PRIORIDADES de las instituciones de la cultura

Categorías: SOCIEDAD, ARTÍCULO

El presente documento ha sido elaborado por el Ministerio de Cultura y discutido con representantes de la UNEAC , de la AHS y el Sindicato Nacional de  Trabajadores de la Cultura.  Varios intelectuales y artistas de prestigio reconocido expresaron sus criterios en el proceso de gestación de estas ideas.

Se trata de un documento de trabajo cuya intención principal es que los dirigentes de las instituciones culturales, desde la base hasta el nivel nacional, los creadores y los promotores de la cultura cuenten con una plataforma para su labor y para seguir debatiendo.

PRIORIDADES de las instituciones de la cultura

El presente documento se propone formular en su primera parte determinados conceptos a nuestro juicio imprescindibles para enfrentar la guerra cultural y simbólica a que estamos sometidos y lograr la mayor coherencia en la aplicación de la política cultural de la Revolución por todas las entidades que de un modo u otro difunden arte cubano y extranjero. Al propio tiempo, en su segunda parte, señala un grupo de acciones concretas que (sustentadas en la base conceptual ya referida) se están llevando adelante aún de manera incipiente o que nos proponemos impulsar lo antes posible.
Resulta esencial recordar el mensaje del compañero Raúl a la UNEAC en su 55 aniversario:
Hoy estamos doblemente amenazados en el campo de la cultura: por los proyectos subversivos que pretenden dividirnos y la oleada colonizadora global. La UNEAC del presente continuará encarando con valentía, compromiso revolucionario e inteligencia, estos complejos desafíos.
Las instituciones del sistema del MINCULT se sienten igualmente convocadas por estas palabras de nuestro presidente. Podrán avanzar en esta tarea descolonizadora, de defensa de la cubanía y de los valores socialistas, si son capaces de articular sus empeños, en primer lugar con la propia UNEAC, y además con la AHS, el SNTC, el ICRT, el MINED, el MES, el MINTUR, el MINCIN, el MITRANS, el MTSS y otros organismos y organizaciones.
Para aplicar realmente una política cultural única frente a “los proyectos subversivos que pretenden dividirnos y la oleada colonizadora global” hay que contar con artistas, escritores, maestros, periodistas, realizadores de radio y televisión, promotores culturales, instructores de arte y  dirigentes institucionales. Hay que fortalecer la acción concertada de todas las entidades en objetivos y tareas específicos, que aporten una mayor intencionalidad y consistencia al trabajo cultural. La real integración de las instituciones del sistema de la cultura a todas las instancias, favorecerá una mayor calidad de la programación cultural. Debe trabajarse con todos los organismos y organizaciones que puedan ayudar en la labor de formación de públicos, de valores y del gusto estético.
Hoy nuestra institucionalidad cultural es embestida por fuerzas desintegradoras de muy distinta índole. La sociedad se ha hecho más compleja y contradictoria, en medio de retrocesos éticos y conductas marginales. Se han acentuado desigualdades que pueden limitar la participación de las mayorías en los procesos culturales, crear ofertas diseñadas para sectores privilegiados y hacer retroceder una de las obras más admirables de la Revolución cubana: la democratización del acceso a la cultura como vía emancipadora del ser humano. El auge de las nuevas tecnologías ha creado una opción alternativa de acceso a la cultura, en particular en el campo de la música y del audiovisual, que tiene una enorme influencia entre nosotros. En espacios públicos bajo formas de gestión no estatal y en muchos adscritos a empresas del Estado, se presentan espectáculos y difunden productos que contradicen abiertamente la política cultural del país.
En determinados segmentos de la población, se advierten tendencias procapitalistas, neoanexionistas y un deslumbramiento colonizado ante los modelos hegemónicos. Entre personas de cierta preparación intelectual tiene lugar una relectura  deformada  del siglo XX en Cuba, incluyendo la República neocolonial y el período revolucionario. Esto ha sido favorecido por las nuevas condiciones creadas por el creciente intercambio cultural con los EEUU.
