El Callejón de Hamel, un lugar de visita obligada en el centro de La Habana


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"...aquí nacieron mis esperanzas y mis sueños y muero con mis esperanzas y mis sueños..."

La geografía habanera tiene muchos espacios que han logrado la atención de nativos y visitantes a partir de la historia que atesoran, las personalidades que los han habitado o los sucesos en ellos acontecidos.

Historia, cultura y tradición son elementos que confluyen en el Callejón de Hamel, espacio centrohabanero estrechamente vinculado a la cultura y a expresiones populares como el Feeling y la Rumba.

Hasta allí dirigimos nuestros pasos para dialogar con Salvador González Escalona, reconocido muralista, fundador y líder de ese proyecto comunitario.

¿Cómo define usted la relación Callejón de Hamel-Habana?

Ambos lugares están unidos por miles de razones, La Habana con su cañonazo de las nueve de cada noche, con sus extramuros, La Habana colonial, la del seis de enero cuando salían los esclavos libres a formar un gran carnaval de máscaras al cual se le llamó Wemilere, la de Mercedistas Valdés, de Fernando Ortíz, de Lázaro Ros, la de todo los cubanos, tiene a este Callejón de Hamel, donde yo con mi obra, de una forma didáctica llevo este mensaje de la cultura afrocubana, también valorando todos los temas de la identidad cultural cubana.

¿Cuando usted llegó a este lugar pensó que podría tener el alcance que ha logrado?

Increíblemente me pasó algo raro, cuando comencé a decorar este espacio tenía cerca de cuarenta años y no tenía barbas, y fue una cosa mágica.

Te confieso que no pensé en nada, sólo era un artista con deseos de que se conociera su obra. No pensé en la dimensión que podía alcanzar, ni conocer todos los países a los que luego viajé llevando muy en alto nuestra cultura afrocubana.

Sí sabía que existía algo que me impulsaba, algo que me llevaba a ese motivo de la creación, y de una forma u otra convertimos, entre todos, a este lugar en un templo para la cultura negra a partir del arte.

Esta acción que comencé desde la inconsciencia, en alguna medida, se ha diversificado de muchas formas: dando clases de literatura, antropología y etnología, de grabado y de otras técnicas de las artes plásticas, para ayudar a que los interesados conozcan un poco más de las raíces de esta nación.

Vale destacar que todo esto sucede en un barrio humilde de La Habana, la misma ciudad que este año celebra su quinto centenario. Este barrio está habitado, mayoritariamente por trabajadores desde el siglo XVIII, es un lugar con una fuerte cultura popular.

En este Callejón nació uno de los movimientos musicales más importantes en la historia de Cuba, nació el Feeling en la casa de Tirso Díaz, el padre de Ángel Díaz, uno de los exponentes más importantes de ese género musical, quien hacía sus descargas en el "Pico Blanco", lo que le adjudicó el nombre de Callejón del Feeling.

En esa casa se reunían grandes de la música cubana como Omara Portuondo, César Portillo de la Luz y Moraima Secada, por solo citar algunos de los que tuve la oportunidad de conocer.

Después en 1990 el Callejón quedó algo olvidado, y empecé a desarrollar este trabajo que me ha enorgullecido, en primer lugar como cubano, porque aquí nacieron mis esperanzas y mis sueños y moriré con mis esperanzas y mis sueños.

¿En su opinión cuáles son los elementos que han hecho que el Callejón de Hamel se haya convertido en emblema dentro de la geografía habanera?

Los murales, la Rumba como esencia y la propia gente del barrio, a ellos nunca los dejaré a un lado.

La gente de mi barrio, los más humildes de este lugar, los ancianos, los que nos encontramos en el ajetreo diario, esos son los pilares más fuertes porque son la memoria histórica de este barrio.


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