Benny Moré: un fenómeno de la Música popular cubana para todos los tiempos.


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“(…) Ahora es cuando yo me siento un hombre con todos los derechos en mi país”.

 

Invocar a Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez sería nombre y apellidos de raigambre musical poco conocida para muchos, sin embargo si se invocase a Benny Moré --El Bárbaro del Ritmo--, hay que quitarse el sombrero ante un fenómeno casi inaudito hecho música en cuanto a voz, ritmo, lenguaje corporal, composiciones, temperamento, sensibilidad, entre otras muchas cualidades. Todas ellas enaltecidas por la figura de un ser humano, ya impronta, quien llegó “a ser la armonía necesaria, anuncio de la armonía constante y venidera”. (1)

También conocido junto a amigos y conocidos por El Benny era descendiente de esclavos africanos, razón por la cual llega a nutrirse desde muy pequeño de la riquísima cultura y de los ritmos surgidos de los históricos palenques, unido además a las cantorías españolas. Ambos, génesis y reservorios de un talento natural, excluido de academicismo musical alguno, pero sí repleto de voluntad, persistencia y, ante todo, amor. Amor por las raíces de la Cubanidad, “como condición del alma, complejo de sentimientos, ideas y actitudes”(2), hasta los últimos momentos de su vida.

Al ser el primero de los 18 hijos de una familia negra y pobre, residente en el municipio de Santa Isabel de la Lajas, provincia de Cienfuegos, las imperiosas necesidades materiales de la época le obligan –casi al concluir el cuarto grado--, a abandonar la escuela por el trabajo.

Según biógrafos, su primera guitarra la compró a los 17 años de edad, cuando ya vivía en la capital cubana. Siendo apenas un adolescente, pudo subsistir durante algún tiempo, tocando su guitarra en bares y cafés, para así iniciar su vida bohemia habanera, que durante casi cuatro años oscilaría entre hoteles, restaurantes y prostíbulos, actuando para turistas en los muelles de La Habana Vieja, o paseando por el marginal barrio de Belén.

Corría 1945 y Miguel Matamoros, guitarrista, compositor y cantante, del Trío Matamoros regresa de un viaje procedente de México, pero se encontraba disfónico para cumplir un compromiso laboral contraído anteriormente junto a su grupo.

Así las cosas, Ciro Rodríguez, uno de los intérpretes de Matamoros, lo había escuchado en un bar y, gracias a sus referencias, Bartolomé brinda cobertura al grupo en esa ocasión. Luego, y ya probado su talento, Miguel decide dedicarse a la dirección musical y le concede al joven la plaza de cantante principal.

También en 1945, viaja con el Trío Los Matamorosa México, donde actúa en varios cabarets y realiza varias grabaciones, pero allí mismo decide separarse de ese grupo al concluir su contrato, para permanecer en tierra azteca. Allá hace dúo con  el cantante Lalo Montané; graba para la RCA Víctor junto a las orquestas de Mariano Merceróny de Dámaso Pérez Prado. A partir de ese momento es que se le conoce con el sobrenombre de El Príncipe del Mambo y se dice que, también en suelo mexicano, adopta el nombre de Benny Moré.

En 1953, cuando ya sonaba en la radio, forma su propia orquesta, que aunque responde al formato de jazz band –muy empleado en los decenios de los cuarenta y cincuenta atribuido al modelo norteamericano--, interpreta música cubana de afamados intérpretes, a la vez que composiciones de su propia autoría. Los mejores instrumentistas cubanos pasan a formar parte la ya conocida Banda Gigante del Benny.

La primera actuación de la Banda Gigante ocurre en esa fecha en la emisora CMQ. En opinión de la crítica especializada “todos sus integrantes muestran una gran organización melódica para interpretar las más disímiles piezas y un gran talento para improvisar”.

Géneros muy cubanos como rumba, mambo, guaracha, son y sentidas composiciones de boleros, entre otros, fueron representativos de los éxitos de El Benny y de su excelente Banda Gigante de connotados músicos e instrumentistas, Embajadores de la música popular cubana por escenarios nacionales y de México, Venezuela, Jamaica, Haití, Colombia, Panamá y Estados Unidos, por tan sólo nombrar algunos entre sus itinerarios de acostumbrados éxitos; además de actuar en 1956 y 1957 en la ceremonia de entrega de los Premios Oscar.

Asimismo, El Bárbaro del Ritmo era todo un espectáculo por su carácter risueño y espontaneidad; su vestimenta –sacos de trajes confeccionados hasta más abajo de la mitad del muslo, y pantalones anchos con tirantes--, también lo hacía inconfundible.

Canciones como Dolor y Perdón; Bonito y Sabroso; Castellanos, ¡qué bueno baila usted!; Cienfuegos es la ciudad que más me gusta a mí; Santa Isabel de las Lajas…entre otras muchas, trascienden como patrimonio cultural de Cuba y del mundo.

Actúa por última vez con su Banda Gigante el 16 de febrero de 1963, en el pueblo de Palmira --poblado a cientos de kilómetros de La Habana--, donde y a pesar de su pésimo estado de salud (cirrosis hepática), muchos de los asistentes rememoran que “subió al escenario para cantar como nunca”.

Tal como pidiese como última voluntad, sus restos descansan en el cementerio municipal de Santa Isabel de las Lajas, lugar donde nació. En noviembre de 2009, susepulcro fue declarado Monumento Nacional, primero con esa condición en la Mayor de las Antillas.

Para la Historia de la Música de este país, El Benny es considerado uno de los más altos exponentes de la Música Popular del siglo XX; para sus colegas de trabajo y amigos fue ejemplo de generosidad sincera, y para su pueblo, que lo continúa y continuará venerando, el más digno exponente de la Cubanidad de dentro y de fuera, sin límite de fronteras geográficas.

Algo para recordar…Cubanidad y principios dignos

Tras el triunfo de la Revolución cubana, muchos artistas abandonaron el país animados por la propaganda contrarrevolucionaria. Cuando le proponen al Benny  emigrar con tentadores contratos, él los rechaza categóricamente, y expresa en una oportunidad en entrevista televisiva: “Ahora es cuando yo me siento un hombre con todos los derechos en mi país. De aquí no me saca nadie. No me interesan los dólares”.

 

Notas:

  1. José Martí. O.C. Revista Universal, mayo de 1875. T, 5, p.294.
  2. Ortiz, Fernando, Casa de Altos Estudios, O.C.—Lo Cubano y La Cubanidad.

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