A pesar de estas manifestaciones, nuestro pueblo y en particular los jóvenes han reaccionado ante el hecho tan doloroso del fallecimiento de Fidel con muestras muy hondas de dolor y compromiso. Fue muy evidente la existencia de grandes reservas morales y revolucionarias. El legado de Fidel proporciona a la Revolución un caudal de ideas y valores insustituibles para la defensa de nuestros principios.  
Mantener vivo a Fidel, garantizar la continuidad de la Revolución, combatir toda expresión anexionista y pro capitalista, son tareas fundamentales de nuestros cuadros y funcionarios, tanto en la proyección de las instituciones hacia la población como en el diálogo con los creadores. Hay que fomentar por todas las vías a nuestro alcance una cultura antiimperialista y anticolonialista. Es primordial que se comprenda en toda su dimensión la esencia profundamente anticultural e inhumana del capitalismo. Las teorías peregrinas de que el arte prosperaría en nuestro país sin las instituciones (viéndolas como una mera carga burocrática), debemos refutarlas en la práctica y en los conceptos.
Hay que empeñarse día a día para reforzar los valores del socialismo a través de la cultura. Debemos lograr que la población perciba, en su participación activa en los procesos culturales, satisfacciones y vías de realización no vinculadas a lo material y que identifique ese bienestar con el hecho de que vive en una sociedad socialista.
Debemos estimular a nuestros creadores, cuadros, funcionarios y trabajadores a mantenerse informados sobre la situación nacional e internacional. Sería absurdo eludir los problemas internos en los debates que se  sostengan; pero hay que apreciar también, integralmente, la crisis global que vive la humanidad en el presente. El bloqueo contra Cuba se mantiene intacto; una ofensiva reaccionaria amenaza con liquidar los avances de las fuerzas progresistas en América Latina; prosigue indetenible el deterioro del medio ambiente ante la negligencia irresponsable de las élites y la desenfrenada carrera consumista; la política ha caído en el descrédito, y el destino del planeta está en manos de poderosas transnacionales; crecen las tendencias fascistas, el racismo, la xenofobia, la violencia incontrolada y cada vez más cruel e insensata y los dramas asociados a la emigración de quienes huyen de las guerras y el hambre.

I      Prioridades

1. Mantener como guía permanente para nuestro trabajo los lineamientos y demás documentos programáticos del VII Congreso y los objetivos de la 1ra Conferencia del Partido. Dar continuidad a los grupos de trabajo temporales vinculados al MINCULT.
2. Convertir la plataforma concebida para la aplicación de la política cultural a todos los niveles, es decir, el Programa de Desarrollo Cultural, en el instrumento básico de planificación estratégica y gestión. Para ello, hay que perfeccionar los Programas de los territorios, a partir de su evaluación en las Asambleas del Poder Popular en cada instancia, y continuar el análisis y aprobación de aquellos diseñados para los Institutos y Consejos que atienden las políticas de la creación, desarrollo y promoción artística y literaria.
3. Prestar la mayor atención a la programación que se ofrece a la población. Debe estar caracterizada por defender la calidad, la cubanía, nuestras tradiciones, la creación de la vanguardia artística nacional, lo mejor del arte universal, una intención descolonizadora y antihegemónica y el trabajo de apreciación para  enriquecer los modelos de gusto y formar espectadores críticos.
