María del Carmen y su vehemencia por la Rumba


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Licenciada en Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana, periodista, investigadora, poeta y narradora, María del Carmen Mestas es, además, autora de varios libros, entre ellos, éste que nos ocupa: Pasión de rumbero (Editorial Pablo de la Torriente Brau, 2014). A través de sus 286 páginas, en esta ocasión, ella se ha adentrado, de manera muy abarcadora, en la Rumba (el yambú, la columbia y el guaguancó), Patrimonio Cultural de la Nación Cubana.

El libro, ameno y bien hilvanado en su estructura, contiene entrevistas, crónicas, testimonios, anécdotas, así como reseñas y fichas sobre los rumberos más representativos, a lo cual se añade la amplia Bibliografía consultad por la autora. El Prólogo estuvo a cargo de Liliana Casanella, especialista e investigadora del CIDMUC.

En la Introducción a Pasión de rumbero, María del Carmen —que, no por gusto, su adolescencia transcurrió en el barrio habanero de Atarés—, nos cuenta que, desde aquel momento, la figura de Chavalonga (Mario Dreke, 1925-2007) se le había hecho familiar y que, a partir de entonces, había sentido el deseo de desentrañar la vida de esos músicos “que crecieron en los solares, en el vértigo del rechazo social, marcados por el ambiente, con el alma estrujada por amores que no fueron”. De ahí la motivación y el profundo interés de la autora por “aprehender un pedazo de nuestra historia musical”.

En el libro aparecen numerosas referencias a la presencia de la Rumba en el cine cubano e internacional. El propio Chavalonga le manifestó a María del Carmen: “Participé en el filme Sucedió en La Habana (dirigido por Ramón Peón, en 1938) y me fui a México, donde actué en películas con la cómica Vitola…Aparezco en la película cubana La última cena (de Tomás Gutiérrez Alea), rodada en 1976. Soy el que en la escena final sale corriendo y cantando: pajarito volandero…”

A su vez, Carlos Embale (1923-1998), “La Voz del Guaguancó”, a una de sus preguntas, le respondió a María del Carmen: “Simpatizo con el guaguancó, tal vez, esa música la llevo en las venas porque procedo de Jesús María, que es un barrio netamente de rumberos; ahora el son es mi vida. Pienso que al público le gusta cómo interpreto el guaguancó porque lo hago ligándolo: esa es la clave”.

“La Reina del Guaguancó” sin discusión alguna, la santiaguera Celeste Mendoza (1930-1998), con su imponente presencia escénica, llenó las pistas de los cabarets e iluminó la pantalla en algunos de nuestros mejores documentales, entre ellos, Nosotros la música, de Rogelio París. De todo ello da cuenta el sustancioso libro de María del Carmen Mestas.

Isidoro Hernández  Pérez “El Goyo” (1936-2012) en una de sus páginas, le confesó a la autora: “El mundo del abakuá está muy vinculado al de los rumberos y, especialmente, al de los cultivadores del yambú y el guaguancó.; por eso, desde que me inicié en la rumba, sentí interés por esa sociedad”. “El Goyo” —se nos informa además—, ofreció sus conocimientos en la Universidad de La Habana y en el ISA, mientras que, por otra parte, impartió clases magistrales en numerosos países.

De Los Muñequitos de Matanzas y sus integrantes —agrupación muy difundida a través del disco (sello Puchito, en 45 RPM) en las victrolas, desde los años 50—, se brinda una amplia información en el texto. Tienen su espacio, asimismo, figuras como la del Tío Tom (1919-1991), cuyas rumbas son “verdaderas crónicas cubanas, cargadas de sabor cubano”; Malanga (José Rosario Oviedo), el timbero mayor; Chano Pozo e Ignacio Piñeiro, todos ellos destacados por su especial contribución a la Rumba. Sobre una tumba una rumba, de Piñeiro, enriqueció, con sus notables y particulares interpretaciones, el repertorio, respectivamente, de María Teresa Vera y Celeste Mendoza.

En el Capítulo También protagonistas (pp.181-282), figuran, por orden alfabético, las famosas rumberas cubanas del celuloide, es decir, María Antonieta Pons, Ninón Sevilla, Amalia Aguilar, Rosa Carmina, Blanquita Amaro, Chela Castro, Aidita Artigas y Mary Esquivel.

Todo esto, y mucho más, lo encontrará el lector en las páginas de Pasión de rumbero, de María del Carmen Mestas, fascinante y amplio recorrido por la Rumba, ese rico complejo musical, tan íntimamente vinculado a nuestra identidad cultural.

 

  


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