La Habana, policéntrica y cosmopolita


la-habana-policentrica-y-cosmopolita

La capital cubana es, sin lugar a dudas, un espacio interesante, más allá de a quien le agrade o no, ahora reconocida como una de las maravillas del mundo contemporáneo y que transita, desde el 2014 por la jornada de sus cinco siglos de historia citadina aunque habitada desde hace miles de años, jornada que tendrá su colofón en 2019 obedeciendo a la tradición.

La Habana califica como una región metropolitana formada por la conurbación de seis ciudades y villas coloniales (La Habana, Guanabacoa, Regla, Marianao, Santiago de las Vegas y Santa María del Rosario) y un número considerable de núcleos poblacionales de menor rango que a la vez la validaron como una región histórica con cuatro subregiones: San Cristóbal de La Habana o Centro Norte, las localidades del antiguo Camino Real del Sur o Centro Sur, la villa de Nuestra Señora de la Asunción de Guanabacoa y sus localidades inmediatas o Subregión del Este y la ciudad de Marianao u Oeste.

La diversidad de la provincia se manifiesta con una población mayoritariamente autóctona (población nacida en su territorio), siendo inferior la que la habita por naturalización (población permanente inmigrante) echando por tierra el criterio del imaginario popular de que “en la Habana no hay habaneros”. En el censo del 2002 esta dinámica se comportaba en un 68,45 % de población nativa y un 31,55 % de inmigrante. Un decenio más tarde, el censo del 2012 nos revela un 75,2 % en el primer caso y un 24,8 del segundo. De todas formas, es considerable el número de inmigrantes por lo que se pone de relieve que se trata del espacio más cosmopilita de Cuba.

La visión de la provincia de La Habana no ha de ser la de una ciudad uniforme y monocéntrica como el resto de las ciudades cubanas, sino de una “ciudad de ciudades”. La Habana es una ciudad policéntrica. Analizando el funcionamiento de esta metrópolis podríamos decir no obstante, que existe un “centro principal” amplio y diverso, y además, “centros ramales”, “centros locales” y “subcentros”; estos últimos más pequeños, pero con determinados niveles de importancia.

La amplitud de lo que podríamos llamar centro principal, abarca los municipios de: La Habana Vieja, Centro Habana, Cerro y Plaza de la Revolución, que si bien son territorios pequeños en cuanto a extensión territorial, son de gran concentración demográfica y de una extrema urbanización.

La Habana Vieja y Centro Habana constituyen una especie de centro tradicional, incluso, cualquier habitante de la provincia —ya no solo de la periferia y las localidades históricamente independientes y después anexadas—, cuando se refiere a esos espacios lo identifican como La Habana.

“Voy de compras a La Habana”, “esa ruta va para La Habana”, “se mudó para el centro de La Habana”, son muestras de expresiones populares que ilustran lo anterior. Ciertamente en La Habana Vieja se encuentra el centro histórico, área de la originaria villa de San Cristóbal de La Habana ubicada intramuros hasta la segunda mitad del siglo XIX.

También es real que las arterias principales de Centro Habana (Reina, Carlos III, Galiano, San Rafael, Neptuno, Zanja, Belascoaín, Infanta) constituyen el centro del comercio y los servicios en La Habana del siglo xx y los albores del XXI, sin menospreciar algunas arterias de La Habana Vieja (Monte, Prado, O´Reilly, Muralla, Mercaderes, Oficios) no menos importantes. La Rampa y la esquina de las calles 23 y 12, así como sus inmediaciones en el Vedado, han pasado a ser símbolos contemporáneos de los servicios y el esparcimiento capitalinos. Plaza de la Revolución es denominada por algunos la “capital de la capital”, sugiriendo que este constituye el centro actual de la ciudad. Tal criterio pudiera considerarse válido pero no absoluto, pues si bien es cierto que el centro político de la provincia y la nación se concentra en mayor por ciento en Plaza, este se diversifica hacia los dos municipios ya citados.

El Palacio de la Revolución, la sede de  la mayoría de los ministerios, organismos de la administración central del estado, y un numeroso grupo de instituciones de salud y culturales de nivel nacional, es encuentran en Plaza de la Revolución; no obstante, la sede del Gobierno Provincial del Poder Popular se halla en La Habana Vieja. También hay sedes de ministerios en ese municipio y en el de Centro Habana. Pero incluso, el centro político se extiende hacia el oeste fuera del centro tradicional de la llamada “capital de la capital”, pues la sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular radica en Playa, municipio que además, es el de mayor número de sedes diplomáticas.

Todo lo anterior ilustra que el centro político-administrativo de la provincia y la nación, se halla desconcentrado por diversos puntos de la geografía metropolitana.