4. Proteger el patrimonio cultural, material e inmaterial, y promover su conocimiento y difusión.
5. Reforzar la comunicación con la UNEAC, la AHS, el SNTC, las Fundaciones y asociaciones, los centros guiados por creadores de vanguardia  y el movimiento intelectual y artístico en general. Es un deber de las instituciones mantener informados sistemáticamente a los escritores y artistas acerca de la marcha de su gestión y escuchar sus criterios sobre la misma. En estos momentos de limitaciones, hay que establecer con toda claridad qué proyectos tienen que recibir un fuerte apoyo institucional para que no se debiliten.  El igualitarismo en la coyuntura actual es más nocivo que nunca antes. Los cuadros y funcionarios del sector cultural están obligados a asistir como parte sustancial de su labor a espectáculos, conciertos, exposiciones, presentaciones de libros, charlas, debates y encuentros de las organizaciones de creadores. Sin embargo, el vínculo con los intelectuales y artistas hay que construirlo más allá de asambleas  y espacios formales. En primer lugar, hay que convocar a la vanguardia para que participe activa y orgánicamente en la puesta en práctica de nuestra política cultural y en la permanente vigilancia cualitativa frente a distorsiones coloniales y mercantilistas, a la industria hegemónica del entretenimiento y a los intentos divisionistas y subversivos. Los cuadros y funcionarios de la Cultura tienen que estar preparados para analizar colectivamente las críticas y propuestas del sector intelectual y artístico y nutrirse de las mismas para perfeccionar el trabajo.
6. Es importante fomentar un clima de confianza entre los creadores y las instituciones que permita evaluar con toda la información disponible las ofertas de intercambio provenientes del extranjero.
7. Hay que consolidar una política de cuadros que se base en las particularidades del sector cultural y enfatice en la formación y capacitación de una reserva de jóvenes. Los dirigentes culturales no pueden permitir que su tiempo laboral se consuma únicamente en cuestiones administrativas: deben leer, estudiar, prepararse y entrenarse para debates cada vez más complejos. Es vital dar la máxima prioridad al desarrollo de la reserva de cuadros.
8. Mantener un intercambio permanente sobre temas de actualidad con los estudiantes de la enseñanza artística. Hay que prestarles la mayor atención, ofrecerles posibilidades de realización como creadores y ciudadanos y motivarlos para que se involucren en proyectos comunitarios, en tareas de impacto social y en la vida cultural del país. Deben sentirse protagonistas del combate de ideas y valores que enfrentamos en la actualidad. Avanzar en este campo sería impensable sin el papel activo y comprometido de los profesores.
9. Nuestros cuadros y funcionarios, tanto en la proyección de las instituciones hacia la población como en los diálogos con los creadores, deben ser portadores de las ideas descolonizadoras. Necesitamos lograr un funcionamiento institucional eficiente, digno de la altísima calidad de nuestra cultura, y, al propio tiempo, hay que conocer y difundir el destino del arte genuino en el mundo capitalista, víctima de la censura del mercado. Hay que fortalecer la institucionalidad. Sin ella, la cultura en Cuba sería una jungla donde triunfarían los fabricantes de chatarra comercial.
10. Combatir con inteligencia y métodos adecuados el proyecto de la industria hegemónica del entretenimiento de mantener en todo el mundo a las nuevas generaciones al margen de los problemas sociales e históricos.
11. El mensaje principal de los materiales audiovisuales de la industria hegemónica se orienta a exaltar el capitalismo, la felicidad asociada al consumismo, la división entre “ganadores” y “perdedores” y el mesianismo imperial. Todo cuanto hagamos para enriquecer el gusto y promover nociones de apreciación audiovisual será de gran valor.
12. Un análisis particular merece la música y sus potencialidades para formar valores, contrarrestar la vulgaridad y promover en los públicos, desde los diferentes ámbitos de su empleo, un producto de calidad que contribuya además a la formación del gusto estético y a desarrollar un buen nivel de apreciación. Debemos trabajar para poner al alcance de nuestros jóvenes el patrimonio musical cubano y universal.
13. Las estrategias de comunicación institucionales, coordinadas por el MINCULT, tienen que ser coherentes y responder a la política cultural de la Revolución. Deben priorizarse las jerarquías y acompañar la programación, desde la instancia nacional hasta municipios y consejos populares, de una difusión apropiada a través de los medios, sean nacionales, locales o de otra índole.
14. Se debe hacer un empleo más efectivo de las redes sociales, por el impacto que tienen entre los jóvenes. Las instituciones culturales tienen capacidad para inundar de contenidos los principales espacios de las redes (Facebook, twitter, etc.) en las que hoy no está suficientemente representada la fuerza de la cultura cubana. Es indispensable estimular la participación activa de artistas, intelectuales y estudiantes de la enseñanza artística en la batalla cultural e ideológica en las redes sociales.
