De la africanía en Cuba: Osa Woriwo


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Refranes:

Lo que se escribe con tinta,  trabajo cuesta para que se borre.

Su mejor amigo es su peor enemigo.

El tiempo es como el venado de agiles patas.

Jakuta era  una deidad solar guardián de la moralidad social y enemiga de todas las inmoralidades. Era representante del trueno mucho antes que Shangó, y le gustaba jugar y tirar con piedra.

A Jakuta le gustaba mucho un proverbio africano según el cual “el agradecimiento es la memoria del corazón”. Pero Jakuta vivía el tiempo del desmemoriado y del mal agradecido. A él le habían dicho que no hiciera favores y que tratara a sus amigos con la misma hipocresía con la que lo trataban a él, pero él se resistía.

Gracias al gallo que Jakuta le dio a Shangó el tigre no se lo comió.

Una muestra de la ingratitud que había fue la del Ayambeko y el Aukó.

Había una vez un tigre que tenía muchos enemigos y era bastante desagradecido.  Cansado de tanto vagar por la floresta  un día se apareció en la guarida del chivo rogándole abrigo para su desamparo. El chivo al verlo vaciló algo extrañado, pero fue tanta la insistencia del taimado felino que por fin  terminó por darle albergue en el portal.

A la mañana siguiente, cuán grande sería la sorpresa del aukó (chivo) al ver que a quien había dejado durmiendo en el portal despertaba en la sala de su hogar. Pero aun mayor sería su asombro al ver en horas de la tarde a aquel inmenso animal tendido patas arriba disfrutando una larga siesta en su cuarto principal.

Así como iban las cosas, pronto querría adueñarse de toda su casa. Era necesario ir a ver a Orula, y así lo hizo el aukó.

—Padre tengo en mi ilé a un ayambeko atravesado y no sé qué hacer con él—

Orula le hizo osodé y salió el odun Osa Iwori.

Orula le dijo: Mira mijo, aquí Ifá dice que todos quieren ser cielo y nadie quiere ser tierra porque a esta la pisan y la escupen. Dice Ifá que más vale maña que fuerza.

Dice Ifá que te pongas un delantal con dos bolsillos a cada lado y en uno eches otá piedras y en el otro aguaododedí (maíz tostado). Siempre que la gente te vea, que te vean masticando—.

Hipócrita como era, un día el Ayambeko cargado de malas intenciones invitó al Aukó a dar un paseo con el firme propósito de devorarlo. El chivo de buena gana aceptó la invitación y cuando iban por el camino se puso a masticar  maíz tostado.

—Mira mejor me esperas aquí y yo vuelvo pronto, enseguida—, le dijo el Ayambeko al Aukó, mientras velozmente se alejaba.

Y así fue como aquel feroz animal que se disponía a usar su fuerza para devorar al Aukó terminó por irse trasquilado ante la maña del chivo.

Más vale maña que fuerza.


1 comentarios

Roinier Orozco Delgado
15 de Septiembre de 2018 a las 00:03

Hola tengo este oddun de IFA y me gustaria conocer mas acerca de el soy aleyo y mi angel de la guarda es SHANGO

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