La Jornada del Día del Historiador nos invita a buscar, conocer y reflexionar en torno a los procesos que, en distintas épocas, rodearon la organización y divulgación de los estudios históricos en nuestro país, e hicieron posible que los mismos formen parte de nuestra cultura y sus diversas instituciones u organismos públicos, gubernamentales o no gubernamentales.
Una excelente investigación de la historiadora española Izaskun Álvarez Cuartero, Memorias de la Ilustración: las Sociedades Económicas de Amigos del País en Cuba (1783-1832),[i] nos permite datar con cierta precisión el origen de un proceso fundacional vinculado a los estudios de la Geografía e Historia de Cuba, de su escritura y publicaciones en la isla de Cuba.
Afirma la doctora Álvarez, que en la primera junta del año 1812 de la Sociedad Económica Amigos del País de La Habana (SEAPLH)[ii], o Sociedad Patriótica, presidida por el capitán general y gobernador Juan Ruíz de Apodaca (1812-1816), él entregó a los Amigos los dos primeros tomos del Diccionario geográfico histórico de la Península, que ya habían sido publicados en España,[iii] y desafió a los presentes a realizar una obra similar acerca de la isla de Cuba. (Álvarez:[197])
La nota 2, al pie de la página antes citada, puntualiza aún más este encargo oficial, al referirse a un impreso firmado por el Secretario de la Sociedad Patriótica actuante en ese año, Fernando Seydel, dirigido, entre otras personalidades habaneras, a don Francisco de Arango y Parreño, “rogándole contribuya a la realización de un Diccionario geográfico histórico de la isla de Cuba.”
Era evidente que la primera tarea para posibilitar una obra de tal magnitud sería la compilación de la información existente.
Además de la solicitud de ayuda, oficialmente encaminada a todos los que podían brindarla, párrocos de los pueblos, militares de alta graduación, alcaldes, etc., se precisó cuáles serían los datos a recoger: situación de algunos lugares, su fundación, las alteraciones significativas ocurridas en distintos momentos, población o número de vecinos, de haciendas, cosechas que producían, y todo lo que resultara de cierto interés particular.
También se atendió a la publicación de las Memorias que resultaran de la documentación obtenida, según su importancia. Esto conllevó, igualmente, a la creación de una comisión de Historia de la SEAPLH, que fue efectuada en la junta ordinaria de abril de 1828.
Con vistas a respaldar la eficacia de aquella, se circuló una Comunicación del Capitán General al Intendente General dando noticia de que la Sociedad Patriótica “ha nombrado una comisión para escribir la historia de esta isla”, y se le ordena abrir todos los archivos al examen que necesite dicha comisión para su trabajo (1829, ANC, AA PP, leg. 120, núm. 28)[iv].
Así las cosas, quedó oficialmente instituida la comisión o sección de Historia de la SEAPLH. Estuvo integrada por Tomás Agustín Cervantes, presidente; Nicolás de Cárdenas Manzano, vicepresidente; Juan Agustín de Ferrety, secretario y como administrador Buenaventura Ferrer, más trece vocales. Entre estos últimos se destacan los más reconocidos: Antonio María de la Torre y Cárdenas, Domingo del Monte y Manuel González del Valle.
La redacción de las memorias de esta sección de Historia fue encargada a Juan Agustín de Ferrety, Tomás Agustín Cervantes, Domingo del Monte, Manuel González del Valle, Remigio Cernudas, Pedro Pablo Sirgado y Blás Osés. (Álvarez:p.201 nota 19)
A pesar de que no se logró la ambiciosa aspiración del Diccionario Geográfico Histórico de la isla de Cuba hasta muchos años después,[v] la Sección de Historia hizo notables contribuciones particularmente con las publicaciones de sus Memorias, que incluyeron documentos de gran importancia.
La obra (revisada por la Comisión) de José Martín Félix de Arrate de Peralta (La Habana, 14.01.1701- ídem, 23 de abril de 1765), Llave del Nuevo Mundo, antemural de las Indias Occidentales La Habana descripta: noticias de su fundación, aumentos y estado (1830) Primera edición publicada por la “Comisión especial de materiales relativos a la Historia de Cuba, Introducción sin firma, La Habana, Sociedad de Amigos del País, 1830, es un excelente ejemplo de lo anteriormente expresado.
Es sabido que Arrate es considerado el primer historiador de La Habana,[vi] y de Cuba, justamente debido al valor de la obra, la cual había sido terminada por él como un manuscrito alrededor de 1765, antes de su muerte.[vii]
De otra parte, con tan trascendente suceso, se inauguró la divulgación de la historiografía cubana, hecho de gran importancia cultural, facilitado por la existencia de la imprenta en Cuba, desde 1722.[viii]
Notas:
[i] Izaskún Álvarez Cuartero: Memorias de la Ilustración: las Sociedades Económicas de Amigos del País en Cuba (1783-1832), Madrid, España, 2000.
[ii] La Real Sociedad Económica de Amigos del País, fue creada en 1792 con la aprobación de sus Estatutos por el rey Carlos IV de España. Su antecedente inmediato fue la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago de Cuba, cuya creación y Estatutos fueron aprobados en 1787. Sus objetivos principales eran “conferir y producir las memorias para mejorar la agricultura, adelantar el comercio, aumentar la población, establecer escuelas para niños, ocupar a la gene ociosa y aliviar a los necesitados”.
[iii] En nota 1 al pie de la p. [197] la doctora Álvarez hace constar que no había encontrado tal Diccionario, sugiriendo que podía tratarse del Atlas general de España (1810) de Tomás López o del Diccionario geográfico histórico de las Indias Occidentales (1786) de Antonio Alcedo.
[iv] Documento procedente del Archivo Nacional de Cuba (ANC) citado por la doctora Álvarez en la obra referida, Nota 17, p. 201.
[v] Jacobo de la Pezuela: Diccionario geográfico estadístico histórico de la Isla de Cuba, Madrid, 1863-1866, 4 tomos. (Instituto de Literatura e Historia de la Academia de Ciencias de Cuba, Diccionario de la Literatura Cubana, Tomo II, pp. 780-781)
[vi] Emilio Roig de Leuchsenring es el primero en ocupar el cargo de Historiador de la Ciudad (de La Habana) creado en 1935 por el Ayuntamiento de La Habana.
[vii] Lohania Aruca Alonso: “La Habana historiada: José María Félix de Arrate”, Periódico CUBARTE, 12 de octubre de 2018, http://cubarte.cult.cu/periodico-cubarte/la-habana-historiada-jose-maria-felix-de-arrate/
[viii] La primera imprenta conocida en La Habana perteneció al impresor flamenco Carlos Habré, quien imprimió en 1722 un conjunto de oraciones consagradas a San Agustín, según Ambrosio Fornet: “LA VIEJA HABANA: un recorrido tipográfico”, en: Ídem: Memorias Insulares, Ediciones Extramuros, La Habana 2017, p. 37-
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