El 20 de marzo de 1960 y firmada por el entonces primer ministro del Gobierno Revolucionario, Fidel Castro; el presidente Osvaldo Dorticós y el ministro de Educación Armando Hart, fue firmada la Ley # 812 que creaba oficialmente el Ballet de Cuba adscrito a la Dirección General del Ministerio de Educación y con un presupuesto nunca menor de los 200 mil pesos, cifra considerable para la época. Culminaba así una larga etapa de incomprensiones por parte de los desgobiernos de Turno y comenzaba la verdadera etapa de esplendor y consolidación del Ballet Nacional de Cuba.

Ballet Despertar
Esto respondía también al apoyo decisivo que Alicia y Fernando Alonso habían brindado a la causa revolucionaria y que en el propio mes de mayo, una semana antes de firmada la Ley 812, habían constituido el primer Comité de Defensa de la Revolución en los salones que entonces ocupaba la compañía en la Calle 11 en el Vedado.(P) En el plano artístico también se reflejaba la efervescencia revolucionaria que vivía el país: Enrique Martínez estrenaba su ballet Despertar, que narraba la lucha de nuestro pueblo contra la tiranía batistiana y la presencia de la Libertad que inspiraba el avance hasta la victoria. También, como embajador del Gobierno Revolucionario, el Ballet de Cuba viajaría a México para la toma de posesión del presidente José López Mateos.

Mirta Plá como Lisette en La fille mal gardée
Ese año se estrenarían Juana en Rouen de Ana Leontiena y El caballo de Coral de José Parés, sobre el cuento de Onelio Jorge Cardoso. También ingresarían en la compañía los mexicanos Clara Carranco, Sonia Castañeda y Carlos López; la portorriqueña Silvia Marichal; la brasileña Ady Addor y el argentino Rodolfo Rodríguez, quien sería por muchos años el partenaire de Alicia Alonso.
Otro hecho importante ocurrido en 1960 fue la celebración del I Festival Internacional de Ballet de La Habana, y que reunió compañías como el Ballet Theater de los Estados Unidos, el Ballet de Bellas Artes de México, el Ballet Nacional de Venezuela, el Ballet Español de Ximénez-Vargas y los bailarines Nina Timojeeva y Boris Koklov del Ballet Bolshoi de Moscú.
Para fines de año el Ballet de Cuba iniciaría una extensa gira por Europa y Asia que abarcaría la Unión Soviética, la República Democrática Alemana, China, Vietnam Democrático, la República Popular de Corea, Checoslovaquia, Rumanía, Hungría y Bulgaria.
La gira que había iniciado el Ballet de Cuba por Europa y Asia se extendió hasta 1961 y, como consecuencia de este recorrido por plazas tan importantes como Moscú, Leningrado, Berlín, Varsovia, Pekín, Shangai, Praga, Bucarest, Sofía y Budapest, se incluirían en el repertorio de la compañía algunas piezas del folklore de esos lugares con tan rica tradición danzaria. Estos son los casos de Lluvia primaveral, Ordos y Yurochkau, procedentes de China, Mongolia y Bielorrusia, respectivamente. Además se estrenaría la versión de José París del Ballet de la ópera Fausto, de Gounod, conocido como La noche de Walpurgis, primero dentro del montaje integral de la pieza lírica y luego como obra independiente.

Alicia Alonso y Rodolfo Rodríguez junto a Pablo Picasso
Ese año, la entonces solista Mirta Plá asumiría por primera vez el rol de Lizette en el ballet La fille mal gardée, título que se convertiría en verdadera creación de su repertorio individual. Ella fue la primera cubana en protagonizar la pícara hija de Mamá Simone después de la Alonso.
En el plano internacional, se producirían dos galas: una en Niza, Francia en homenaje a Pablo Picasso y otra en Calcuta, India, por el centenario de Rabindranath Tagore. En ambas la pareja de Alicia Alonso y Rodolfo Rodríguez intervendrían en representación del Ballet cubano, con el pas de deux de Don Quijote, fragmento que en la interpretación de ambos artistas adquiriría ribetes de verdadera gema del arte ballético.

Deje un comentario