Redes Sociales ¿Con todos y para el bien de todos?


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"Bienvenidos a Último Jueves, panel de discusión de la revista Temas. Dedicado a Redes sociales ¿con todos y para el bien de todos? Estamos muy agradecidos por la participación en este panel de un muy valioso grupo de panelistas que van a contestar nuestras preguntas; así como un público muy, abundante, que nos está acompañando".

Rafael Hernández. Muy buenas tardes. Bienvenidos a Último Jueves, panel de discusión de la revista Temas. Dedicado a Redes sociales ¿con todos y para el bien de todos? Estamos muy agradecidos por la participación en este panel de un muy valioso grupo de panelistas que van a contestar nuestras preguntas; así como un público muy, abundante, que nos está acompañando. Esto tiene una especial significación para nosotros porque con este panel de febrero cumplimos nosotros 19 años. Hace 19 años, en febrero de 2002, hicimos nuestro primer panel de Último Jueves, dedicado a la problemática racial y a la violencia racial en la historia de Cuba y estamos con estos 19 años recorriendo un camino que queremos continuar.

Nos alegra mucho que haya habido esta gran concurrencia; nos hace pensar que podemos seguir 19 años más. Nos acompañan un grupo de expertos en el tema, de jóvenes expertos en el tema, que se van a presentar inmediatamente, y que van a abordar esta temática de las redes, que tiene tanta actualidad y tanta atención, y que suele tener defensores a ultranza y críticos muy intensos. Como siempre, tratamos que en un panel de Último Jueves esté representadas visiones diferentes y esté representada también una visión balanceada y analítica crítica porque el propósito de las sesiones de Último Jueves no es otro que el de pensar de conjunto, analizar de conjunto un problema. De manera que sin más dilación le doy entrada a nuestros panelistas y a sus comentarios sobre estas temáticas que hemos desglosado de una manera muy simple:


Preguntas al panel:

1. Si tuviera que explicarle a un extraterrestre lo que son las redes sociales, ¿qué le diría?

2. ¿Cómo usted estima el alcance de las redes (cualitativo, cuantitativo, en Cuba, en otros países)?

3. ¿Qué usos de las redes sociales considera más frecuentes? ¿Más útiles? ¿Más valiosos?

4. ¿Cómo caracterizaría los abusos más frecuentes de las redes sociales? ¿Más perjudiciales? ¿A qué se los atribuye?

5. ¿Sería deseable y posible contribuir a un mejor uso de las redes? ¿Alfabetizando a los usuarios? ¿Creando un código de conducta?


Panelistas:

Katia Sánchez. Graduada de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en 2015. Ha trabajado para empresas estatales, extranjeras y negocios privados. En 2019 creó La Penúltima Casa, primer blog de comunicación digital en Cuba. Fundó el podcast El Pitch, para pensar la comunicación del emprendimiento cubano. Autora del ebook 500 días de comunicación digital en Cuba.

Fidel A. Rodríguez. Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Investigador en temas de cultura digital y colaboración en redes. Coordinador del proyecto Enredes: Información y Comunicación para el Desarrollo local.

Darío Alejandro Escobar. Licenciado en Periodismo. Editor Web de la revista El Caimán Barbudo. Fue director de la revista Somos Jóvenes. Tallerista de la Fundación Gabo de Nuevo Periodismo Iberoamericano en 2017. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba y de la Asociación Hermanos Saíz. Ha publicado crónicas y artículos en revistas cubanas y extranjeras como The Clinic (Chile), Anfibia (Argentina), La Jiribilla (Cuba) y Temas (Cuba).

Daylin Pérez de la Rosa. Directora de Comunicación Institucional de la Dirección Nacional de Joven Club. Graduada de Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.


