Cultura sanitaria “Para que no nos falte nadie”


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Fotos de Mi ciudad. Cortesía de la autora.

La crisis del coronavirus se traduce en jornadas para el personal sanitario cargadas de tensión y pacientes llenos de inquietudes y zozobras. Profesionales que también mantienen su actividad por redes sociales para ayudar a personas que no tienen carácter de urgencia y con lo que pretenden que no tengan que salir de casa. Traumatólogos, fisioterapeutas, psicólogos, oftalmólogos y un largo etcétera de profesionales han colgado mensajes en sus perfiles ofreciendo sus servicios para los días de distanciamiento social en los que buscan ayudar a todo aquel que lo necesite. Propuestas que se han cargado de retuits para continuar la cadena de solidaridad, distintas publicaciones y mensajes que pretenden visibilizar la labor de médicos, enfermeros y todo el personal perteneciente al sector sanitario y que busca concienciar de la importancia de quedarse en casa sin tener que renunciar a disponer de citas médica.

Cuba ha creado y se une además a las  políticas y estrategias para la prevención y protección contra riesgos sanitarios a través de la elaboración, promoción y coordinación de programas, acciones de capacitación, campañas de difusión y comunicación del riesgos sanitarios, así como el fomento de la cultura sanitaria  para generar conciencia de las medidas preventivas de protección para la salud, orientados a contener la expansión de una infección que por sus características se transmite de persona a persona en poco tiempo, con consecuencias graves.

Pero la mejor vacunas que tenemos hasta ahora es extremar las medidas de prevención, de percepción del riesgo y de lucha contra el miedo, fenómeno que vive el mundo en las últimas semanas y en ello estar informados es fundamental, en tanto la cultura sanitaria y los mensajes que se emiten constantemente juega un papel crucial en el modo en que afrontamos esta emergencia, y la eficacia que pueda tener el sistema cubano de salud pública.

Así como el respeto a la vida ajena es imprescindible para no propagar la enfermedad, el respeto a las normativistas y prácticas de la Organización Mundial de Salud OMS que señala cómo se debe o no, poner nombre a las nuevas enfermedades. Todo ello, por la irrespetuosa manera en que se venían refiriendo la prensa internacional a esta enfermedad, aún cuando la OMS, no le había asignado nombre.

Fiebre china o de Wuhan, así refieren los primeros escritos o noticias sobre esta emergencia sanitaria, no se trata de un afán sino, sino de minimizar los impactos negativos de los nombres de enfermedades en el comercio, los viajes, el turismo, el bienestar animal y evitar ofender a un grupo cultural, social, nacional, regional, profesional o étnico. Por ello la OMS establece varios consejos sobre la creación de esos nombres en especial si esta, es la causa de una alarma social. En todo esto va también la cultura sanitaria, en el deber, y en respeto, en el actuar y en avizorar las consecuencias.

De un modo u otro, lo cierto es que las noticias sobre este asunto copan desde hace días los espacios informativos e influyen decisivamente, con su lenguaje y su modo de enfocar la información, en la percepción que los ciudadanos tienen sobre la enfermedad, su expansión y las reacciones sociales que se generan en estas situaciones. He aquí un nuevo juego de términos sonoros y contundentes que se ven cada día en los titulares internacionales "histeria", "psicosis", "paranoia”, en tanto el gobierno cubano hace un llamado a la responsabilidad y concientización manteniendo informado al pueblo de cuanto acontece. Nosotros desde el arte y la cultura hacemos también un paréntesis en rescate del individuo y a la sociedad en estas circunstancias extremas.

Expresó Díaz Canel, presidente de Cuba:

«… vamos a vacunarnos contra los avisos apocalípticos, la desinformación y la neurosis que pueden generar las falsas noticias que están circulando en las redes… tratando de sembrar incertidumbre y pánico…».

Infórmese de forma inmediata, con transparencia, sin alarmismo y salvando la verdad. Únase entonces a la avalancha de aplausos que como cañonazo suenan cada noche y se propician desde todos los rincones de esta ciudad, para el personal que está en la primera línea de batalla contra el coronavirus. Las 9 de la noche es el momento masivo para agradecer la labor que hacen los médicos y todas las personas que están en función de la salud dentro y fuera del territorio cubano. Actuemos con disciplina, en muestra de nuestra cultura sanitaria dado los momentos en que vivimos, para que cuando podamos abrazarnos, no nos falte nadie. 

 


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