José Martí y su obra político-literaria en Costa Rica


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Quizás pocos lectores conozcan o hayan profundizado en la vida y la obra de nuestro José Martí durante su estancia en Costa Rica, y donde su huella ha quedado impresa para siempre a través de la revista Repertorio Americano –aparecida entre 1919 y 1958–, gracias a la labor de difusión realizada por un reconocido martiano oriundo de ese hermano país: Joaquín García Monge.

Mas, ¿quién fue García Monge? ¿Por qué su determinación de llevar a cabo tan importante proyecto?

Entre el cinco y el 18 de julio de 1894, Martí visitó Costa Rica por segunda y última vez. Su contacto con la intelectualidad de ese país ya se había acentuado desde su primera estancia un año antes. El seis de julio de 1893 visitó el hogar de la familia García Monge e impresionó de tal modo al niño Joaquín que éste más tarde le dedicaría la vida a la difusión y estudio de los ideales martianos, y al servicio de la cultura latinoamericana. Hoy, a más de 126 años de aquella despedida, la huella martiana en la cultura costarricense se fortalece día a día y gana cada vez más seguidores.

García Monge sería el propiciador por excelencia de ese diálogo intercultural pues su revista Repertorio Americano, aparecida entre 1919 y 1958, de propósito americanista y universal, dedicaría espacio privilegiado a la obra martiana al igual que a la presencia de otras zonas de la producción intelectual de la Isla, y a una generación de legado vanguardista que vivificaba en palabras y acciones la obra de Martí.

Así, y a lo largo del tiempo, en dicha publicación se incluyen colaboraciones de prestigiosas figuras de la intelectualidad cubana como Alejo Carpentier, Dulce María Loynaz, Emilio Roig de Leuschering, Jorge Mañach y Enrique José Varona, entre otros muchos.

Al respecto y al realizar un análisis sobre los Cien años de la revista Repertorio Americano, la directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos (IDELA) Marybel Soto-Ramírez resaltó “la presencia de los escritos de José Martí como colaborador en la revista Repertorio Americano –como fueron entre otros sus Versos Sencillos–, estableció una comunión muy especial entre los pueblos de América, además de plantear temas como los de la unidad americana, la cultura entre nuestros pueblos como forma de reunión y, a partir de ella, generar una construcción política.

En visita efectuada al Centro de Estudios Martianos (CEM) la Académica costarricense resaltó la importancia que el Maestro le brinda en cada uno de sus escritos a la necesidad imperiosa “de la unidad americana –de lo nuestroamericano–, a la cultura entre nuestros pueblos como forma de reunión para, a partir de ella, generar una construcción política, para tener una profunda comunión espiritual y humana como manera de crear y sostener espacios de soberanía entre todos los pueblos de este hemisferio”.

Asimismo, y entre las novedades actuales de publicaciones pertenecientes a la editorial de la Universidad Nacional de Costa Rica, se encuentran la revista Temas de Nuestra América, en la que se editan trabajos de intelectuales de renombre universal.

En uno de los números pertenecientes a la revista Temas de Nuestra América (1) el reconocido académico cubano Mauricio Núñez Rodríguez rememora un taller literario efectuado en el 2000 en el que la escritora y poetisa Fina García Marruz dedica un ensayo de su autoría referido a la pieza martiana Lucía Jerez. García Marruz expone, entre otras cuestiones:

“Entre las múltiples lecturas que inspiran esta pieza, está la de imaginarla como una pieza teatral, pues cada una de las escenas estaban dibujadas como si fueran a ser entregadas a un director para su puesta en escena”.

Según refiere Núñez Rodríguez, “a Fina esa lectura le inquietaba desde hacía muchos años y como resultado de ello había escrito, décadas atrás, un guión para ballet, pero que por timidez nunca mostró a ningún especialista y mucho menos al Ballet Nacional de Cuba. A través de gestiones de la institución, el texto llegó a manos de Alicia Alonso. Posteriormente se conoció el ballet a partir de la idea de Fina García Marruz”.

En igual número de la mencionada publicación, la historiadora cubana doctora Francísca López Civeira, analiza en su artículo titulado El concepto de Nuestra América en José Martí, no sólo “el proceso de construcción de dicho concepto por José Martí, sino también y como pilar fundamental la estrategia continental martiana”.

En el capítulo La maduración del concepto, López Civeira explica que “al finalizar la década del ochenta y comienzos de la del noventa, Martí había madurado sus ideas, su proyecto revolucionario y su estrategia para realizarlo; como parte de ello se puede apreciar su mirada a nuestra América, que era componente esencial de talas proyecciones. En ese aspecto es imprescindible recordar acontecimientos que lo llevaron a apresurar la formulación del cuerpo de ideas que se expresa en el ensayo Nuestra América, publicado en enero de 1891 o, previamente, su discurso conocido como Madre América, pronunciado el 19 de diciembre de 1889. La Conferencia Internacional Americana, celebrada en Washington entre 1889 y 1890, y reconocida como la primera conferencia panamericana, constituyó un momento de alarma para Martí. Le siguió la Conferencia Monetaria de 1891, que le confirmó sus aprensiones”.

En otra parte de su importante trabajo la también Profesora de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de la Habana, recalcó que “Martí siguió de cerca las actividades que se desplegaron en tales citas, como el recorrido por zonas de los Estados Unidos a los delegados latinoamericanos, así como las discusiones propias del cónclave que comenzó el dos de octubre de 1889 y culminó el 19 de abril del año siguiente. Él no era delegado, pero tenía relaciones con algunos de los presentes en aquella reunión, especialmente con Gonzalo de Quesada, el cubano que asistió como secretario del delegado argentino. En su correspondencia se refiere con insistencia al proyecto de anexión de Cuba y a los peligros que representaba aquella convocatoria norteamericana. Las páginas de periódicos publicaron crónicas de alerta y de propuestas de actitudes que debían asumirse. En especial, alagunas crónicas publicada en La Nación, de Buenos Aires, resultan de sumo interés”.

De seguro, tanto para el lector cubano interesado o conocedor de temas históricos, como para el estudioso de hechos y figuras de otras épocas y actuales de nuestra América, resultará sumamente novedoso el análisis de ambas publicaciones editadas por experimentados académicos de la Nación centroamericana. Otra forma más de abrir fronteras intercultrurales entre los pueblos de nuestra querida Patria martiana y bolivariana.

 

Notas:

  1. Temas de Nuestra América. Vol. 35, No. 65, enero-junio, 2019.

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