Instan a preservar la fuerte herencia francesa en el oriente cubano


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Guantánamo.- Hoy se celebran 215 años del primer asentamiento francés en Guantánamo, y en una jornada para rememorar el hecho y la fuerte huella cultural de esa inmigración en el oriente cubano académicos de varias regiones del país coincidieron en la necesidad de preservar esa heredad.

Lo francés sedimenta nuestra cultura, es parte de la construcción social de lo cubano, como lo africano, lo español, y es importante preservar los elementos que evidencian esa página común con una de las migraciones más significativas de la historia territorial y nacional, subrayó la Doctora en Ciencias María Elena Orozco, de la Universidad de Oriente, una de las investigadoras invitadas.

En su conferencia “Lo francés en la construcción de lo cubano”, la presidenta de la Cátedra de Estudios Franco-Cubanos y Caribeños, de Santiago de Cuba, subrayó el positivo influjo de una de las inmigraciones más significativas de la historia territorial y nacional, con mayor fuerza en el extremo Este del archipiélago, donde irrumpió con un aire de modernidad.

Esa oleada de colonos galos junto a sus esclavos, desde Haití, tras estallar la Revolución encabezada por Toussaint Louverture, a fines del siglo XVIII, influyó en la ilustración de la élite criolla y repercutió en el auge del cultivo del café, la vida social, el crecimiento urbanístico y arquitectónico, señaló la catedrática en su ponencia, resultado de una amplia investigación dentro y fuera de la Isla.

Entre las principales reliquias de esa influencia en los territorios de Guantánamo y Santiago de Cuba figuran las ruinas de los cafetales franceses, paisaje arqueológico de las primeras de esas plantaciones en el sudeste cubanoproclamado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco—, donde restos de construcciones, obras hidráulicas y caminos dan testimonio de antiguas épocas y formas de explotación agrícola.

Por el camino del café le entra al oriente cubano el arte, la cultura y otros modos perdurables en el ajiaco que es nuestra nacionalidad, y de la fundación de la Villa del Guantánamo es imposible hablar sin mencionar los asentamientos de franceses, argumentó Jorge Núñez, presidente de la filial provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, auspiciadora de la cita.

El 22 de noviembre de 1803 se instaló el primer asentamiento galo en esta región, con una sociedad que compra el hato de Santa Catalina, arribo que fue catalizador, a partir del cual llegaron cientos de franceses e incorporaron la economía de plantación en la zona, dominaron las industrias del café, azucarera y algodonera, y contribuyeron a la formación de esta comarca en el siglo XIX.

Esos colonos y sus esclavos generaron además una exuberante interrelación con la población criolla e hispana, que propició nuevas manifestaciones culturales, como la Tumba Francesa, Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, señaló el historiador de la ciudad de Guantánamo, José Sánchez Guerra, otro de los presentes en el encuentro teórico.

Los participantes del evento, que concluyó hoy, se pronunciaron por visibilizar y proteger ese legado músico-danzario que conserva tanta autenticidad, y las ruinas cafetaleras como la de Los Naranjos, o la hacienda Jagüey, aun en pie, según constataron los académicos, quienes calificaron de joya a esos predios del municipio guantanamero de Yateras.

Por Yaymara Villaverde Marcé


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