Cuando nos perdemos de nosotros mismos


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El Día de la Guayabera en Sancti Spíritus culminó al pasar por un verdadero via crucis. Otra vez, la falta de respeto para con una auténtica expresión de identidad se robó el show en predios yayaberos.

Y es que la idea, surgida en 2009, cuando el proyecto que tomó el nombre de la prenda nacional para convulsionar desde la cultura a la cuarta villa de Cuba sacó a las calles a la mayor camisa del mundo con tres metros de ancho por cinco de largo, fue desmembrada poco a poco.

Desde horas muy tempranas del propio día 25 de julio, se podía imaginar que la noche no terminaría bien. La Dirección municipal de Cultura de Sancti Spíritus anunció que era incapaz de buscar una rondana o dispositivo con igual función para poder izar la referida pieza en la Biblioteca provincial Rubén Martínez Villena, como colofón del periplo por las arterias de la urbe. Al parecer, la poca imaginación, creatividad y posibilidades de gestión siguen predominando en esa institución ya que variantes existen, porque si algo nos caracteriza a los cubanos es la innovación y salida adelante ante las más complejas situaciones.

Luego de conocer que no se podría lograr ese proceder, exclusivo en Sancti Spíritus y el mundo, con el fin de que las agrupaciones le regalaran una serenata a la prenda, se aceptó que recibiera los honores mientras se portaba en varios hombros. Mas, nadie imaginó que ni tan siquiera eso sería posible.

Al llegar la Guayabera gigante al Complejo recreativo cultural de los Olivos, sede central del Santiago espirituano, fiesta popular de mediados del siglo XVIII durante los últimos días de cada mes de julio, escoltada por varios trabajadores de la Casa, donde se exhibe, tropezó con que no le dejaban entrar porque sus guardianes no contaban con credenciales.

Tras varios intercambios, logró formar parte del desfile de carrozas y comparsas de la fiesta popular. Pero entonces, se percataron que no estaban allí los 20 jóvenes destacados que la cargarían. ¿Qué alternativa aplicar? Asumieron algunos de los artistas del elenco de la noche, quienes dejaron sus responsabilidades un momento para mostrarla por la plataforma central.

Por supuesto, que nuestra gloriosa camisa a esa hora de la noche jamás encontró los brazos necesarios para que la pasearan desde allí hasta el céntrico parque yayabero, como fue la idea original. Sin tiempo que perder, la mejor de las opciones fue volverla a guardar en su maleta y salir con prisa hasta el lugar, donde no pocas generaciones le esperaban.  

En el popular espacio público, otra vez la Guayabera gigante, tropezó con contratiempos. Sus máximos responsables debieron buscar entre amigos allegados para soportarla, mientras el Trío Voces brillantes le cantó. Solo esa agrupación se dignó a asistir a ese hecho que nos convierte a la añeja urbe en únicos en el mundo y que derrocha tanta espirituanidad.

Toda esa trama, a semejanza de un culebrón mexicano, no solo laceró al patrimonio intangible de este territorio central de Cuba, sino a la excelente propuesta que surgió como necesidad de honrar el día escogido en la localidad desde la década del 50 del pasado siglo XX para honrar al Espirituano ausente y la camisa, con cuna en las márgenes del río Yayabo por corresponderse con el origen del propio Santiago espirituano al homenajear al santo patrón de Santiago de Compostela.

Lamentablemente, sucesos así mutilan todo hecho de gestión de una tradición. Si bien es cierto que ese término se refiere a un hecho realizado de forma voluntaria por el pueblo, precisa del respaldo de las instituciones gubernamentales para que germine como semilla en tierra.

Una vez más, volvemos a estar en deuda con la Guayabera, nuestra prenda oficial; con nuestra identidad y cultura; con Sancti Spíritus y sus orígenes y todo por cuenta de máximos decisores despojados de verdaderos saberes sobre lo que somos y significamos.  


2 comentarios

Cary
30 de Julio de 2018 a las 03:49

Lamentable ultraje a nuestra prenda nacional, lamentable que ocupen puestos dirigentes sin iniciativa y creatividad como requiere, sobre todo en este caso, la CULTURA NACIONAL, despojen pues a estos "jefes" de esos poderes, que cubanos con compromiso, entrega, saber e iniciativa tenemos a montones.


Yansert
30 de Julio de 2018 a las 11:22

Lo popular se sostiene con la iniciativa del pueblo, no de la institución. La institución está para velar por la cultura y como tal, apoyarla, sobre todo cuando se trata de expresiones genuinas e identitarias. Pero cuando la solución depende de la institución y de sus decisores, casi siempre se pierden. Por tanto, nos toca asumir nuestro papel como pueblo y empujar para que la institución no se achante.

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