Un museo para San Juan de Jaruco / Por Taissé Del Valle Valdés


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Por más de siete años, el Museo Municipal de Jaruco en Mayabeque estuvo cerrado. No fue hasta el pasado18 de mayo, Día Internacional de los Museos, que este sitio emblemático reabrió las puertas a la localidad. Cabe destacar el empeño de la administración municipal y las autoridades del territorio en la culminación de este proyecto, cuya restauración se prolongó durante año y medio. La instalación atesora la historia de la fundación la ciudad, siendo al unísono testimonio y protagonista.

Los orígenes de la fundación de Jaruco datan de 1762, cuando la toma de La Habana por los ingleses hizo pensar al gobierno colonial sobre la necesidad de tener una población intermedia entre La Habana y Matanzas. Como consecuencia el Capitán General, Conde de Ricla, indujo al señor Beltrán de Santa Cruz a que propusiera al rey la formación de una población. En ese mismo año, Don Gabriel Beltrán de Santa Cruz y Aranda compró a Doña Bárbara Palacián y Gatica, su corral de Jaruco. Y cuatro años más tarde propondría a Carlos III, Rey de España, la fundación de una ciudad en ese territorio.

La ciudad se llamaría San Juan de Jaruco, una ciudad sufragánea adonde concurrirían cincuenta vecinos que no debían ser extranjeros y a los cuales se les asignó: “una caballería de tierra, una vaca parida, un caballo, instrumentos de labranza; un negro esclavo, un solar por veinte varas de frente y cuarenta de fondo. También se les dio dinero para subsistencia y se les construyó una iglesia”, según referencian documentos de la época.

En el sitio donde hoy se erige el Museo Municipal se construyó inicialmente un presidio conocido como la Real Cárcel de la Ciudad Condal de San Juan de Jaruco. Fue construida entre 1780 y 1800 y costeada por el gobierno español. La edificación originalmente constó de dos plantas. En la inferior se encontraba el cuerpo de la guardia y dos pequeñas habitaciones que servían de cárcel, quedando en el piso superior la Casa Capitular. En 1834 fue proyectado por el señor Conde de Mopox y San Juan de Jaruco su ampliación, obra paralizada en 1836 por el gran incendio que sufrió la ciudad. Hacia 1846 se vio afectada por un huracán que causó la total pérdida del tejado y el agrietamiento de algunas paredes, entre otros daños.

Después de ingentes peticiones al gobierno español, su reconstrucción comenzó en 1857 y estuvo a cargo del Señor Vicente Guerra Chaluz, quien propone para abaratar el costo de las obras, extraer los materiales de la cercanía de la construcción, quedando culminado el presidio en la década del 60 del siglo XIX. El edificio fue incendiado durante la toma de Maceo y los reos fueron liberados. Dejó de funcionar en 1932 cuando los prisioneros fueron trasladados al Presidio Modelo en Isla de Pinos y a la cárcel de Güines. Estuvo cerrado hasta 1935. A partir de ese año fue convertido en casa de vivienda y Academia de Música, posteriormente fue utilizado como barbería. En 1951 se reformó y amplió, añadiéndole algunas habitaciones, quedando conformada la morfología constructiva que se observa en la actualidad.

En el período revolucionario, el edificio funcionó como sede del centro de rehabilitación para menores “Manuel Ascunce Domenech”. Posteriormente se instaló allí un Taller de Corte y Costura y el Almacén del Plan Guaicanamar. El 16 de febrero de 1980 es reinaugurado como Museo y Biblioteca Municipal, hasta que en 2005 solo funciona como Museo. La edificación es declarada Monumento Local por la Comisión Nacional de Monumentos el 31 de diciembre de 1981.

Con el paso de los siglos, el Museo Municipal de Jaruco fue una cárcel, una vivienda, una academia de música, una barbería, un almacén… Con la reapertura del lugar, la historia guardada con recelo intramuros se desnuda ante el ojo curioso del visitante en seis salas permanentes y cronológicas.

A nuestro paso encontramos las dos primeras salas: “Una ciudad por el título de Conde”, dedicada a su fundador y “Jaruco ciudad próspera y española”. En ellas se exhiben documentos, objetos personales de figuras de la época que dan fe de los orígenes y desarrollo del territorio en el siglo XVIII. Continúan las salas de “Luchas por la independencia” y “La real cárcel de Jaruco” en las que conocimos detalles de la valentía de próceres del territorio, entre ellos el General José María Aguirre,  la toma e incendio de Jaruco por Antonio  Maceo y sus tropas así como el cruel proceso de la reconcentración de Valeriano Weyler en la comunidad. La cárcel es protagonista de momentos históricos trascendentales y tristes por lo que esta sala se presenta desde su creación hasta nuestros días, narrando visualmente su presencia en cada tiempo y espacio de la historia local.

Al seguir a la quinta sala titulada “La república y sus devaneos”, se ubica el período de las luchas sindicales, los procesos culturales, económicos y sociales hasta llegar a la década de los cincuenta. Para finalizar el recorrido se halla la sala “Jaruco en revolución”, que aborda el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, con énfasis en la participación del jaruqueño Gabriel Gil, quien además desembarcó junto a otros dos compañeros en el Granma.

El Día Internacional de los Museos fue el pretexto más oportuno para que los jaruqueños rindieran honores ante la historia, así como a esos hombres y mujeres, historiadores, maestros, investigadores, todos ilustres hijos, indisolublemente ligados a la ciudad.

 

 

Ahora un museo para San Juan de Jaruco es un sueño palpable, parte inherente de la comunidad.


1 comentarios

Pedro Adolfo
24 de Mayo de 2018 a las 17:32

Felicidades para los jaruqueños, tierra espiritualmente cercana a mis correrías adolecentes y juveniles. Tierra de compañeros y amigos de estudios que les he perdido la pista. Ojalá que todos esten bien. Deseo que Jaruco sea un pueblo grande, que recupere todo su esplendor cultural e histórico, como siempre lo tuvo en mis tiempos juveniles. En estos tiempos cuando paso por allí,que no son muchas, como lo hacia antes que estudiaba en La Habana y tenia que coger la 49, me da "morriña" todo esos recuerdos.

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