El Himno Nacional de Cuba: Un libro que cada cubano debe leer


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En casi 300 páginas el profesor universitario José Antonio Pérez Martínez trata de resumir una investigación a la que le ha dedicado casi 30 años. Este investigador bayamés heredero de su coterráneo José Antonio Saco, sabe la importancia que tiene para un país preservar su historia patria. En Cuba sus símbolos nacionales desde la génesis evocan a un pasado de rebeldía que se inicia un 10 de octubre de 1868 cuando en el Ingenio Demajagua en Manzanillo, actual provincia de Granma, Carlos Manuel de Céspedes les dio la libertad a sus esclavos y los invitó a luchar por nuestra independencia. Año 1868, seguramente el año más importante para la historia de Cuba, el año en que se cantó por vez primera el himno hace justamente hoy 150 años.

El libro El Himno Nacional de Cuba según Aldo Daniel Naranjo, presidente de la Unión de Historiadores en Granma quien realizó  las palabras preliminares:

Tiene el propósito de reflejar esencias de los tiempos más transcendentales de la creación, asunción popular y legalización del Himno Nacional Cubano teniendo en cuenta cada contexto histórico, las modificaciones, errores, y tergiversaciones que sufrió en su letra y música hasta la Ley 42, de los símbolos nacionales del 27 de diciembre de 1983. En sentido general es un estudio que devela nítidamente, por un lado, aspectos pocos conocidos, y por el otro las necesarias rectificaciones, aportes realizados con pasión y seriedad investigativa. Leer esta obra es adentrarse en la trama legendaria, en la grandeza y la eternidad de un canto que viene acompañando a nuestra heroica nación desde las jornadas fundacionales de 1868. Es sentir orgullo del 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana, de la historia de los mambises y del espíritu de consagración por la independencia y soberanía cubana.

Como reconoce este historiador, este es un libro revolucionario donde el autor parte de la fundación de Bayamo y del enfrentamiento de sus primeros pobladores los indios con los españoles.  Se cuenta con un aliento de novela, crónica salpicada de mucha cubanía no exento de poesía. Acaso no es una escena escena fotográfica, digna del óleo e inspiradora de artistas el hecho de que Perucho Figueredo sentado en su caballo preferido “pajarito” escribiera la letra a petición del enardecido pueblo. ¿Quién puede ahora decirnos que esto no ocurrió así?

Desde el punto de vista musical el autor dedica un capítulo a analizar las canciones conocidas por Bayamesas desde la anónima Bayamesa guerrera, la Bayamesa de Céspedes y Fornaris y la de Sindo Garay con sus respectivas anécdotas.

La letra tergiversada una y otra vez aparece en fragmentos de periódicos, y hasta trataron de usurparle a Perucho su autoría, fue precisamente nuestro José Martí quien se da cuenta de la necesidad de publicarla en Patria para que todos los cubanos la conocieran, la respetarán y la cantaran.

Aclara también el autor en lo que no deja de ser una investigación seria y bien documentada, el vínculo existente entre La Marsellesa Himno Nacional de Francia y nuestro Himno, cuánto hay de realidad o no entre su parecido, la instrumentación que hizo Manuel Muñoz Cedeño a quien la historia no debe olvidar y si es realmente un pasodoble lo que utilizó Antonio Rodríguez Ferrer en la introducción que hoy conocemos y el porqué es considerado su coautor, hecho este que, aunque se reconoce en la constitución pocos cubanos saben.

No aparece reflejado en sus páginas algunas apropiaciones de la melodía del Himno por artistas contemporáneos como la realizada por Alexander Abreu en Me dicen Cuba, algo con lo que los historiadores no están de acuerdo y que se prohíbe en la constitución cuando dice se prohíbe utilizar el himno como propaganda pero que debe discutirse una y otra vez porque al menos yo y otros cubanos a los que entrevisté sienten exacerbar su orgullo patrio cuando su trompeta toca una parte de la melodía del himno.

Hay que agradecer los esfuerzos que realiza el profesor José Antonio para que se escriba correctamente la ortografía del himno, ejemplo, en Ecured, algunas libretas escolares aparece:

Al combate corred, bayameses, en este caso debe escribirse Bayameses porque se refiere a los Cubanos, no es asunto de gentilicios sino de patriotismo.

El libro está ilustrado por el joven Amaury  Rodríguez  quien se ha inspirado en nuestros próceres y cuyos cuadros hoy se encuentran en la Casa de la Nacionalidad.

Este es un libro que cada cubano debe atesorar, debió de presentarse en las Fiestas por la Cubanía pero producto del bloqueo hay serias dificultades con la entrada del papel en la isla. En la próxima Feria del Libro será una de las propuestas de Ediciones Abra de La Isla de la Juventud.


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