Momentos del Jazz Plaza 2019. Tercer día en La Habana


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                                                                                                Momentos del Jazz Plaza. Primer día en La Habana.

                                                                                                Momentos del Jazz Plaza. Segundo día en La Habana.

Lamenté llegar en los últimos compases del tema que el baterista Horacio “El Negro” Hernández interpretaba junto al bajista Rafael Paseiro y el guitarrista Héctor Quintana, como colofón de la presentación del DVD Italuba Big Band, que recientemente ha grabado “El Negro” para el sello cubano Bis Music.

Por fortuna, este miércoles 16 de enero de 2019, pocos minutos después de la presentación del mencionado audiovisual, en el mismo escenario, pude disfrutar de la clase magistral que el baterista estadounidense Dennis Chambers impartiera junto a su compatriota, el bajista Jeff Berlin, como parte del Coloquio Internacional de Jazz, que comenzó a sesionar en las instalaciones de Fábrica de Arte Cubano.

Ante un público mayoritariamente cubano, a pesar de la traducción lingüística, Chambers no tenía las mejores posibilidades de comunicación oral. Por ello decidió realizar su intercambio, a partir de la batería, mostrando técnicas variadas, tales como su perspectiva para el manejo de los tiempos, los cambios de ritmo, y el uso de todos los recursos disponibles en el instrumento.

Berlin por su parte, logró una comunicación bastante fluida en español, lo cual le permitió contar anécdotas y dar consejos a los presentes, antes de realizar una improvisación en el bajo eléctrico, con la que mostró parte de la riqueza armónica del instrumento.

Para ellos, compartir música es un placer inmenso, lo cual creo fue la principal enseñanza del Coloquio. Por ello quisieron mostrar parte de esa energía que les realimenta en cada ocasión que hacen música juntos. A modo de cierre, Berlin invitó a Chambers a una divertida controversia entre la batería y el bajo.

Tres horas más tarde, caminaba hacia el teatro Mella, disfrutando de una noche habanera, un tanto invernal; para disfrutar de una de las propuestas más atrayentes de la cartelera del 34 Festival Internacional Jazz Plaza.

Desde el comienzo, la Academia (agrupación liderada por el conocido baterista, compositor y educador cubano Ruy López-Nussa); reveló que, en sus casi 10 años de vida, han logrado convertirse en uno de los proyectos musicales más sólidos del panorama jazzístico cubano. Siempre presentan una nómina de lujo, esta vez integrada por el pianista Adrián Estévez, el bajista Arnulfo Guerra, el percusionista Octavio Rodríguez (apoyado por Edgar Martínez y JJ), y los trompetistas Mayquel González y Roberto García.

Con los primeros acordes de Camandele, pieza de la autoría de Roberto García, la sala comenzó a ebullir, a partir de la mezcla de las raíces afrocubanas con el jazz, entre otras corrientes musicales, haciendo un espectáculo muy interesante.

Continuaron con otra obra de Roberto García, titulada Descargando, donde él y Mayquel González, tuvieron los roles destacados. Enseguida dieron paso a Ruyco danzón, composición de Alejandro Falcón, en la cual el maestro Enrique Lazaga estuvo como invitado de lujo, protagonizando un excelente intercambio desde el güiro, con los ritmos que generaba Ruy en la batería. En la misma obra, también destacaron las improvisaciones del pianista Adrián Estévez.

Octavio Rodríguez fue pieza clave en Ruituy, la siguiente obra; y el saxofonista Janio Abreu se sumó al proyecto para interpretar En lloro mi ñankwe, obra antológica escrita por José Carlos Acosta en los años 80, para el grupo Afrocuba. En esta ocasión, Arnulfo Guerra tuvo una labor encomiable desde el bajo eléctrico, aupado por los ritmos provenientes de la batería y la percusión.

Quedaba entonces lista la escena para la segunda parte de la velada, protagonizada por Janio Abreu y su proyecto Aires de concierto, esta vez conformado por el pianista Alejandro Falcón, el bajista Fabricio Pereira, Raúl Rizo (congas), Hugo Cruz (timbal) y con participación especial del baterista estadounidense Dave Weckl.

Abreu seleccionó la pieza Lo que tengo en vena, para iniciar su segmento, para que Weckl comenzara a entrar en calor, ejecutando música cubana. A continuación, el pianista Carlos Gaitán llegó a escena para reemplazar a Falcón, e interpretar Chivas Cha, donde hubo una excelente controversia entre el timbalero Hugo Cruz y el baterista Dave Weckl.

Alejandro Falcón regresó al piano para ejecutar una obra de su autoría titulada Mambo de concierto, y nuevamente Weckl y Cruz, protagonizaron un emocionante duelo, anticipándose a la inclusión en la confrontación del percusionista Raúl Rizo, en el tema Mori.

Aunque los aplausos afloraron fácilmente a partir de la calidad del trabajo de los músicos en escena; los asistentes no imaginaron cómo podría finalizar esa fiesta musical.

Volvió entonces La Academia, en tanto Weckl y Janio Abreu se mantuvieron. Se sumaron además varios percusionistas, entre ellos Ruy Adrián López-Nussa, Alejandro Aguiar y Janet Rodríguez Pino) y Emilio Martini con su guitarra eléctrica; para interpretar una excelente versión (creada por Roberto García) de la pieza Loro, del brasileño Egberto Gismonti. Para recrear ese ambiente brasilero, en adición a las diferentes percusiones, el guitarrista Emilio Martiní ejecutó con mucho acierto su guitarra eléctrica; mientras que Dave Weckl y Ruy López-Nussa, mostraban su calidad musical, al establecer una especie de puente que iba de una batería a la otra, de manera armónica y perfecta, tal que pareciera un único instrumento.

Aprovechando la presencia de múltiples percusionistas y de dos baterías, el final no podía ser otro que la pieza Poliscandú, creada por Ruy López-Nussa; donde conviven ritmos, emociones y sonidos diversos, necesarios, para decir adiós a una noche memorable, repleta de música, que continuará con las propuestas programadas para la jornada de mañana.


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