Una mirada al quehacer cultural comunitario


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Indira Fajardo Ramírez, presidenta del CNCC

Quizás sin considerarse un cierre, el encuentro que sostuvo el pasado viernes el Consejo Nacional de Casas de Cultura (CNCC) con periodistas, dio respuesta a muchas de las interrogantes planteadas esa semana en la sección Contrapunteo del Noticiero Cultural, de la Televisión Cubana.

¿Qué opciones artísticas y literarias llegan a las comunidades? ¿Hasta qué punto se implican los creadores? ¿Cómo se organizan las programaciones? ¿Cuál es el rol de las instituciones culturales? Fueron algunas de las interrogantes abordadas en el espacio televisivo y a la vez, el incentivo para el diálogo que entre colegas sostuvo Indira Fajardo Ramírez, presidenta del CNCC.

En el espacio de intercambio que pretende convertirse en algo útil y sistemático, se ofreció una mirada desde adentro del Sistema Nacional de Casas de Cultura —integrado por su Consejo Nacional; los Centros Provinciales, departamentos y las Casas de Cultura en todo el país—, a la misión que tiene de contribuir a fortalecer los valores identitarios y humanistas  de la sociedad cubana, a partir del rol transformador del arte y la literatura y de la salvaguardia del patrimonio cultural  inmaterial.

Con elocuencia Indira informó a la prensa el quehacer del sistema de Casas de Cultura y del Consejo Nacional, así como sus proyecciones de trabajo. La fluidez de su verbo sirvió para comprender cuánto se ha hecho y cuánto falta por hacer en aras de lograr que esas instituciones se conviertan en referentes de los territorios, en diálogo permanente con las comunidades, con una gestión a tono con las exigencias actuales.

Se conoció que lo más significativo del año es haber iniciado con la evaluación del trabajo del 2016 y mantener algunas líneas estratégicas como la atención al trabajo comunitario,  a la labor de los artistas aficionados, y al patrimonio cultural inmaterial, en total coherencia con las prioridades que ha trazado el Ministerio de Cultura.

Recalcó lo importante de recolocar a la Casa de Cultura en un debate social que permita tener ideas participativas y dialogar con los decisores en cuanto a su modificación, lógicamente, no solo desde el estado físico constructivo del inmueble, sino también, en el imaginario social del entorno donde se ubica.

Lo anterior está sustentado en proyecciones estratégicas para lograr la superación y capacitación  de los recursos humanos del sistema, sobre todo, en  los instructores de arte y los directivos que, aunque muchas veces no provienen del sector de la cultura, hay que prepararlos porque no basta con que tengan  sensibilidad, es necesario nutrirlos de herramientas que le permitan dirigir con justeza.

El CNCC, además trabaja por alcanzar una programación cultural que satisfaga las necesidades de la población y contribuya  a la formación de públicos críticos, aspecto tratado en el Contrapunteo, donde se debatió cómo lograr una programación más inclusiva y participativa que sea verdadero reflejo de la comunidad.

Otro objetivo es  incrementar la promoción nacional e internacional del sistema, así como la colaboración e intercambio con otras organizaciones e instituciones. Sin duda, uno de los pasos en los que se avanza. En este sentido se destaca todo lo que desde la Brigada de Instructores de Arte José Martí se hace para reconocer la labor del instructor, al tiempo que carece de una estrategia articulada que  permita mostrar con efectividad las buenas experiencias.

Estos objetivos están sustentados a través de encuentros e intercambios con especialistas en eventos y actividades, entre las que destacan la realización en enero, de la primera fase del concurso infantil De donde crece la palma, que este año se llevó a la comunidad de El Cano, en el capitalino municipio de La Lisa, donde se unieron los factores del territorio y con ayuda de los alfareros fue posible montar la exposición en la escuela. Allí la población quedó motivada y  se demostró que si es posible convocar al pueblo cuando los factores se unen para bien a través de la articulación, el diálogo y el acompañamiento.

Otra de las acciones fue la jornada  por el Día del instructor de Arte que no se circunscribió solo al 18 de febrero, sino que se extendió del 10 al 24. En ella se inauguró en la sede del Consejo la exposición de artes plásticas Con amor y esperanza, de niños con Síndrome de Down, de Pinar de Río, que trabajan la técnica del grabado.

También estuvo la entrega de la beca de creación literaria para instructores de arte y aficionados en el marco de la Feria Internacional del Libro, de La Habana y se otorgó el Premio Olga Alonso a los instructores de arte con una destacada trayectoria en su quehacer, el cual fue posible sacarlo del acto oficial y llevarlo al escenario del proyecto y devolverle ese espacio a las miembros de la comunidad.

Marzo inició con la 28 edición del Festival de Teatro Olga Alonso, en Fomento, Santi Spíritus, convertido en una expresión nacional por la afluencia de público de todo el país y de reconocidos artistas, muestra que es posible formar un público crítico, pero  a la vez agradecido de disfrutar del buen arte.

De manera intencionada y considerando como objetivo estratégico del Consejo el asesoramiento al resto de las instituciones de la cultura en la base, urge identificar algunos lugares que tienen determinadas problemáticas para poder incidir, ya sea la preparación de los cuadros, la gestión institucional, o la identificación de las fortalezas y las debilidades en materias de visibilizar el trabajo bueno y malo.

Por ejemplo, La Habana tienen hoy 35 Casas de Cultura de las cuales 15 están cerradas y 10 están en ese estado desde 2008. Eso duele y hay que estar inconforme, reclamar y exigir que la dirección provincial de Cultura repare las instituciones porque, sin duda, son lugares que las personas añoran. Eso tiene en el imaginario social el impacto de un espacio que brinda el arte con calidad y donde muchos jóvenes lo prefieren porque es gratuito.

También constituye una prioridad del sistema promocionar  el trabajo de los instructores de arte, del promotor cultural  y las iniciativas comunitarias para salvar la deuda con los grupos portadores de cultura comunitaria, que muchas veces no se conocen, son desestimados, pero aun así se mantienen de generación en generación aportando a la cultura.

De forma interactiva el encuentro propició un interesante dialogo, en el que cada uno de los periodistas, desde sus propias experiencias, coincidieron en que los procesos participativos desde la cultura y sus instituciones no pueden estar ajenos a las realidades de las comunidades, de las que emergen experiencias desde lo popular y tradicional.

Asimismo, abogaron  por la necesidad de lograr instituciones más eficientes que constituyan verdaderos centros de trabajo cultural con, para y desde la comunidad, al tiempo que reconocieron la oportunidad de escuchar un discurso convertido en acciones diarias de una mujer que cuenta con herramientas para dirigir semejante empeño, que por polémico que sea, no es imposible.


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