Martí, Latinoamericano universal


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El ideario latinoamericanista martiano vibra hoy, como antes, vigente su advertencia del peligro mayor sobre nuestra América, las ambiciones del poderoso vecino del norte, que se renuevan con cada inquilino de la Casa Blanca.

En José Martí (1853-1895), se observan argumentos (políticos, económicos, sociales, culturales y morales) que avalan sus presentimientos.

Ese es el Martí que llamó padre al libertador Simón Bolívar y, junto con su cabal ideología anticolonialista, descubrió la amenaza del imperialismo estadounidense en gestación.

Útiles y frescas al alcance de los pueblos de América Latina y Caribe, están las previsiones del cubano que comprendió, antes que otros de sus contemporáneos, los peligros emanados desde Estados Unidos y cuanto de común hay entre las naciones existentes desde el río Bravo a la región de Magallanes.

Fue Martí quien anunció: "los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes".

"El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca pronto, para que no la desdeñe".

Estas sentencias aparecen en el célebre ensayo que tituló Nuestra América, en el cual plasma -en su primer párrafo- un concepto fundamental en su ideología: Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra. (El Partido Liberal de México, 30 de enero de 1891).

Siempre se habla de este cubano universal, que en esencia es latinoamericano universal.

Muy joven, Martí expresó en 1881: "de América soy hijo, a ella me debo", en carta a Fausto Teodoro Aldrey (1825-1886), en cuyos talleres imprimió en Caracas su Revista Venezolana.

"Y de la América -añade-, a cuya revelación, sacudimiento y fundación urgente me consagro, esta es la cuna… Deme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo".

El norte revuelto y brutal que nos desprecia

Desde septiembre de 1889, Martí -periodista excepcional- reportó en cartas al diario La Nación de Buenos Aires, la historia, detalles y desarrollo de la Conferencia Internacional Americana (1889-1890), celebrada en Washington, que inició sus sesiones el 2 de octubre de 1889.

En la crónica del 2 de noviembre de 1889, sentenció: "De la tiranía de España supo salvarse la América española; y ahora, después de ver con ojos judiciales los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, porque es la verdad, que ha llegado para la América española la hora de declarar su segunda independencia".

Las verdaderas creencias de Washington fustigó en el artículo "La Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América" (La Revista Ilustrada, Nueva York, mayo de 1891):

Creen en la necesidad, en el derecho bárbaro, como único derecho: "Esto será nuestro, porque lo necesitamos". Creen en la superioridad incontrastable de "la raza anglosajona contra la raza latina". Creen en la bajeza de la raza negra, que esclavizaron ayer y vejan hoy, y de la india, que exterminan…

Mientras no sepan más de Hispanoamérica los Estados Unidos y la respeten más,…, ¿pueden los Estados Unidos convidar a Hispanoamérica a una unión sincera y útil para Hispanoamérica?

Eran ideas en gran medida programáticas, expuestas después por Martí en sus últimos años de vida, en las bases del Partido Revolucionario Cubano (PRC), redactadas en 1892, y en otros textos muy importantes referidos a la independencia de Cuba.

En el artículo primero de las bases, dice que el PRC se constituye para lograr la independencia absoluta de Cuba y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico, y en el octavo, menciona "la fundación de la nueva república indispensable al equilibrio americano".

Este concepto lo amplía en el importante artículo El tercer año del Partido Revolucionario Cubano (Patria, Nueva York, 17 de abril de 1894):

En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder…., y si libres…, serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia para la América española aún amenazada…

Proféticamente afirmó José Martí, en 1894: "un error en Cuba, es un error en América, es un error en la humanidad moderna…" …y calificó a la independencia de Cuba y Puerto Rico de "suceso histórico indispensable para salvar la independencia amenazada de las Antillas libres, la independencia amenazada de la América libre, y la dignidad de la república norteamericana…"

El 18 de mayo de 1895, víspera de su heroica muerte, en carta inclusa a su amigo mexicano Manuel Mercado, revela directamente su propósito de impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, la extensión de Estados Unidos por las Antillas y que cayera con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América.

"Cuanto hice hasta hoy y haré, es para eso, afirma. … "impedir que en Cuba se abra, el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia".

Por todo ello ¡amemos a Martí!, al hombre sincero, al patriota cubano y latinoamericano universal.

Al poeta de los Versos Sencillos, al autor de la Edad de Oro, al periodista más leído en su tiempo americano.

Al hijo de Leonor Pérez y Mariano Martí, nacido en La Habana, hace 165 años, el 28 de enero de 1853, quien dejó el regazo materno siendo estudiante adolescente por amor a Cuba.

 Marta Denis Valle, Historiadora, periodista y colaboradora de Prensa Latina.


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