Cuba inicia 2018 en medio de un guateque universal / Por Antonio Paneque Brizuela


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Cuba, cuyo autóctono punto guajiro cumplió este enero su primer mes de incluido en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, comenzó el nuevo año con diversas fiestas campesinas a lo largo y ancho del país para celebrar esa decisión de la Unesco en diciembre último y ofrecer al mundo una respuesta de confirmación.

El humilde y tradicional guateque cubano, centrado en la décima originaria de España y ahora festejado en conucos, sitierías, bateyes, cañaverales, granjas, bases campesinas, empresas, cooperativas agropecuarias, llanos y montañas y el resto de la campiña insular, acumuló desde entonces numerosos eventos laudatorios y canturías organizadas con ese propósito.

Que viva el punto cubano / que atravesando los mares / hizo nido en los palmares / y se fundió con el guano. / Por tan sabio y campechano / no extrañó la lejanía, / se dio al mar, la travesía / fue para siempre inmortal / se abrazó a la palma real / y adquirió su cubanía. (Olivio Arencibia, rueda de prensa sobre la declaratoria de la Unesco).

Actividades lideradas por el nacional Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado (Cidvi) con sede en La Habana, las demás instituciones de ese tipo en las provincias cubanas desplegaron actos de reafirmación del género a partir del 6 de diciembre en que se divulgó la noticia.

Desde que el punto cubano / es patrimonio mundial / redondez universal / tiene el sombrero de guano. / La idea invita a la mano / y la mano al instrumento / más que un reconocimiento / se nos ha comprometido / a hacer más verde el sonido / de las palmas en el viento. (Orismay Hernández, poeta y director de la matancera Casa Naborí).

El impacto de esta inclusión del Punto cubano o guajiro como patrimonio intangible de la Unesco, tercera manifestación cultural cubana en lograrlo luego de la Tumba francesa (2003) y la Rumba (2017), despertó gran alegría e inspiración entre cientos de repentistas, tonadistas, guitarristas, laudistas, percusionistas y otros músicos que actúan para millones de cubanos, sobre todo campesinos y agricultores estatales, cuyos familiares comparten la vida, privaciones, sacrificios y triunfos en los campos, pero también el amor al género de toda la nación.

La décima que yo digo / supo de la serenata / de la bebida barata / y el afecto del amigo. / Supo vencer el castigo / de la madrugada fría / supo de la travesía / impaciente del caballo / cuando el cantío del gallo / estaba anunciando el día. (Eralio V. Pérez, compuesta para la ocasión).

El Periódico Cubarte fue testigo de la primera de esas canturías, solo 48 horas después de recibirse el dictamen emitido por el Comité Intergubernamental de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco de incluir en su relación de élite al criollo género cubano, nacido entre españoles y criollos asentados en los campos del siglo XVII y enriquecido con los años mediante otros ritmos locales como la guaracha y el son.

Todavía en el éter la información desde la isla de Jeju, Corea del Sur, sobre la jerarquización de esa música “que incluye formas de expresión que dan testimonio de la diversidad del patrimonio inmaterial y contribuyen a concienciar sobre su importancia”, sonaban las cuerdas y se desgranaban versos en la cooperativa Mártires de Barbados de la comunidad de Güiro Bogigal en el municipio Quivicán.

Casas de la Décima “Corren la voz”

La convocatoria que generó el hecho de forma espontánea tuvo su réplica en las demás Casas Iberoamericanas de la Décima del país, como la Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé), de las Tunas; la Naborí, de Matanzas; la de Holguín; y la de Pinar del Río, pero tal vez la fiesta más importante fue la inauguración este 13 de enero de la Casa de Güines, bajo el nombre del desaparecido poeta local Francisco Riverón.

