35 años de poesía y canción


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Una melodía anuncia que se acaba el día y cala en mi memoria, esa que desde los primeros pasos me seduce a cantar y, casi dormida me regala un hasta mañana. Pero no vino sola, sino acompañada de muchas otras, que fueron la banda sonora de gran parte de mi infancia, ilustrándome arcoíris e invitándome a danzar. Melodías convertidas en canciones, ofrecidas en un concierto al que nadie quiso faltar.  Niños y niñas, abuelos, padres y amigos, inundaron la Sala Avellaneda del Teatro Nacional en la tarde del domingo 22 de julio, para disfrutar la propuesta de Liuba María Hevia, celebrando los 35 años de su exitosa carrera artística. Una mujer singular, ejemplo de sencillez, fuerza, sinceridad, entrega y, sobre todo, cubanía. Más que música fueron historias las protagonistas del encuentro y, sin dudas, una voz que no titubea para dar lo mejor de sí, intachable en su postura y dulce en su entrega.

Pero el concierto fue mucho más que intérpretes, canciones y aplausos. Fue Liuba, en sus disímiles facetas, no sólo como músico sino como niña, mujer, hija, hermana, amiga, pareja y, sobre todo, cubana. Una mujer capaz de llegar con su música al alma de muchas personas y provocar alegría, serenidad, nostalgia y esperanzas.

Qué podríamos decir de canciones como Ausencia, Alguien te espera o la inigualable Si me falta tu sonrisa. Estremecedoras desde el primera acorde hasta el último sonido prácticamente imperceptible por su matizado pianísimo. Llenas de adioses no deseados y personas imprescindible que, acompañados de las atinadas pero sencillas combinaciones armónicas, nos sensibilizan el cuerpo y enajenan el alma.

Por otro lado, no hay dudas que la Nueva Trova ha sido y es medular en la creación de Liuba, fundamentalmente el trabajo de figuras cimeras como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Sara González, entre otros. Por eso, qué mejor tema para homenajear todo este precedente que Te doy una canción, tema insignia de este movimiento, retrato del espíritu de los que caminan cantando con la guitarra en la mano, de manera natural y directa.

Pero no podía faltar la niña Liuba, la que de la mano de Teresita Fernández y Ada Elva Pérez transformó en música las ilusiones, sueños y esperanzas de los infantes cubanos. Esa pequeña que aun en tiempos de reguetones, nos despierta cada mañana como buen capitán del día para cultivar granitos de canelas e invitarnos a la travesía mágica del tren de la alegría. No hay palabras para describir la magia de todas las canciones infantiles voceadas en esa tarde y, como eterno homenaje a nuestra querida Teresita Fernández, era impensable pensar que faltara Dame la mano, sencilla, breve, especial y única.

De manera especial, Liuba apostó en esta ocasión por los grandes formatos, tanto vocales como instrumentales, haciéndose acompañar por la Orquesta Sinfónica Nacional, a cargo del Maestro Enrique Perez Mesa, el coro profesional Vocal Leo dirigido por la maestra Corina Campos y un gran coro de niños integrado por el Coro Nacional Infantil, las cantorías Solfa y Olas de la Schola Cantorum Coralina. No obstante, no tenía motivos para dejar atrás su formato instrumental básico, que quizás en sus inicios resultó novedoso para algunos, incluyendo ella misma. Luego de ver su trayectoria pienso que la sonoridad lograda con ese peculiar se convirtió  en parte de su propia esencia, inusual e incluso original. Integrado por sus entramados timbricos que fueron atrapando su interés desde estudiante, como el de la guitarra, el violoncello, el violín, el cajón y percusión menor, mezclados para ofrecernos canciones para todas las edades, actualmente acompañado además por el bajo y en algunas otras ocasiones por instrumentos de viento como el saxofón, la flauta y el trombón.

Varios fueron los artistas que se dieron cita esa tarde para apoyar el trabajo de Liuba, en su mayoría jóvenes músicos inmersos en el desarrollo de géneros que defiende esta autora como la canción, el son, la guaracha. Tal es el caso de la tresera, cantante y compositora Enid Rosales; la violinista y directora del grupo Frasis Roxana Iglesias; el percusionista Alejandro Aguiar; el corista y bailarín José (Pepe) Hevia; el pianista, cantante y compositor Daniel Torres Corona; entre otros.

El amplio catálogo creativo de esta cantautora se vio desplegado en el escenario a través interesantes arreglos de músicos experimentados como Beatriz Corona, El Guajiro Mirabal, y de jóvenes pero talentosos compositores como Daniel Torres Corona y Wilma Alba.

“Este es un concierto realmente de agradecimiento a todas las personas que me han apoyado, que han apoyado mi trabajo porque mi trabajo es mi vida” dijera Liuba y no hay dudas de que así fue. Simpática, fresca, jovial, romántica empedernida y soñadora. Liuba regaló recuerdos e ilusiones, pero a mí… a mí me permitió viajar hacia el pequeño silloncito rojo de suiza en el que me sentaba frente a mi abuela a leer, cantar, conversar…crecer.


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