“Batalla por la indemnización. La segunda victoria de Girón” / Por Elvis R. Rodríguez


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El proceso político que siguió a la primera derrota del imperialismo yanqui en América y que condujo al pago de la indemnización de guerra a la Isla tras 20 meses de negociaciones, concluido a mediados de 1963, constituye el eje central de la obra Batalla por la indemnización. La segunda victoria de Girón, Premio de Investigación del Concurso 26 de Julio de las FAR, de los investigadores Eugenio Suárez Pérez y su esposa Acela Caner Román —ambos autores de varios textos y coautores mutuos de otros tantos—, de ahí que sea también beneficiaria de la experiencia acumulada por ambos en empeños investigativos precedentes, como señala en el prólogo acertadamente el ensayista e investigador, Doctor en Ciencias Históricas, Elier Ramírez Cañedo.

Publicada por la Casa Editorial Verde Olivo, con un lenguaje ameno, sencillo y cautivador, los autores nos trasmiten la cronología de los acontecimientos relacionados con la batalla política, la dimensión de la connotación histórica del hecho, así como el papel y lugar del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la dirección del proceso hasta lograr la indemnización.

Para exponerlo con mayor precisión, los autores acuden al propio Fidel. En tal sentido toman sus palabras en la concentración popular y desfile militar en ocasión de la conmemoración del cuarto aniversario de la Revolución cubana,  el 2 de enero de 1963, en la que expresó:

El imperialismo aceptó pagarle a nuestra patria la indemnización que los tribunales revolucionarios señalaron a los invasores de Playa Girón.

El Gobierno de Estados Unidos trató por todos los medios de eludir su responsabilidad de manera oficial, eludir la aceptación oficial de este hecho.  Eso está muy de acuerdo con la mentalidad farisaica de los dirigentes del imperialismo; eso está muy de acuerdo con todo lo que ellos hacen.  […]

Ellos, naturalmente, no dicen que es indemnización; ellos dicen que es rescate. 

[…] Pero a nosotros no nos importa cómo lo llamen. El hecho es que tuvieron que aceptar el pago de la indemnización y que por primera vez, por primera vez en su historia, el imperialismo paga una indemnización de guerra. 

¿Y por qué la pagó? Porque fue derrotado, porque en Playa Girón los imperialistas sufrieron su primera gran derrota en la América Latina. 

Otros aspectos poco tratados y de gran valor historiográfico se revelan en el contenido de esta imprescindible obra al descubrir los artilugios imperiales de la administración Kennedy, luego de conocer la decisión, por cambiar la esencia de la posición cubana y tergiversar su sentido, llamándole “canje de prisioneros” o “ayuda humanitaria”, tratando de evitar la responsabilidad directa con la derrotada invasión y el destino de los mercenarios, conducta que no sorprendió a la dirección política del país, pues así han actuado siempre.

Del mismo modo, revelan la actividad desplegada primero por el llamado Comité de Tractores por la Libertad y, luego, por el Comité Familiar o de familiares de los prisioneros y que contó con los servicios del abogado neoyorquino James Donovan, quien aparentemente actuaba de modo independiente, ocultando sus servicios para la Agencia Central de Inteligencia (CIA). De estas novedades se habla en las páginas de este libro.

Al respecto, señala el doctor Elier Ramírez en el prólogo que:

(…) es importante señalar que Donovan continuó concertando con Cuba la liberación de varios prisioneros estadounidenses, entre ellos varios agentes de la CIA, convirtiéndose en un puente de comunicación confidencial e indirecto entre ambos gobiernos a través del cual la máxima dirección de la mayor de las Antillas trasmitió a Washington de diversas maneras su posición —que sería histórica hasta nuestros días— de estar dispuesta a establecer un diálogo, sobre la base del respeto más estricto a la soberanía y los principios de la nación cubana.