Desde ese nuevo centro de evocación del Punto cubano, varias importantes voces de impacto nacional e internacional llenaron con décimas y tonadas los posibles espacios incompletos de definiciones de la Organización de la ONU para la Ciencia y la Cultura como la siguiente:

Una expresión poética y musical de los guajiros cubanos consistente en una tonada o melodía acompañada por la voz de una persona que canta composiciones poéticas en décimas, improvisadas o aprendidas.

Al improvisarle al reconocimiento de la Unesco y rendir allí homenaje en sus décimas a otros grandes ya fallecidos como Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí), Francisco Pereira (Chanchito), Francisco Riverón, Justo Vega, Adolfo Alfonso y Ángel Valiente, repentistas del momento como Luis Paz (Papillo), Héctor Gutiérrez, Aramís Padilla, Orlando La Guardia y Osvel Suárez, reafirmaron otros conceptos manejados por el organismo cultural de la ONU en su declaratoria:

Esta práctica musical es un elemento esencial del patrimonio cultural inmaterial cubano, abierto a todos, que propicia el diálogo y expresa los sentimientos, conocimientos y valores de las comunidades que lo practican.

A esa ofrenda poética en honor a los paradigmas de otros tiempos se había integrado días antes Alexis Días Pimienta con una estrofa rotunda, como un templo clásico de adoración a dioses del octosílabo, ausentes pero aún vitales:

Naborí, Pablo León / Angelito, Marichal / Tacoronte y El Fiscal / Colorín y Riverón / Chanito, Rizo, Rondón / Luis García y Pedro Guerra / todos poética sierra / del arte del repentismo / están de fiesta ahora mismo / en el fondo de la tierra.

Por su parte, los niños y adolescentes improvisadores y tonadistas de los talleres de aprendizaje de la Casa de Güines, liderada por el también poeta Lázaro Palenzuela, recordaron y ratificaron otro ángulo del texto suscrito por la agencia de la ONU:

Las técnicas y los conocimientos vinculados al punto guajiro se transmiten esencialmente por medio de la imitación, y también mediante un programa de enseñanza impartido en las Casas de Cultura de todo el país, con talleres animados por los depositarios y practicantes de este género musical.

Las festividades nacionales y actuaciones de miles de artistas aficionados y profesionales del género de todo el país en respuesta a la declaratoria de la Unesco confirmaron también expresiones formuladas por los especialistas cubanos que confeccionaron el expediente de candidatura presentado por la nación caribeña:

El punto es la poesía y la música de los campesinos cubanos y aunque es característico del campo, se ha extendido al resto de la población. Las familias que dominan esta disciplina forman grupos, fabrican sus propios instrumentos, y organizan y promueven las representaciones.

La reacción del sector artístico vinculado con el Punto Cubano se extendió a los principales medios locales y programas especializados como el estelar dominical televisivo Palmas y Cañas (fundado en 1962), que le dedicó un destacado espacio a la noticia, mientras sus improvisadores e intérpretes de música campesina le cantaron al acontecimiento.

Rogelio Fundora, “Los rostros del Punto guajiro”

A ese concierto de variantes interpretativas con que respondieron los cultores del género en distintos escenarios del sector artístico se sumó de inmediato Rogelio Fundora, un campesino y artista plástico que desde 2012 pinta los rostros de agricultores distinguidos, líderes del sector, artistas del Punto cubano y personalidades vinculadas al género.

La serie de retratos Guajiros de mi tierra (ver galería de fotos que grafican este artículo) sirvió de ambiente pictórico a las canturías en la Casa de la Décima de Güines, no solo como parte de su obra general, que mezcla empirismo y academia para trazar vívidas y coloridas imágenes de la campiña, sino porque este artista ha construido un conjunto pictórico con imágenes que pueden considerarse “los rostros del Punto Cubano”.

