Los buenos demonios de Gerardo Chijona / Por: Susana Méndez Muñoz


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Foto: Susana Méndez Muñoz.

 

Como parte de la programación en concurso del 39 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano fue estrenado el filme Los buenos demonios, del realizador cubano Gerardo Chijona.

Chijona, acompañado de los actores Isabel Santos, Carlos Enrique Almirante, Enrique Molina, Aramís Delgado y Vladimir Cruz, y de Alexis Álvarez, el director de arte, y Laura Díaz diseñadora de vestuario, encabezó un encuentro de prensa en la sala Taganana del Hotel Nacional de Cuba, sede del evento cinematográfico.

Chijona explicó que esta cinta parte de un guión escrito a dos manos por el desaparecido cineasta cubano Daniel Díaz Torres y Alejandro Hernández, egresado de la Facultad de Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) del ISA, autor de una novela que le dio la base.

Alejandro le propuso, narra el director, hacer la película la cual conserva «la mirada de Daniel y de Alejando, yo lo que hice fue pedirle permiso a este para hacer una revisión, editar algunas cosas, metí la mano para el final de la película, y lo convencí para darle un tono de comedia a algunas escenas que no lo tenían, nada más».

Relató entonces que un día se le ocurrió la idea para el fin: «esas cosas vienen mágicamente; el que de una explicación intelectual a eso es un mentiroso y un charlatán esas cosas se te ocurren o se acabó la historia y así fue, pero yo sabía que Isabel podía hacer esa escena», la cual es un plano secuencia de 4 minutos con la cámara acercándose, algo muy difícil para cualquier actor..

Sobre el reparto, dijo sentirse muy contento con el resultado de las actuaciones; y reveló que su método de dirección de actores es la búsqueda de los sentimientos algo que le fue difícil porque esta película, en sus palabras, es fría, austera, distante; los planos son largos, la cámara entra poco por lo que tuvo que adaptarse a este estilo; luego confesó «aprendí en esta película a callarme la boca y a escuchar a los actores».

Enrique Molina expresó la satisfacción de haber participado en este filme y se refirió a la complejidad de su temática, que puede servir, apuntó «para una gran reflexión; creo que la película se ha hecho con mucha valentía».

Carlos Enrique Almirante, que es Tito el protagonista de la cinta, dio las gracias a Chijona por este personaje «tan lindo y complejo psicológicamente»; más adelante subrayó el conflicto al construir este personaje en solo quince días y la complejidad de determinar que sentimientos mostrar y cuáles en un joven que a pesar de ser un asesino no siente remordimientos ni cargos de conciencia, «eso es lo más escalofriante», advirtió.

«Hemos dedicado esta película a Daniel, para no dejarlo morir. Daniel sigue aquí y ahí está su obra», declaró Isabel Santos en el encuentro.

Vladimir Cruz por su parte hizo énfasis en que la película es muy particular y que toca temas importantes de atender como la crisis de valores de los jóvenes cubanos; «ojalá que la gente la pueda disfrutar y que sirva además de como entretenimiento para hacer pensar y mover las ideas».

Chijona consideró que Los buenos demonios se inscribe en una línea de cine crítico que ha hecho el ICAIC y que comenzó con Las doce sillas de Tomás Gutiérrez Alea, «ya hay una tradición de enfocar la realidad con espíritu crítico y reflexivo cualquiera sea el género», recordó.

Precisó también que desde la realización de Esther en alguna parte, se ha concentrado en las relaciones y conflictos entre los individuos, más que entre los individuos y su entorno «porque a veces veo películas donde el entorno es tan fuerte, que ahoga a la historia o a los personajes», significó.

Al punto añadió que centrarse en el individuo permite explorar algunas zonas de silencio que están casi invisibles en la realidad y que «están y no se ven o no se quieren ver, que es lo peor que le pueda pasar a cualquier sociedad».

Y a propósito señaló que «si existe, de alguna manera, alguna conexión social o política, está como trasfondo pero no como protagonista de la historia; para mí los protagonistas son ese micromundo de personajes cada cual con una escala de valores completamente distinta y cada uno con su verdad».

En cuanto a la fotografía Chijona compartió que con Raúl Pérez Ureta discutió el guión y el concepto general visual de la película; «pero le dije que yo no quería una Habana churriosa ni deteriorada ni promiscua: las sombras están en los seres humanos y no en el entorno y La Habana que está en la película es luminosa, brillante y bella si se quiere».

 

 

Publicado: 17 de diciembre de 2017.


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