15. Promover la crítica artística y literaria concebida para distintos  niveles y públicos, desde la reseña didáctica al análisis especializado, es una importante herramienta para establecer jerarquías y modelos descolonizadores de participación cultural.
16. Debemos fomentar una conciencia en torno a la importancia del diseño ambiental y al embellecimiento de los espacios públicos.
17. Emplear en la programación, de modo intencional y con una promoción orientadora, los llamados “grupos portadores”, expresión viva del patrimonio intangible de la nación. Se trata de una vía con notables potencialidades educativas y un modo de fijar en las nuevas generaciones el sentido de pertenencia y el orgullo hacia nuestras raíces. No olvidemos que uno de los pilares de la colonización cultural hegemónica consiste en que la población de los países subdesarrollados reniegue de sus orígenes étnicos, de su memoria, para admirar acríticamente los fetiches del colonizador.  Al propio tiempo, debemos evitar que se desfiguren a causa del impacto turístico los “grupos portadores” y las expresiones de la cultura popular tradicional. Debemos crear una conciencia muy crítica acerca del “seudo-folklore para turistas”, como fenómeno que caricaturiza y daña nuestra identidad.
18. Las investigaciones en la cultura deben realizarse en todas las instituciones que cuentan con potencial para ello. Hay que priorizar los estudios de público, de consumo y participación, y contribuir al perfeccionamiento de los diagnósticos de los programas de desarrollo cultural. Debemos impulsar la investigación histórica y la crítica del arte.
19. Apoyar el estudio, el conocimiento y la difusión del legado proveniente de África para nuestra cultura nacional, es el mejor antídoto contra cualquier manifestación de prejuicios por el color de la piel. En esta tarea, instructores, maestros, promotores, realizadores de los medios y artistas en general desempeñan un papel medular. A la vez, debemos estar atentos a los intentos de aquellos que desde el extranjero pretenden ofrecernos recetas antirracistas ajenas a la historia y a la cultura cubana.
20. Relanzar la Red de intelectuales, artistas y movimientos sociales “En Defensa de la Humanidad”, un instrumento creado por Fidel y apoyado luego por Chávez que en la coyuntura internacional del presente adquiere una relevancia particular.
21. Las empresas del sistema de la Cultura, tanto las nacionales como las provinciales, no pueden violar la política cultural de la Revolución. Deben negarse a “mercantilizar” los bienes y servicios culturales. Tienen el reto específico de comercializar nuestro arte sin traicionar sus esencias, su autenticidad ni su mensaje. Tampoco pueden violar las jerarquías artísticas promoviendo a mediocres capaces de tener éxito. Al propio tiempo, están obligadas a seguir las indicaciones generales del país, a ser productivas y eficientes y a obtener resultados económicos superiores, dentro y fuera de Cuba.
22. Las empresas y unidades presupuestadas del sector de la Cultura tienen que crear un ambiente de control estricto en cada una de las entidades. Debemos extraer las amargas lecciones que correspondan de cada uno de los casos de corrupción ocurridos entre nosotros y evaluar qué indicación se violó, qué faltó por hacer, dónde falló el sistema que debió alertarnos. Hay que  hacer énfasis en la prevención. Para todos nosotros debe significar una vergüenza particular que en un sector de tanta significación patriótica, moral y espiritual para el país, se produzcan a menudo casos deshonrosos.
23. Es necesario trabajar en los conceptos asociados al espacio que pueden tener las formas de gestión no estatal en el sector de la cultura. Aunque hay análisis avanzados en torno a la posibilidad de utilizar estas fórmulas en la producción y los servicios técnicos, debemos ratificar la idea de que las decisiones de política cultural no pueden ser privatizadas. Definir qué se presenta, publica, difunde, exhibe y comercializa en nuestros circuitos siempre va a corresponder a la autoridad institucional correspondiente.

II Acciones concretas

1. Para perfeccionar el trabajo institucional debe utilizarse adecuadamente la fórmula del encargo de obras como instrumento de política y evitar cualquier irregularidad en su aplicación. Se deben reforzar los Consejos Asesores de las instituciones, convertirlos en foros colectivos realmente productivos de intercambio de ideas y sistematizar su funcionamiento.
