Presencias del mundo en la Duodécima Bienal: James Webb


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Children of the Revolution, 2014. Instalación de James Webb. Foto: Kyle Morland.

Una de las figuras más representativas del arte conceptual en su país, es sin dudas, el sudafricano James Webb. Sus instalaciones, en su mayoría, emplean el sonido como un elemento decisivo y juegan con los espacios (imaginativo y físico) en las que son emplazadas. Pero lo que realmente, distingue a Webb es que es un coleccionista de los ecos de la cotidianidad. Dos de sus obras más significativas: La escucha del mundo de hoy (2004), sonidos tomados desde doce lugares diferentes en Ciudad del Cabo en plena hora del mediodía, y el Pasaje Negro (2010) que capta la resonancia del zumbido de ascenso y descenso de un elevador vacío a la mina de oro más profunda de Sudáfrica, son un ejemplo de cómo Webb encara sus procesos productivos y el esmero para expresar  sus ideas.

Todo su trabajo parte de una profunda investigación  en la que el artista se convierte en protagonista, como oyente y a su vez reproductor de diversos sonidos, que combina con elementos de la realidad para expresar determinados  mensajes, respecto a ello Webb señaló: “Hay elementos sensoriales definitivos en todos mis proyectos, a pesar de que algunos son simplemente sugeridos y están ahí para que el público interprete”. Uno de los aspectos que lo distingue es que le gusta que el espectador pueda interactuar con sus obras y analizar por sí mismo las sutilezas que él como creador incorpora.

El sudafricano James Webb participará en la Duodécima Bienal de La Habana. Su obra, ha recorrido importantes circuitos expositivos y tiene al sonido, y de hecho a las audiencias como ejes centrales, pero el vínculo de estos aspectos  al espacio público es para el artista un elemento vital. Sobre uno de sus proyectos “No hay lugar called home” de (2005) en la que instalo aves sudafricanas en árboles y la presentó durante una residencia que hizo en Japón,  expresó: “Podría decirse que tiene cuatro tipos de público: las aves que tienen un nuevo y extraño reclamo de territorio, las personas que las escuchan en el espacio público, pero desconocen que se trata de una intervención, la audiencia que sí conoce de la obra pero no los resultados de la misma y yo como artista que llevo a cabo el proyecto, el cual tiene también una experiencia netamente visual.”

Otra de las obras que caracterizan la trayectoria de Webb es Autohagiografía (2007) en la que el creador se sometió a hipnosis y relata sus recientes experiencias de vida. La instalación se compone de un sillón reclinable, junto a la instalación de altavoces que reproducen su experiencia. Con esta pieza trata de instar al espectador a que experimente su acción. Para la crítica esta es uno de sus trabajos más creativos al combinar sonido, texto y la temporalidad de la acción.

¿Qué sorpresas traerá Webb? es algo que descubriremos en plena Bienal, cuando presente su obra el día 24 de mayo en el habanero Parque Trillo. Los antecedentes  llevan a prepararnos para una creación fascinante. De su obra en general  ha dicho: “Las artes visuales tradicionalmente se han desplazado en  habituales  medios de comunicar. Muy diferentes son las actividades artísticas relacionadas con el sonido, ellas han sido acumuladas en un mismo corral y descompuestas en un mismo común denominador, en aras de hacerlas un material efectivo, pero  hay que entender, de los sonidos, su naturaleza, la historia, el idioma y esto va mucho más allá de los elementos científicos y demostrativos del medio, y su reducida función como música o entretenimiento. Es muy importante apreciar  las asociaciones emocionales, usos culturales y políticos.”  Esperemos, entonces,  su propuesta.


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