Sobre el centro religioso tenemos —tratándose de un estado laico en un país multirreligioso— que las sedes dirigentes de la iglesia católica, las denominaciones protestantes, las religiones de origen africano, la religión hebrea, la musulmana y otras, coinciden en la mayoría de los casos en los municipios constitutivos del centro.

El centro cultural también coincide en este espacio, no así el centro científico que se desplaza hacia el oeste —Playa y La Lisa—. El polo industrial se desplaza hacia las periferias sur, este y oeste, mientras que el centro turístico, más diverso, abarca los tres municipios del centro principal, pero se crece con los subpolos del este y el oeste.

Hasta aquí hemos analizado el asunto desde la arista macro. Tal reflexión nos permite llegar a la conclusión de que La Habana es policéntrica en su desarrollo histórico; pero veamos ahora los micromundos del área metropolitana capitalina.

El hecho de ser La Habana fusión de grandes, medianas y pequeñas localidades que alguna vez fueron independientes y que hoy son parte del núcleo urbano principal, y de otras que se mantienen como núcleos geográficamente independientes pero funcionalmente son parte de la ciudad, revela la existencia de “centros locales” que mantienen la autenticidad como centros en tanto conservan sus identidades locales.

Según la tradición española las ciudades, villas y pueblos, se fundaban a partir de una plaza central con fines militares, comerciales y de esparcimiento, escoltadas por un templo católico y el cabildo; justo a partir de ahí se desarrollaba el asentamiento. Por tanto, el centro político, religioso, militar, comercial y de esparcimiento, coincidían en un espacio común o un espacio próximo. San Cristóbal de La Habana no fue la excepción inicialmente. La Plaza de Armas, el Palacio de los Capitanes Generales, la Catedral y la Plaza Nueva del mercado, se ubicaron en un espacio próximo, pero ulteriormente se multiplicaron los templos y conventos católicos, las plazas y los mercados intra y extramuros, y surgieron los paseos Alameda de Paula, el Paseo de Extramuros, llamado después de Isabel II o del Prado, el Paseo Militar, conocido también como de Tacón o Carlos III, desplazando el centro y diversificándose.

El centro político nacional no estuvo ajeno a los desplazamientos urbanos. Si nos remontamos a sus inicios podremos constatar que el Palacio de los Capitanes Generales fue sede del gobierno colonial; más tarde, de los dos gobiernos interventores norteamericanos y de los tres primeros gobiernos republicanos, hasta que el poder ejecutivo del país se traslada, durante el gobierno del presidente Menocal, al nuevo Palacio Presidencial ubicado en una zona sin antecedentes de este tipo. Fulgencio Batista, en la década del cincuenta, enarbola el proyecto del “Centro Ejecutivo de la Nación”, el cual debía ejecutarse en la zona de Morro-Cabaña incluida en la urbanización de La Habana del Este. Tal proyecto no se efectuó, pero de haberse realizado hubiera desplazado el centro político nacional al este de la bahía.

En cuanto al poder legislativo y ejecutivo del antiguo municipio de La Habana —durante un tiempo el Palacio de los Capitanes Generales también fue sede del Ayuntamiento—, se previó trasladarlo, en la década del cincuenta, para la recién construida Plaza Cívica o de la República, desplazando el centro del poder local para un edificio conocido después del triunfo de la Revolución como Sierra Maestra (que fuera ocupado por el INRA: Instituto Nacional de Reforma Agraria), y en el que hoy radica el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Hay centros históricos locales que continúan funcionalmente siendo centros, como por ejemplo el centro histórico urbano de la antigua villa de Nuestra Señora de la Asunción de Guanabacoa (declarado Monumento Nacional), con su parque central o Parque Martí, respaldado por el Palacio Municipal —sede del gobierno local— y la Iglesia Parroquial. El mismo cuenta, en su área inmediata, con una infraestructura de comercios, servicios e instituciones culturales a lo largo de sus arterias principales —Pepe Antonio, Martí, Maceo, La Habana, ciudad azul. Metrópolis cubana Un espacio habitado Máximo Gómez e Independencia— que permite a los guanabacoenses resolver los problemas de su vida cotidiana en su centro local, y convertir en algo extraordinario el viaje a La Habana; de manera similar sucede en Regla, con su centro histórico local extendido por la calle Martí, desde el santuario de Nuestra Señora de Regla —centro religioso local— en el Emboque, hasta las inmediaciones del Parque Guaicanamar y el Palacio Municipal.