2. Debemos acelerar los análisis internos de las posibles transformaciones necesarias del Ministerio de Cultura, su sistema de instituciones y su relación con el conjunto de la sociedad.
3. El Ministerio de Cultura debe firmar convenios con todos los organismos y entidades que difunden el arte en espacios públicos, incluidos aquellos atendidos por formas no estatales de gestión, de modo que se logre aplicar consecuentemente la política cultural. Debemos controlar de manera permanente los resultados de este trabajo.
4. Los Institutos, Consejos y Direcciones Provinciales de Cultura deben gestar esquemas de trabajo al que se subordinen las empresas en términos de política. Ante el hecho de que determinadas ofertas culturales resultan costosas para una parte de la población, tenemos que impulsar continuamente alternativas módicas, que den facilidades a segmentos de público de pocos recursos a través de acuerdos con organizaciones estudiantiles y secciones sindicales y la gestación de otras opciones accesibles.
5. La programación que se diseñe debe tener en cuenta nuestras instalaciones y aquellas de otros organismos y entidades que ofrezcan sus espacios para diversificar las opciones  culturales, siempre a partir de la política trazada. Se preservarán los eventos y jornadas de programación que más influyen en la vida cultural del país. A la hora de definir el destino de los recursos materiales y financieros con que contamos, hay que priorizar estos conceptos. Los talleres de programación cultural provinciales y municipales deben perfeccionarse en su composición y funcionamiento y defender sin concesiones los principios de la política cultural.
6. No se justifican las demoras en informar los presuntos hechos delictivos. Hay que hacer la denuncia correspondiente y elevar la información, tal como está establecido.   Se deben fortalecer los sistemas de control, en particular la auditoría y la inspección estatal.
7. Es imprescindible evitar todo despilfarro. Las plantillas deben mantenerse congeladas, salvo excepciones absolutamente necesarias, hasta que se realicen los estudios de racionalidad proyectados. Las áreas administrativas deben tomar medidas extremas de ahorro, de modo que sufran lo menos posible los servicios culturales para la población y los proyectos de los creadores. Hay muchos trabajos que técnicos y especialistas pueden desarrollar desde sus casas y pasos que es factible dar en aras de un mayor ahorro de portadores energéticos y otros recursos.
8. Debemos evaluar de manera colegiada y detallada las numerosas inversiones y tareas de restauración y mantenimiento emprendidas por el MINCULT en la última etapa, que en varios casos implicarían gastos excesivos de portadores energéticos en esta coyuntura. Se priorizará la protección del patrimonio y se verá caso a caso cuándo habrá que adecuar los proyectos que puedan tener continuidad y prestar servicios a la población.      
9. El convenio ICRT-MINCULT y la estrategia de comunicación del organismo, son instrumentos clave para defender nuestros valores en la guerra cultural y simbólica que se nos hace y enfrentar los paradigmas que desde la industria del entretenimiento se crean. En las comunidades hay que acudir  a fórmulas creativas de divulgación, de modo que lleguemos a un público potencial lo más amplio posible. Las estadísticas no solo deben reflejar el número de las llamadas “actividades”, sino el impacto real en términos cualitativos y de participantes. Es necesario difundir adecuadamente los logros y debilidades del sistema institucional.
10. Para el ejercicio de la crítica, hay que potenciar el empleo de todos los medios disponibles, en especial la radio, la televisión, la prensa plana y la digital.  
11. Deben promoverse espacios de debate a partir de investigaciones, de textos y otros materiales críticos,  que contengan datos y resultados que permitan afianzar las ideas descolonizadoras.
12. En la atención a la política de cuadros, se deben establecer con mayor precisión los perfiles de los cargos de dirección para garantizar que la selección de los dirigentes institucionales tenga en cuenta la preparación general de los candidatos, su sensibilidad hacia los procesos culturales, sus aptitudes para la comunicación con los creadores y la comprensión de las necesidades culturales de la población. Hay que organizar cursos de superación para los cuadros de la cultura que respondan a las realidades y desafíos del presente.  
