Perfiles del barrio: Amor y música en Santa Fe / Por Zulema Armas Mojena


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Esta es solo una breve mirada, en palabras, para no olvidar a una familia que hoy desde su rinconcito de vida al oeste de la capital cubana ejerce, potencia y devuelve a la cultura nacional vitalidad y frescura con su mucho talento y múltiples proyectos de amor y música.

Todos les conocen en el barrio. Bella pareja en la vida y en el arte. Sus nombres son Yulnara Vega y Roger Quintana, dos jóvenes músicos, frutos de muchos de años de entrega y de la excelente labor de nuestras escuelas de arte. Porque ellos, por azares de la vida y hasta en momentos distintos llegaron un día al pueblo de Santa Fe, desde la Atenas de Cuba, Matanzas.

No encuentran en el pueblecito de Santa Fe la vida cultural de la ciudad de los puentes —que se extraña mucho— pero sí les ofrece su humildad serena, el encanto de la cercanía del mar, sus calles tranquilas, la vida apacible, y sobre todo hoy resguarda el nido donde protegen su amor de pareja y a su música. Con ello, casi perdonan la lejanía del centro de la ciudad y los problemas de transporte.

Las niñas de la casa, Kleis María y Alejandra, también se dedican a la música: violín estudia una y violonchelo la otra. Ellas cantan y hasta componen alguna que otra cancioncilla en el familiar afán de creación y búsqueda, nada ajeno a allí en donde se amontonan los más diversos instrumentos musicales y se respira el amor al virtuosismo en cada centímetro.

Es este, el hogar de tan especial pareja, el lugar obligado de los pequeños de por allí o de más allá, que se acercan a debutar en sus experiencias musicales. No llegan solo los que quieren estudiar canto lírico como Saschiel y Ernesto Daniel, sino decenas de niños que desde preescolar hasta noveno grado, han pasado por las clases de Yulnara o de Roger. Por eso en el aire, justo en el corazón de Santa Fe, siempre puede escucharse un entrenamiento musical, vocal o instrumental, más pulido o no, ritmos y melodías puras a las que los vecinos ya están acostumbrados pues se han convertido en características de referencia del sitio.

Incansables en su aporte a los demás, hacen que su docencia no quede solo a nivel de comunidad local. Roger es profesor de canto en el Instituto Superior de Arte, mientras que Yulnara enseña la técnica del oboe en el Conservatorio Amadeo Roldán. Pero, por si fuera poco, van más allá. Como amantes defensores de la música clásica, en uno de sus tantos proyectos de vida y para la música cubana, hoy son miembros del Centro Nacional de la Música de Concierto pues por ahí está también el grupo de música antigua Ensemble Cantábile del que ambos son directores, que lleva funcionando casi dos años con prometedores resultados y con el que defienden un vasto repertorio utilizando copias de instrumentos antiguos como el clavecín, el órgano, el violín y el oboe barroco. Todo de excelencia pero a la espera de la confirmación del ansiado presupuesto.

Para Yulnara y Roger el día tiene más de veinticuatro horas. Actividades diversas incorporan a su diario quehacer ya sea en la Casa de Cultura de la localidad, en la Sociedad Cultural José Martí, en el Liceo mozartiano de la Habana, en las puestas en escenas del Teatro Lírico, y otros lugares. Tan dinámico y diverso es su tiempo que puede sorprender todo lo que abarcan en su desempeño familiar, profesional y social.

Con esto detengamos la mirada, pero sin olvidarles. Sin duda, otros muchos como ellos existen en cualquier barrio nuestro, pero aquí, en este rincón de tierra amada podemos sentirnos orgullosos de la materia en que se forjan estos dos jóvenes artistas que desafían las limitaciones de la cotidianidad cubana, con empuje y ganas de salir adelante, haciendo todo lo que pueden y más, siempre incansables, sonrientes, dispuestos, un ejemplo para su familia, para el barrio, para el país.


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