Manuel Herrera: Voy a salir del ICAIC cuando la biología me venza


manuel-herrera-voy-a-salir-del-icaic-cuando-la-biologia-me-venza
Director y guionista Manuel Herrera

La celebración este 24 de marzo del aniversario 60 del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, ICAIC, se ha caracterizado por la materialización de proyectos que permanecerán en el tiempo y tributarán a la cultura nacional, más que por las ceremonias de justos homenajes que también se han efectuado.

Dentro de esas obras que por estos días han salido a la luz, sobresale por sus naturaleza, factura y carácter trascendental, el largometraje documental Retrato de un artista siempre adolescente, del director y guionista Manuel Herrera (Santa Clara, 1942), autor de numerosos títulos dentro de este género y también en la ficción, en la que se enmarcan Capablanca; Zafiros, locura azul y Bailando Cha cha cha, entre otros.

El eje central del filme lo constituyen la vida y quehacer artístico del fundador del ICAIC Julio García Espinosa (La Habana, 1926- 2016), figura imprescindible cuando se hace un recuento de la cultura cubana, no sólo en lo referido al séptimo arte. De ahí que, inevitablemente, el más reciente filme de Manuel Herrera desborde con acierto lo puramente biográfico, para adentrar al espectador en un rico periodo de la vida espiritual de la Mayor de las Antillas.

Fundador del ICAIC Julio García Espinosa (La Habana, 1926- 2016),

Apenas unas horas antes de que Retrato… tuviera su primer contacto con el público, dando muestras de su habitual gentileza, el cineasta accedió a un diálogo con el Blog de Cubarte.

¿Este documental lo hizo por encargo, a propósito del aniversario del ICAIC?

“No digamos un encargo. Yo he hecho muchas cosas de encargo y siempre digo que, cuando acepto el encargo, es mío. Lo hago con el mayor amor y el mayor entusiasmo, como si fuera una idea mía. Ese tipo de encargo, como algo que uno debe hacer por obligación, no existe en mí. Este fue una idea de Lola (Dolores Calviño) y mía, mientras yo trabajaba en la Cinemateca.

Sucedió que en 2013 el entonces presidente de Italia le confirió a Julio la Orden de la Estrella de la Solidaridad Italiana; pero ya él estaba muy enfermo y no podía elaborar un discurso. Entonces nos surge la idea de hacer un pequeño documental que expresara lo que él quería.

Hicimos uno de apenas veinte minutos que se llama Todos los caminos conducen a Roma y con este documental nos surge la idea de hacer otro de mayor duración, pues ella me dio materiales de una riqueza extraordinaria que tenía guardados.

A partir de ahí sentí la necesidad de recuperar todo eso y así comenzó a surgir Retrato de un artista siempre adolescente. Empezamos a elaborar y a investigar. En el camino de la investigación me doy cuenta de algunas cosas. Entre ellas, que no se puede hacer un documental sobre Julio divorciado del ICAIC; y que era el momento también para hacer una historia del ICAIC.

Algo que fuera más allá del simple documental que siempre se hace como homenaje a una fecha. Nunca surgió como homenaje a una fecha. Coincidió que ahora está listo y, bueno, es el marco ideal.

En verdad era como hacer justicia. En el orden personal, es hacer justicia con dos cosas: Julio es uno de mis maestros. Indudablemente, si tú analizas el tipo de cine que yo hago, ves que hay una relación. No una relación total y absoluta, pero sí una relación en la que estamos vinculados en algunos puntos y en otros no. Discrepamos mucho, discutimos mucho acerca de muchas cosas, pero había esa identidad que se refleja en el documental.

La otra, es mi sentido de pertenencia con el ICAIC. Yo entré aquí a los 17 años y voy a salir de aquí cuando la biología me venza. Aquí voy a estar mientras tenga fuerzas”.

Independientemente a las deudas artísticas que Ud. pueda tener con su maestro, en el documental percibí guiños muy intencionados a la obra de Julio.

“Los hay, indudablemente. Uno de los propósitos estéticos fue hacer este documental como si fuera él. Como te decía, eso se conecta con mi propia identidad como creador.      

No. En absoluto. No es una responsabilidad que pese, es una responsabilidad agradable el poder trabajar sobre cosas que me son muy queridas. Sobre gentes que me son muy queridas. Eso siempre estimula mucho y aligera el peso del trabajo.

Si tú dices que fue un trabajo duro, sí fue muy duro. Un buen trabajo de búsqueda de materiales. De cosas que conocía, pero necesitaba documentar. Uno tiene que documentar las cosas, a pesar de que las conozca. Y, a veces, uno tiene una visión y después otra.

Desde luego, hay zonas en las que no puedo ser objetivo por mi sentido de pertenencia. Y esas zonas trato de no tocarlas, de no ir al fondo. Tampoco trato de herir a nadie, sino de herir una corriente: el dogmatismo”.

La vida íntima de Julio la aborda con mucha delicadeza.

“Realmente, Lola fue una gran inteligencia que estuvo a su lado y eso quería destacarlo. Me hubiera gustado conversar con sus exesposas, pero no fue posible. Tratar de llegar a ese hondo espiritual del hombre y la mujer. Y creo que Lola se acerca mucho a eso”.

Es impresionante la cantidad de material de archivo que aparece en el documental. Pienso que el hecho de que Ud. haya sido durante años el director de la Cinemateca de Cuba, el conocimiento que tiene de ella, lo situaron en una posición de privilegio. No sé si otro cineasta hubiera podido lograr esto.

“Como te decía, el documental nació en la Cinemateca cuando hicimos aquel más pequeño. Sin dudas, tiene una información grande de Cinemateca, pero tiene una cantidad grande de información de vivencias. Y eso es importante”.

Al final del documental Ud. dice que no siempre se mira al pasado con nostalgia. Su mirada cómo fue.

“¿Tú sientes que hay nostalgia?”

Realmente no.

“Realmente no es una mirada nostálgica. De cualquier manera, alguien lo podrá sentir un poco nostálgico porque es un final emotivo. Es un final en el que lo que prácticamente estoy diciendo es que el ICAIC que nosotros conocimos fue otro y que ahora tiene que cambiar.

Estoy muy esperanzado en que va a mejorar. He oído cosas que son muy, muy, muy halagüeñas; que dan mucho espíritu. Pero tiene que ser otro ICAIC. No puede ser ese ICAIC estructurado sobre la base de una organización que era propia de los años 60, 70 y 80; pero que ya hoy no tiene mucha relación.

Es un ICAIC que debe estar volcado en la potencialidad creativa que existe en el país. En todos los cineastas que están por ahí que quieren hacer. Algunos harán. Algunos harán solamente una película. Algunos querrán irse de esa aventura; pero otros seguirán y otros perseverarán y lograrán sus propósitos.

Ha habido muchos casos así y ese es el ICAIC. El ICAIC que tiene que cuidar de ese movimiento cinematográfico que se está gestando en el resto del país. No el nuestro que tuvo que encerrarse en determinado momento para poder resistir los embates que le proponía la lucha cultural del país. Es otra cosa.

En un final, eso es lo que el ICAIC está proponiendo: el cierre de una etapa para empezar otra. O sea, es como si llegáramos a los 60 años no sintiéndonos viejos, sino jóvenes con capacidad de renovarnos. Esa es una de las cosas que estoy expresando”.


0 comentarios

Deje un comentario



©2017
Desarrollado por Cubarte