En su primera actividad del año, la Casa de las Américas se convirtió en refugio de sonoridades y emociones, al acoger un concierto que se convirtió en viaje íntimo a través de la música.
En el escenario, un cellista y una guitarrista se prepararon para entablar un diálogo sonoro que fusionó obras clásicas con la riqueza de las músicas latinoamericanas y las creaciones contemporáneas mexicanas.
En este centro reconocido por haber sido cuna de icónicas canciones de la Nueva Trova Cubana, la compositora y guitarrista Nur Slim y el cellista Jairo Ortiz presentaron el concierto Juchiti Mintzita, que significa «mi corazón» en lengua purépecha.
Uno de los momentos más emotivos fue el estreno de una pieza inspirada en nueve pueblos de la Meseta Purépecha —Zacán, Agahuan, Corupo, Charapan, Cocucho, Nurio, Ahuirán, Paracho y Uruapan—; a través de tonos vibrantes, profundos y otros más apacibles, la música transportó al público hacia un universo de belleza y tradición.
Cada acorde resonó como un eco de identidad mexicana y una celebración del presente creativo que florece en el país.
Acompañando esta travesía musical, el fotógrafo Jesús Cornejo compartió con los asistentes imágenes que capturan los rituales y tradiciones del pueblo purépecha.
Conforme resonaban el violonchelo y la guitarra, y se dejaba escuchar en un par de canciones la voz de Nur, la atmósfera se volvió precisa, cálida y cargada de afectos. Risas, aplausos y susurros se entrelazaron con las notas, creando un ambiente de cercanía entre intérpretes y público.
El repertorio incluyó obras de Bach y Leo Brouwer, los conocidos boleros «La Mentira» (Álvaro Carrillo) y «Perfidia» (Alberto Domínguez), así como composiciones de Nur Slim: «Trazos» y «Esquinas», piezas contemporáneas para guitarra y cello con influencias de jazz, tango y otros géneros de la región.
Estas obras ofrecieron una mirada fresca y audaz al diálogo entre ambos instrumentos, desafiando convenciones y explorando nuevas posibilidades.
Casi al finalizar obsequiaron al público «Carta al árbol que cicatriza», para expresar su gratitud a la institución por haberles abierto las puertas con tanto cariño.
La Casa de las Américas reafirmó así su papel como espacio esencial para la cultura y el arte de la región, donde la música sigue siendo un lenguaje universal que invita a soñar y a conectar.

Deje un comentario