Sobrepasada la Villa Panamericana y siempre bajo la didáctica explicación de la directora del museo, MSc. Aliuska Miranda, se llega al Centro Histórico de Cojímar, localidad bordeada por el río de igual nombre. Esta apasionante localidad era conocida por su playa y aguas medicinales, lo que propició entonces la construcción de nuevas casas para veranear.
Un hecho notable sucede en 1878 cuando, en pleno período de desarrollo del balneario, se establece en Cojímar el punto de entrada y salida del cable submarino para la comunicación telegráfica entre Cuba y Cayo Hueso, Estados Unidos.
Fue también en este poblado que el premio Nobel, Ernest Miller Hemingway, abordaba su yate Pilar junto con Gregorio, el fiel timonel, quien le sirvió de inspiración para su novela El viejo y el mar.
Cuentan que cuando Hemingway iba al restaurante “La Terraza” y compraba su trago preferido no lo tomaba en el elegante bar, sino que se unía con los pescadores que acababan de llegar de sus faenas para acompañarlos y conversar con ellos. Por todo esto el pueblo de Cojímar y sus amigos pescadores le ofrecieron, en memoria de esa inolvidable amistad, un busto de bronce mandado a hacer por ellos mismos.
Cojímar cuenta con un sitio natural de particular belleza ubicado en el cañón del río hacia su desembocadura, con presencia de una vegetación natural y varias formaciones vegetales como el manglar riberino, el bosque semideciduo y especies endémicas de alta significación como el Piper cojimarun y el Xixiphus habanensis. El área es refugio de aves, reptiles y otras especies animales y está circundada por urbanizaciones de alta densidad poblacional.
En su territorio también se encuentra el Torreón de Cojímar, ícono del pueblo, perteneciente al sistema de fortificaciones de la Habana declarado Patrimonio de la Humanidad, su construcción se inició en 1645 y terminó en 1649. Erguido frente al mar, contempla las huellas de sus agresores y de la propia existencia del pueblo por más de 360 años.
Al dejar atrás la antigua localidad de pescadores y regresar a la vía Monumental, breves comentarios sobre varios repartos aledaños a la misma fueron expuestos para conocimiento de los presentes.
A continuación se arribaría al reparto de Alamar, donde se produjo un importante movimiento constructivo popular conocido como “microbrigadas”.
Alamar había sido fundado en 1956, y debe su nombre a una alusión al apellido de un importante accionista Guillermo Alamilla Gutiérrez, propulsor de este reparto.
Seleccionado como plan piloto para la construcción de múltiples y nuevas viviendas se encuentra ubicado a unos 8 kilómetros al Este del túnel de la bahía. El 17 de febrero de l97l se funda oficialmente el “Plan de Alamar”, y ello marcó el inicio de su segunda y más amplia urbanización. Por su crecimiento es hoy la urbe poblacional más grande del municipio.
La Habana del Este está llena de lugares de interés natural y cultural imposibles de visitar en un solo día de trayecto, por lo que la mención a varios sitios con presencia aborigen fue concisa y suficiente para los objetivos de la Ruta Arco iris. Así se conoció de las cuevas de La Santa o cueva de los Sacrificios, y la de la Virgen.
Sobre la primera se plantean que su origen se debe a las aguas freáticas que con su poder de disolución abrieron galerías, y cuya altura siempre ha estado controlada por el nivel de base marino.
Se considera que el sitio era un cementerio dedicado solo a las inhumaciones y no a la habitación humana, lo que ofrece por vez primera en Cuba el argumento de enterramientos en áreas no domésticas.
La segunda, la de La Virgen, es monumento local y según algunos fue escondite de los piratas que navegaban por el Caribe, adquiriendo en aquel entonces el nombre de “Cueva del Pirata” o “del Tesoro”.
La cueva La Virgen alberga un caudal de leyendas surgidas durante el período de la Colonia, motivo por lo cual obtuvo este nombre que fue adorado por los religiosos de la periferia; a esto se unió el sincretismo africano que también dejó sus huellas y cuyas escrituras fueron realizadas al pie de la cripta donde también evocan los espíritus de los antepasados ocultos en las oscuras galerías de los murciélagos.
Las evidencias pictográficas que más tarde fueron descubiertas en las paredes del interior de la caverna se asocian con las de nuestros aborígenes.
Continuando camino se arriba al reparto Tarará. Sus viviendas, construidas para la antigua burguesía, han tenido nobles usos sociales después de 1959.
Por ejemplo, primero para niños asmáticos, después el reparto albergó a los maestros del Instituto Pedagógico “Antón Makarenko”, y en 1976 pasó a ser el Campamento (después Ciudad) de Pioneros “José Martí”. Otro proyecto importante fue el de ayuda a personas damnificados del accidente nuclear de Chernóbil, los cuales recibieron atención médica, y más tarde fue residencia de estudiantes como parte de los convenios de colaboración con China para aprender el idioma de español. Allí también vivió por un tiempo el Comandante Ernesto Che Guevara.
El 9 de enero de 1992 fue atacada su Base Náutica por elementos contrarrevolucionarios que se disponían a salir ilegalmente del país, asesinando a 4 jóvenes que custodiaban la misma. En este lugar se creó un museo con el nombre de ´”Mártires de Tarará” en memoria de este hecho.