13. En la atención al patrimonio, se hace necesario prestar la mayor atención a la formación de personal especializado en el área de patrimonio. Es importante apoyar el trabajo ejemplar en este campo de la Oficina del Historiador de la Habana y el que se viene desarrollando por la Red de Ciudades Patrimoniales y sus historiadores y conservadores.  Para la difusión del patrimonio debe priorizarse el trabajo de extensión en escuelas y comunidades, en los medios y con las nuevas tecnologías.
14. Debe darse la máxima prioridad a la inversión para conservar los fondos del Museo Nacional de Bellas Artes y a completar el equipamiento destinado a deshumidificar las áreas expositivas. Trabajar igualmente con archivos musicales y audiovisuales, libros, periódicos y documentos valiosos atesorados en la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional de la Música, la Cinemateca de Cuba y en general de la red de museos y bibliotecas. Se reforzará la colaboración con el sistema de archivos y demás entidades de otros organismos que preservan parte notable del patrimonio cultural, como los fondos audiovisuales y musicales del ICRT. Promover la difusión de la serie televisiva Museos de Cuba y otras iniciativas similares.  
15. Constituye una necesidad reforzar la presencia y el trabajo de la AHS en la enseñanza artística.  Es necesario aumentar el respaldo material y financiero a la enseñanza artística, hoy limitado, incluida la necesidad del desarrollo de las nuevas tecnologías. Debemos ofrecer a los estudiantes información actualizada acerca de lo que se está haciendo en cada territorio. Hay que concebir un programa que incluya integralmente en la enseñanza curricular y extracurricular, la formación técnica, artística y humanística, martiana y revolucionaria.
16. Debemos fortalecer las relaciones con las instituciones de la educación y elaborar un programa específico para crear hábitos culturales genuinos entre nuestros niños y adolescentes, quienes constituyen hoy el sector de población más expuesto  a la influencia de la seudo cultura imperial. La promoción entre ellos de la lectura, en coordinación con el MINED, los medios y las organizaciones estudiantiles, es una de nuestras principales prioridades. Debemos utilizar las nuevas tecnologías, los audiovisuales, la musicalización de la gran tradición poética destinada a la infancia, el desarrollo en las escuelas del movimiento de cantorías infantiles, concursos, talleres y otras iniciativas; pero haciéndolo, siempre, en todos los casos, con el objetivo de conducir  a nuestros niños y jóvenes hacia el libro y a la lectura, como base insustituible de la formación cultural. Utilizar los temas abordados en la pasada Asamblea Nacional de la Organización de Pioneros José Martí. El Ministerio, el Consejo Nacional de Casas de Cultura y el Instituto Cubano de la Música deben trabajar con la OPJM para materializar los nuevos conceptos del festival “Cantándole al Sol”, de modo que se convierta en un referente. Es importante relanzar  con fuerza “Leer a Martí”, “De donde crece la palma”, el movimiento de cantorías y el de las ruedas de casino. Es esencial lograr un reflejo mediático de los buenos ejemplos de trabajo con aficionados. Tenemos que dar seguimiento a los premios del concurso “El Escaramujo”. Un representante del MINCULT debe participar de las reuniones ICRT-MINED y ofrecer su colaboración en cada proyecto en que sea posible y necesaria. Los directores provinciales y municipales de Cultura deben establecer un estrecho vínculo con sus homólogos de Educación y con los medios locales.
17. Es imprescindible continuar impulsando el Programa de Fomento de la Cultura Audiovisual coordinado por el ICAIC. Hacer énfasis en las relaciones con las universidades, en particular con las carreras pedagógicas.  También deben integrarse otras entidades como la Brigada de Instructores de Arte José Martí, la Biblioteca Nacional y el sistema de bibliotecas públicas y los demás organismos y  organizaciones capaces de influir en este asunto vital.
18. Gran prioridad debe otorgarse a la utilización de las nuevas tecnologías,   particularmente al debate en las redes sociales Es necesario solucionar las carencias y limitaciones de la Red Cubarte y apoyar las salas de navegación de las organizaciones de creadores.
