Noviembre 11 de 1978 / Por: Heriberto Feraudy Espino

Por: Heriberto Feraudy Espino
Categorías: SOCIEDAD, HISTORIA, CULTURA GENERAL, ARTÍCULO

 

En la mañana nos hicieron entrega de la invitación para el acto central y nos comunicaron que el Presidente Neto recibiría a Guillén a las 6 p.m.

Llegamos a la Plaza 1ro. de Mayo acompañados por el Antonio Jacinto. Risquet nos mandó a buscar y nos ubicó en la tribuna junto a San Nujoma y el Dr. Zoilo Marinello, quien se encontraba de visita en el país.

El Embajador Manuel Agramonte nos comunicó que no saldríamos para Lisboa a las 8 de la mañana como estaba previsto, sino a las 5 de la tarde.

Debido a la intensidad de la lluvia nos vimos obligados a bajar de la tribuna e introducirnos en los autos en espera de que el agua amainara.

Posteriormente volvimos a la tribuna donde nos situaron cerca del presidente Agostino Neto, el primer ministro, Lopo de Nacimento, el general Kiko Carreira, Ministro de Defensa y otros miembros del Buró político, casi todos uniformados. Llamó mi atención un joven impecablemente vestido de civil. Al preguntar de quién se trataba; me dijeron que se llamaba José Eduardo Dos Santos y que había cursado estudios en la Unión Soviética; creo que en ese momento ocupaba la cartera de Petróleo.

La lluvia no cesaba. A la llegada del presidente Neto la Plaza estalló de júbilo. Me recordaba de la Plaza de la Revolución de Cuba.

Desfilaron 20.000 hombres y mujeres vestidos de milicianos, pioneros, miembros de la OMA (Organización de Mujeres Angolanas) y de la Juventud.

Bien vale la pena morir por un pueblo como este.

Durante el desfile pudimos contemplar a mujeres, niños, ancianos marchando con la firme decisión de morir en defensa de su patria si fuese necesario. Eran rostros decididos al combate.

El discurso del presidente Neto fue brillante. En la última parte del mismo improvisó refiriéndose a la situación económica del país y la actitud que deben observar los trabajadores.

La lluvia fue constante, casi hasta finalizar el acto.

Al concluir el acto Risquet nos invitó a su casa para almorzar y hacer tiempo hasta la visita al Presidente, pero Nicolás optó por regresar al lugar donde estábamos alojados.

Al llegar a la residencia me acosté a dormir aproximadamente una hora.

A las 5:30 llegó Luandino Vieira acompañado de su esposa y juntos partimos para la residencia del Presidente. Durante quince minutos esperamos en una casa ubicada frente a la del Presidente Neto y que al parecer son las oficinas de trabajo.

Alrededor de las 6:20 entramos a la residencia. En el portal, dando pequeños paseos, nos esperaba el presidente Agostino Neto. Lo primero que llamó mi atención fue la expresión de nobleza y bondad que se reflejaba en su rostro. Hombre de gran fineza y delicadeza, en él se observa una fija preocupación: su pueblo.

Le preguntó a Nicolás sí había salido de Luanda y sí era su primera visita al país.

Habló del pueblo angolano resaltando su valentía y combatividad. Se refirió a las amenazas de los racistas del sur.

Una de sus primeras expresiones fue para decir que "el pueblo se mantiene firme para no ceder ante el enemigo. Los racistas de Sudáfrica quieren hacer flaquear al pueblo, pero no lo lograrán. Contamos con un pueblo armado. Mencionó el caso de Zambia, país que fue bombardeado tres veces y el gobierno no pudo movilizar al pueblo y lo que hizo fue pedir la ayuda de Inglaterra, de los ingleses, y todo por no contar con un Partido."

Neto se refirió al anticomunismo en África: "Si se quiere tener un Partido es comunismo, si se habla de Poder Popular, es comunismo, si se habla de Milicia, es comunismo. Ningún gobierno en África tiene a su pueblo armado como el nuestro donde pueden desfilar 20.000 milicianos armados."

De Savinbi dijo que es un surafricano más.

En otra parte de la conversación y a una referencia de Guillén sobre Sengol, Neto dijo que este era un bandido más. Un blanco de piel negra. En forma enérgica, despectiva, dijo que a él no le gustaba calificar así a los colegas, pero que Sengol no era un poeta sino un bandido. Añadió que en su reciente discurso él había castigado a los franceses, pero que no obstante dentro de poco se establecerían las relaciones y entonces se verá como Senegal también querrá establecer relaciones con Angola.

El presidente se manifestó insatisfecho por la brevedad de la visita de Guillén, señalando que Luanda no es lo más representativo de la cultura angolana. Lo invitó a una próxima estancia de 15 días para que pudiera visitar todo el país y precisó que esta podría efectuarse en diciembre con motivo del primer aniversario del congreso del Partido o en el mes de febrero.

Agregó que pronto tendría lugar una asamblea nacional debido a que se hacía necesario reestructurar el Poder Popular.

Concluida la visita, el presidente nos despidió en la puerta de la residencia.

 

(Tomado del Diario de viaje con Nicolás)

 

Publicado: 13 de noviembre de 2017.


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