Guanabacoa y Regla son dos localidades donde los estudios de familias han demostrado que en la actualidad viven muchos descendientes de los primeros pobladores por tanto, el sentimiento de pertenencia es el rasgo característico de sus identidades. Marianao en cambio, es más cosmopolita. No obstante, mantiene su propia identidad sobre todo en sus barrios tradicionales, y su centro histórico local aún funciona en la mentalidad y la conducta de sus habitantes. La Avenida 51 —antes calzada Real o Martí— es la sede de los principales centros comerciales y de servicios, de su iglesia parroquial, y en su entorno se halla la Plaza Cívica, el Palacio Municipal, el mercado, el teatro Principal y el Anfiteatro, entre otras instituciones.

Otros dos territorios, incorporados a la actual metrópolis habanera: Santiago de las Vegas y Santa María del Rosario, sufrieron trasformaciones y desplazamientos de sus centros históricos locales, en tanto desaparecieron como municipios.

En Santiago sigue funcionando el centro histórico local: parque Juan Delgado, iglesia parroquial y el boulevard peatonal como principal arteria comercial, de servicios e instituciones culturales importantes, pero este solo actúa como centro cultural o de esparcimiento, además del consumo.

Conserva su centro religioso; sin embargo, el centro de poder político fue desplazado hacia urbanización de Rancho Boyeros. El hecho de que el actual municipio de Boyeros sea más extenso que el antiguo de Santiago de las Vegas, hace que el centro histórico local funcione aún para esta ciudad y en cierto modo, para las localidades próximas que siempre dependieron de ella (Rincón, Calabazar).

Las barriadas más recientes, agrupadas en Armada-Aldabó y Capdevila, no reconocen como centro local a la antigua ciudad, si no a La Habana.

Con Santa María del Rosario sucede otro fenómeno. Su centro histórico local alrededor de su parque y su magnífica iglesia llamada por el obispo Espada “Catedral de los Campos de Cuba”, funciona solo para los rosareños y no para todo el municipio a pesar de que, el área territorial del antiguo municipio de Santa María coincide con la del actual municipio del Cotorro. El traslado de centro, en este caso, no ha sido un mero cambio de nombre, sino de lugar. La Avenida 101 —Carretera Central— es la arteria de mayor cantidad de comercios, industrias y de servicios. El centro local, ubicado hoy en el llamado Centro Cotorro, cuenta con el esquema tradicional: parque e iglesia, y la vida del territorio fluye en su entorno, donde también radica el centro político municipal.

En cuanto a los nuevos municipios, surgidos con la división de 1976, paulatinamente van estableciendo sus centros según fortalecen sus identidades locales, unas veces reconocidas después de forjarse durante varios años y otras veces, construyéndose a partir de las premisas que crea esa división.

De los municipios surgidos del antiguo Marianao, La Lisa forja su centro a lo largo de la Avenida 51, desde 156 hasta 202.

Playa no termina de fortificar el suyo aunque la Playa de Marianao revitaliza sus restaurantes, cafeterías y su parque de diversiones, mas no llega a convertirse en centro municipal, como no lo es Miramar, Almendares, Buenavista, La Sierra, Kolhy, y ningún otro reparto. En Monte Barreto se desarrolla perspectivamente un centro e igualmente en la zona conocida como La Copa. No hay templo religioso que se erija en centro, y los órganos de poder  político y administrativo se dispersan por el espacio territorial.

El Cerro, al contar con el eje vial Máximo Gómez (Monte- Calzada del Cerro), no necesita otro centro. 10 de Octubre va configurando su centro local en los tramos de la calzada —de igual nombre— desde Acosta hasta Dolores y la Avenida de Santa Catalina, desde la Calzada de 10 de Octubre hasta Juan Delgado.

Arroyo Naranjo se centra en torno a las barriadas de Arroyo Apolo, Víbora Park, Santa Amalia y Poey teniendo a la intersección vial de La Palma como vértice de ese centro. En San Miguel del Padrón el centro es el entronque vial de la Virgen del Camino, aunque no está en el centro geográfico, sino en el extremo oeste del municipio. Y por último La Habana del Este, formada por seis localidades dispersas con sus propias idiosincrasias y también sus centros: Ciudad Camilo Cienfuegos, Cojímar, Antonio Guiteras, Alamar, Guanabo y Campo Florido. Si bien Alamar se ha erigido en el centro político-administrativo municipal, no es el centro único de la vida cotidiana de los habitantes de ese territorio.

En cierto modo muchos asentamientos poblacionales y no pocos barrios y repartos, tienen sus propios centros para la vida social de sus habitantes. Así, el fenómeno del policentrismo habanero, con un gran centro principal —muy plural y extendido— varios centros ramales y locales, conforman el panorama contemporáneo, resultado de un desarrollo histórico.

 


0 comentarios

Deje un comentario



©2017
Desarrollado por Cubarte