19. El Consejo Nacional de las Artes Plásticas debe impulsar el coleccionismo institucional de arte contemporáneo a través de una gestión que combine la adquisición de obras, la protección y conservación con la divulgación de los acervos hasta ahora reunidos. Debe mantener e incrementar su política de organización de acciones y exposiciones que resalten el trabajo curatorial con los fondos del sistema institucional de la Revolución y fortalecer la relación con los artistas plásticos contemporáneos. Hay que garantizar el acceso de nuestros creadores a los materiales y herramientas imprescindibles para su labor.
20. El talento local debe ser utilizado al máximo, ante la inevitable reducción de las giras artísticas. Hay que usar además a los grupos de aficionados de más calidad, en especial los categorizados por el Consejo Nacional de Casas de Cultura, y a aquellos promovidos por la Brigada José Martí; pero debe vigilarse rigurosamente el repertorio para evitar la imitación colonial de la cultura chatarra hegemónica. Allí donde se emplee música grabada, debe ser solo aquella aprobada y orientada por el Instituto Cubano de la Música. Hay que trabajar en la superación de los instructores de arte existentes y en el establecimiento de vías para formar con rigor nuevos profesionales de esta especialidad, en lo cual los institutos y consejos tienen responsabilidad en lo técnico artístico.
21. Tenemos que seguir reforzando la capacitación de los instructores de arte en la atención a los grupos portadores; reiterar la necesidad de que estudien la historia, la espiritualidad y las tradiciones de las comunidades donde trabajan y apliquen estos conocimientos en su labor cotidiana. El Consejo Nacional de Casas de Cultura debe hacer una continua revisión de los repertorios y paradigmas culturales utilizados en talleres de apreciación y en el movimiento de aficionados.
22. Es imprescindible apoyar los proyectos de trabajo comunitario de impacto socio-cultural demostrado y rectificar aquellos que puedan haberse distorsionado:
A-El ICAIC promoverá con intencionalidad los documentales ya clásicos dedicados a nuestras tradiciones y encargará otros nuevos que se aproximen al tema con lenguajes novedosos y atractivos. Dará  en las Jornadas de Cine Joven premios especiales para obras que traten este y otros asuntos de valor cultural e histórico. Incluirá todos estos materiales en el Programa de Fomento del Gusto Audiovisual.  
B- En el convenio ICRT-MINCULT se enfatizará en la difusión a través de la radio y la TV de las experiencias positivas de trabajo comunitario.  Debemos hacerlo en reportajes del sistema informativo y por medio de presentaciones en espacios seguidos por niños y jóvenes. Se encargarán spots educativos que reflejen los rasgos esenciales de la cultura tradicional cubana y se añadirán preguntas sobre estos temas a los cuestionarios de los programas de participación.
C- El Consejo Nacional de Casas de Cultura, en coordinación con la Brigada José Martí, debe organizar seminarios, talleres y cursos destinados a la capacitación de instructores de arte y promotores en los temas asociados a nuestra cultura popular. Dentro del movimiento de aficionados, se promoverá la creación de grupos musicales y danzarios que cultiven manifestaciones de esta zona de nuestra cultura. En coordinación con el MINED, el MES y las organizaciones estudiantiles, debemos proponer visitas de los estudiantes a ceremonias y fiestas vinculadas a la cultura popular tradicional, acompañados por especialistas que abunden en su historia y significado.  