Frente al reparto se encuentra la Cueva Tarará. Esta espelunca es de origen freático, compuesto por una dolina que desciende en dirección Este unos 50 metros hasta una garganta estrecha en el borde Noreste de la misma que termina en un salón rectangular 15 o 20 metros más abajo, el que se inunda periódicamente.
Desde su primer estudio aportó una muestra abundante de restos humanos y ajuar de concha acompañante. En otra ocasión se hallaron enterramientos aborígenes (cuerpo de un niño y un adulto) junto a restos de alimentos, una microcuenta y varios fragmentos de cerámica que permiten reconocer a estos aborígenes como pertenecientes a una cultura avanzada. Hasta el momento se considera una cueva funeraria.
Otro de los sitios explicados durante el viaje fue Laguna del Cobre – Itabo, cuyo nombre, Itabo es aborigen y significa lugar con abundante agua, apelativo por el que también se identifica su río.
El sitio es de interés ecológico-ambiental, ya que alcanza un área litoral de playa arenosa de perfil completo, manglar, laguna, manigua costera y bosque en galería. Está identificado en la lista de monumentos patrimoniales y es uno de los más importantes sitios naturales del municipio. Fue nominalizado posteriormente como área protegida en 2012. Esta área es hábitat y refugio de algunas especies endémicas. En el lugar se encuentran localizados dos sitios arqueológicos aborígenes llamados Itabo I e Itabo II.
Próximos al final del itinerario se llega al poblado de Guanabo, voz aborigen que significa abundancia de palma guano. Su fundación data del 26 de julio 1803 cuyo nombre original fue “Santa Ana de Guanabo”. Su urbanización y un mayor aprovechamiento de sus playas comenzaron a inicios del siglo XX.
En una de las viviendas de este poblado se encuentra el mural de caricaturas, que según expertos es único en su tipo en América Latina y que fuera admirado por los “arconautas” que recibirían una explicación detallada sobre los ahí representados.
Allí, quedaron plasmadas para la historia personalidades del mundo del arte; la literatura, la música, el periodismo, la televisión, empresarios y otros famosos en aquellos tiempos. Entre ellos se encuentran Ignacio Villa “Bola de nieve”, Eliseo Grenet, Rita Montaner, Benny Moré y Rosita Fornés, entre sus 165 caricaturas.
Fue un privilegio para los presentes que la explicación de todo ello fuera ofrecida por quien es actualmente una personalidad de la cultura habanera, el historiador de Guanabo, Gilberto Aldaná, quien a sus más de 95 años se mantiene activo física e intelectualmente.
Enrumbada nuevamente la Ruta Arco iris hacia su última escala, los viajeros se dirigieron al sitio natural y Monumento Local desde 2000 y Paisaje Natural Protegido desde 2012, el Rincón de Guanabo.
El Rincón se encuentra ubicado en la Ensenada de Sibarimar, a 27 Km de la capital. Presenta una extensión total de 582 hectáreas, de ellas 75 terrestres y 507 marinas. Tiene la peculiaridad de ser el área donde convergen los ecosistemas de manglar, de arrecifes, de costa acumulativa y posee el sitio arqueológico la “Cueva de la Tomaza”.
Aquí se encuentran un conjunto de facilidades constructivas del Museo Municipal de La Habana del Este, que funcionan como centro de interpretación y de educación patrimonial y ambiental para las escuelas y comunidades cercanas y centro coordinador de muchas de las acciones para la conservación costera de la Ensenada. Hasta este lugar acuden universidades y otros centros para realizar trabajos de investigación en los ecosistemas presentes en su territorio.
Al llegar a sus instalaciones se produjo un encuentro refrescante en la climatizada aula ecológica. La presentación de un video y el intercambio con niños y adultos sobre su contenido acerca de la protección del medio ambiente fue el preámbulo del último recorrido, esta vez a pie, sobre el sendero ecológico, construido en madera a tono con el entorno, y que sobrevolando la laguna costera llevaría a los “rutistas” a la ansiada playa para el descanso sobre su arena y el reconfortante baño de agua salada.
Más de dos horas transcurrieron de esparcimiento bajo un tórrido sol que obligaba a proteger los hombros con pullovers, pañuelos y gorras.
Ya de regreso hacia la capital se realizaba una evaluación con la participación de todos los integrantes de la comitiva, para la cual se empleó la técnica del semáforo: roja si desagradable, amarilla si unido a los méritos de la ruta Arco iris se destacaban problemas no deseados, y verde si era de aprobación completa. El resultado fue muy un mar de esmeraldas y el deseo de repetir la aventura.
Muchas más cosas hay por enseñar en La Habana del Este, otras rutas más específicas existen, si usted está interesado en la ahora descrita, o en otras de las existentes, comuníquese por favor, con el Museo Municipal de La Habana del Este, o con la Dirección Municipal o Provincial de Cultura.
Es importante que se conozca que todos los museos del sistema del Centro Provincial de Patrimonio de La Habana disponen de Rutas Arco iris para usted, su familia y amigos y están además, dispuestos durante todo el año a proyectar recorrido especiales y personalizados para sus intereses culturales y profesionales, entonces aproveche… ¡no se lo pierda!

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