Para revelar los pormenores del proceso de indemnización, los autores hurgaron en fuentes documentales, testimonios y entrevistas, libros de otros autores, textos publicados en periódicos y revistas de la época, así como documentos desclasificados durante la Conferencia “Girón 40 años después”, debidamente registrados a pie de página, todos los cuales, de conjunto, contribuyeron a elevar el rigor, la profundidad y seriedad de la indagación realizada y desmontar la falsa idea de que los mercenarios fueron cambiados por compotas, como oralmente ha pasado de una a otra generación.

El empleo preciso de citas oportunas y bien seleccionadas de discursos, intervenciones y entrevistas de Fidel añaden al texto un valor adicional al ofrecer una visión más integral del suceso histórico, de su complejidad, así como de la capacidad del Comandante en Jefe y de su visión político militar para conducir el proceso sobre la base de firmes posiciones ideológicas y principios revolucionarios, con valentía e inteligencia y alcanzar que el gobierno norteamericano se viera obligado a pagar una indemnización de guerra por daños materiales ocasionados por él al primer país socialista de América a 90 millas de sus costas.

Si la invasión fue aniquilada en menos de 72 horas y constituyó la primera derrota, la batalla por la indemnización y su logro, fue la segunda victoria de Girón, como bien se expresa en el título de la obra.

Los autores no solo nos trasladan hasta el lugar de los hechos, de cada suceso, al modo en que se actuó en uno u otro sitio, a la actitud y conducta de una y otra parte, sino que nos hacen partícipes activos de cada momento, de cada decisión, del trato humano y respetuoso con cada uno de los mil doscientos cinco mercenarios hechos prisioneros, del respeto a su dignidad personal, de la atención a sus problemas y necesidades.

Del mismo modo, descubren momentos muy particulares, tal vez con pocas referencias en la historiografía internacional: el jefe del Gobierno que habían intentado derrocar, dialogando con los prisioneros, reflexionando con ellos sobre la gravedad del hecho, invocando a la generosidad de la población para que no se dejara arrastrar por la ira y el dolor y no empequeñecer la gran victoria de Playa Girón con sanciones severas contra los implicados directos en la acción.

A ello se une el hecho de que los propios prisioneros nombraron a sus representantes para discutir variantes de soluciones con las autoridades del gobierno que los organizó, entrenó, armó y pagó; y la autorización, sin presión alguna por parte de Cuba, para que visitaran Estados Unidos en dos ocasiones en interés de concertar los acuerdos y trámites de la indemnización.

La estructura interna del libro permite familiarizarse con el entorno en que transcurre la batalla de Girón y el proceso de captura de los mercenarios en los terrenos cenagosos de la Ciénaga de Zapata mediante peines, algunos de los cuales se desarrolló con Fidel al frente; los días de gran peligro y la conducta que debían seguir las fuerzas revolucionarias con los mercenarios capturados o que se les rindieran; el reconocimiento por el presidente Kennedy de ser el culpable de la invasión; el diálogo de Fidel con los mercenarios y por qué no debían recibir las penas máximas, pues fusilarlos solo significaría empequeñecer la victoria.

En otro de sus capítulos se describe el comienzo de la batalla por la indemnización, el proceso seguido para tales fines, así como la selección y preparación de la delegación de prisioneros que visitaría Estados Unidos como complemento a las gestiones gubernamentales y la posición de Cuba expresadas por Fidel en carta a las principales figuras del Comité Roosevelt, entre otros asuntos, mientras que en el tercero se argumentan los pasos seguidos para cancelar la propuesta de indemnización presentada por el Gobierno Revolucionario cubano, en tanto en el cuarto se descubre el alcance de la reanudación de la batalla por la compensación de los gastos.

Acompaña al texto un amplio y diverso testimonio gráfico contentivo de fotos y dos anexos, relacionados con el suceso histórico, mediante los cuales se favorece la comprensión de la significación de la derrota, la captura de los mercenarios, el trato seguido por las autoridades políticas cubanas y el valor trascendental de la victoria.


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