territorio cubano.

Zona residencial de Punta Gorda. Foto: Julio Larramendi.

Por sus muchas excelencias, Cienfuegos, La Perla de Cuba debería ser ejemplo y meta de al menos unas diez ciudades cubanas que merecen un libro como este.

 

 


2 comentarios

Alina Collazo
22 de Julio de 2020 a las 15:00

Siempre he admirado la Ciudad de Cienfuegos por sus bellas construcciones y su conservación sus construcciones emblemáticas . Su arquitectura Art Deco y el celo con que los cienfuegueros cuidan y mantienen esa bella Ciudad orgullo de ellos . Siempre digo que soy Habanera porque nací en ella pero si me preguntaran dónde quisiera vivir no dudaría nunca en decir que en Cienfuegos la conozco muy bien porque trabaje de traductora e interprete muchos años en ella y seguiré admirándola hasta el resto de mis días


zulma ojeda suarez
22 de Julio de 2020 a las 22:29

Es un premio muy hermoso para esta ciudad. No dejo de admirar a Irán Millar por su dedicacion como tampoco dejo de apreciar a las personas que le han acompañado en esta labor tan noble de brindar felicidad y gratitud a los cienfuegueros. Se lo merecen, muchos saludos para todos

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