23 . Se debe promover el conocimiento de la Historia de Cuba y en particular del período revolucionario. Impulsar el estudio del pensamiento y la obra de Fidel, como síntesis del ideario martiano y marxista. Difundir creativamente, en toda su riqueza, la vida y la obra de José Martí, con un énfasis particular en su pensamiento antiimperialista, anticolonial, patriótico y bolivariano.  Hay que terminar los monumentos concebidos en homenaje a Aponte, aprovechar las efemérides asociadas a héroes negros y mestizos de nuestras luchas para exaltar sus aportes y trabajar con mayor intencionalidad e integración con otros organismos y entidades. Resulta ineludible promover la obra esencial y fundadora de Fernando Ortiz:
A-El ICL, en coordinación con el IHC, la UNHIC y la Academia de la Historia de Cuba, debe preparar planes editoriales con nuevas ediciones o reediciones; encargar breviarios a historiadores que (con el apoyo de editores capaces) permitan ofrecer de modo resumido y ameno las distintas etapas de nuestra trayectoria nacional; formar equipos de autores de literatura infantil y juvenil, historiadores e ilustradores para encargarles obras de contenido histórico para las nuevas generaciones; definir los títulos priorizados que aparecerán en la Feria y a lo largo del año que deberán recibir un particular respaldo mediático; garantizar la presencia de los libros de temas históricos en la red de bibliotecas públicas y en un número determinado de bibliotecas escolares. Es esencial desarrollar esta labor de manera conjunta con el MINED y el MES.
B-El ICAIC debe organizar muestras de cine histórico cubano, con material crítico acompañante (en formato digital o de texto impreso), que pueda exhibirse en el circuito de cine y salas de video e incluirse en “Mi mochila”, “Paquete-eduque”, en los proyectos de la AHS y las universidades y en todas las líneas previstas en el Programa para el Fomento del Gusto Audiovisual; encargar obras de ficción, documentales y materiales divulgativos sobre figuras y hechos de relevancia en nuestra historia (algunos  deben concebirse como introducción para debates); utilizar, en coordinación con el ICRT, los espacios que existen para promover adecuadamente estos materiales.  El ICAIC deberá impulsar proyectos para recoger testimonios vivos de protagonistas de nuestra historia reciente, y preservar así los sucesos y momentos relevantes de la historia de la Revolución cubana.
C-Los Consejos Nacionales de Patrimonio y Casas de Cultura, la Biblioteca Nacional José Martí  y la Brigada de Instructores de Arte, en coordinación con la  Sociedad Cultural José Martí, deben preparar un plan para impulsar proyectos comunitarios de difusión de la historia, destinados en particular a niños y a jóvenes, con el uso de museos, sitios de significación histórica, actividades bibliotecarias de promoción de la lectura y espacios de las casas de cultura; solicitarán el apoyo de la Asociación de Combatientes de la Revolución y de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba para que protagonistas de la historia revolucionaria y especialistas sostengan encuentros con niños, adolescentes y jóvenes; utilizarán en la medida de lo posible materiales audiovisuales; organizarán, junto a la Fototeca de Cuba, una exposición de fotografías históricas de la Revolución que recorra el país y se acompañe de presentaciones y conferencias; se mostrará la referida colección en museos, casas de cultura, bibliotecas públicas  y en centros educacionales de los sistemas del MINED y del MES.
D-Se trabajará con el ICRT para mantener el programa “La otra historia” e incorporarlo al sistema de trabajo con el MINED, al que debe sumarse el MES. Evaluar qué otras películas o series de calidad y temas históricos de las que se exhiben en la televisión pueden utilizarse. Estudiar si puede crearse un espacio para documentales de este perfil, que, aparte de los nuestros, hay muchos con calidad y un enfoque adecuado. Es importante que los maestros y profesores incorporen como instrumento educativo los programas de difusión histórica y establezcan algún mecanismo de evaluación sobre su efectividad real (preguntas de control, debates, etc.).
E-También en coordinación con el ICRT, se trabajará para incorporar de modo sistemático preguntas sobre historia de Cuba y universal a programas como “La neurona intranquila” en sus versiones para jóvenes y adultos. Utilizar intencionadamente libros de historia entre los obsequios a los ganadores. Promover a los finalistas del programa, sobre todo del juvenil. Esto influirá en elevar el prestigio social del conocimiento y de la cultura frente al paradigma del triunfo asociado al dinero. Se prepararán cuestionarios similares para el programa “Sorpresas” de Radio Rebelde, para el nuevo espacio que está gestándose sobre historia en Radio Reloj y otros que puedan crearse en los medios.
F- El  CNPC continuará participando en la Comisión de Memoria Histórica que preside el CITMA.


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