Selecciones o curadurías de esos alrededor de 110 retratos de improvisadores, tonadistas y demás artistas de distintas épocas concebidos por el creador también conocido como “El Guajiro que pinta” han estado también presentes durante los últimos años en eventos o espacios como las casas de la décima de Matanzas y Las Tunas, sede esta última de la Jornada Cucalambeana, en homenaje a Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé), principal cultor de décimas de los últimos dos siglos junto al Indio Naborí.

La simbiosis casi mimética de Fundora con la música campesina ha sido tan coherente, que aparte de ser estimado él personal y humanamente y bien conocida su obra entre sus cultores, pinturas suyas son con frecuencia motivos de inspiración durante exposiciones plásticas en distintos eventos y canturías, que devienen especies de “críticas artísticas” expresadas en décimas, como la creada sobre el retrato del Indio Naborí (ver foto en galería) por el matancero Irán Caballero, otro de los grandes repentistas actuales:

Desde un mirador fulgura / avizorando planetas / mientras les da a los poetas / clases de literatura. / Yo lo veo en la pintura / perpetuamente atrapado / mejor lo sueño inspirado / como si el pincel pudiera / revivirlo y se pusiera / a improvisar a mi lado.

Declaraciones de Luis Paz, director del Cidvi

Para el director del Cidvi, Luis Paz y sus colegas y especialistas, es “altamente positivo” que “una expresión cubana de las más humildes, pero también de las más originarias” se haya logrado inscribir en una lista de reconocimiento mundial como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Eso implica que en cualquier lugar del planeta y para los demás seres que lo habitan existe y tiene vigencia esta manifestación como patrimonio humano. Para nosotros los que luchamos en primera fila por eso también significa que el Punto cubano fue valorado y subió formalmente de rango.

Este premio es para tonadistas, repentistas, músicos, estudiosos, promotores naturales, admiradores, seguidores, y en general para todos los que sienten inclinación por esos tipos de composición musical, y, sobre todo, para los campesinos cubanos, que constituyen el grupo en que más se practica esta expresión en nombre de todo el pueblo cubano.

Desde el año 2010, iniciamos la confección del expediente de solicitud a la Unesco para que declarara el Punto guajiro como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, propuesta que a nivel nacional logramos se aprobara en 2012.

Trabajamos en el expediente especialistas del Cidvi, del Consejo Nacional de Patrimonio y del Consejo Nacional de Casas de Cultura, junto a otras instituciones culturales cubanas.

La última versión de la propuesta fue revisada por el grupo Guijarro, adscripto al Consejo Nacional de Casas de Cultura, cuyos especialistas se dedican al registro audiovisual de la cultura.

También nos honra que gracias al punto cubano se vuelva a oír el nombre de Cuba en la Unesco, en medio de la actual campaña de hostilidades contra nuestro país liderada por Estados Unidos y su nuevo presidente, Donald Trump.

Afirmaciones muy a propósito, aunque tal vez lo mejor de las declaraciones ofrecidas al Periódico Cubarte por el poeta y director del CIDVI fue la décima que nos entregó horas después de conocerse la declaratoria desde Corea del Sur y luego desde París:

Feliz acontecimiento / que alegra al pueblo cubano, / todos pusimos un grano / de luz para el monumento. / Con ese desprendimiento / que a Cuba en todo le ven, / compartimos este bien / que en El Punto se acomoda / e Iberoamérica toda / está de fiesta también”.

Pero el recogimiento del creador lírico en su despacho y la meditación después de momentos de reflexión que generaron esos últimos versos no impidieron la euforia desbordada de otra décima escrita aquel día antes que la anterior por quien es, sin dudas, uno de los más grandes poetas improvisadores cubanos y defensores a cualquier precio de la tradición de la actualidad:

Grande el reconocimiento / que obtuvo El Punto Guajiro

en la UNESCO, arde el retiro / rural de puro contento. /

¡¡YA!! como un nuevo elemento / entró a formar parte activa

de la Representativa / Lista del Inmaterial

Patrimonio Cultural / de la Humanidad: ¡¡QUÉ VIVA!!”.


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