1. Si tuviera que explicarle a un extraterrestre lo que son las redes sociales, ¿qué le diría?

Katia Sánchez. Las redes sociales son tecnologías de comunicación donde convergen personas en tiempo y espacio de forma simultánea, interactuando de manera personal y, a la vez, pública. Personal porque cada individuo posee, en estas estructuras, un avatar o perfil propio que le caracteriza y personifica. Desde ahí se expresa a través de los códigos de las redes: video, texto, audio, imagen, o de la mezcla de estos formatos. Pero son públicas, por otro lado, porque lo expuesto está al alcance de casi cualquier usuario o, al menos, de sus contactos más cercanos. Hay configuraciones de privacidad para restringir la visibilidad de nuestra comunicación en las redes sociales, pero su lógica implica e impulsa a ampliar cada vez más nuestras burbujas o círculos de interacción, e incluso buscar el reconocimiento a través de un alcance mayor y la consiguiente aprobación de lo que expresamos en ellas. Las personas que se exponen a los mensajes de sus contactos, tienen poder para comentarlos y, en especial, para aprobarlos o no. El consumo de los mensajes, además, casi nunca es cronológico, sino que se actualiza a partir de operaciones matemáticas que estudian nuestras interacciones previas con otros mensajes y a partir de otras cuestiones donde se premia a los usuarios más activos y los posts promocionados. De esta forma, las redes sociales como estructuras de comunicación, pero también como negocios en sí mismas, buscan maximizar el tiempo de consumo y la creación de contenido de los individuos. Así han devenido poderosas herramientas de comunicación social y de influencia, con una idea de democratización (totalmente cuestionable si tenemos en cuenta que no todo el mundo tiene/puede tener acceso, y que mucha de la interacción relevante se debe a contenidos patrocinados y pagados) que ha revolucionado el mundo de la comunicación institucional, que es el campo donde me desenvuelvo. En este sentido, las organizaciones han debido atemperarse a una lógica comunicativa horizontal, de diálogo y de pérdida del control de sus mensajes hacia sus públicos. Por otro lado, los públicos ven como nunca antes abierta la posibilidad de contar directamente a las organizaciones sus preocupaciones, preguntas y quejas.

Fidel A. Rodríguez. Las redes sociales son una forma de organización de la vida social humana. Suelen tender hacia formas de conexión horizontales y están en constante cambio. Esto no significa que no haya jerarquía o poderes manifestándose en ellas y a través de ellas, ni que supongan un modo de relacionarse de por sí garante de equidad; sino que muchas de las personas o prácticas (con sus ideas y discursos asociados) que se conectan entre sí, pueden modificar su relevancia en la red en la medida que crezcan y se solidifiquen sus conexiones e intercambios con otros. Cualquiera puede “influenciar” a los demás. Estos principios son claves para entender el cambio que suponen en nuestras maneras de concebir, por ejemplo, las instituciones y sus formas de agrupación.

Las  redes socio-digitales o socio técnicas, como algunos le llaman, serían los sistemas tecnológicos y sociales de intercambio de información en redes. Así podemos reconocer, con disimiles diferencias, a las redes del Paquete o a parte de las comunidades de redes inalámbricas que poblaron La Habana.

Por último, tenemos las plataformas comerciales de redes digitales, dígase Facebook, Whatsapp o Twiter. Sus dueños son unos magos de feria que nos regalaron, hace unos 15 años, estos artefactos sorprendentes, donde podíamos ver y tocar el tejido oculto de nuestras relaciones sociales violando las leyes del tiempo y la distancia. Nos invitaron a ampliarlas, solidificarlas, manteniendo un flujo constante de contenidos de nuestras vidas sobre ellas, incluso transmutándonos en lo que quisiéramos ser. A cambio, solo nos piden quedarse con todo el registro de lo que pase en los artefactos, para intentar entender como nos comportamos y venderle un resumen de nuestra vida al mejor postor, que quiera vendernos algo más a partir de esa info. Son el show-negocio del siglo, sin duda. Casi ninguna organización del mundo, hasta muy recientemente, las regula o les exige tributo.

Han logrado que estos artefactos mágicos sean un componente esencial de las vidas de buena parte del planeta. De hecho, muchos creemos que en ellas se define el futuro de los países en que vivimos y de los valores en que nos guían. Esto que casi todos sabemos y ya aceptamos como un mal necesario sin mucho enredo.

Supongo que los extraterrestres nos preguntarían después porque no apagamos las cajas y ya. Bueno, todos tenemos una respuesta a eso distinta.

Darío Alejandro Escobar. Yo las definiría como programas informáticos de mensajería, comunicación, producción y emisión de contenido que permiten una relación muy rápida entre sus usuarios. Están ligadas a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y las que más usuarios tienen (Facebook, YouTube, WhatsApp, Messenger…) se han convertido en grandes empresas transnacionales. Su uso generalizado en los últimos quince años ha transformado sustancialmente la forma de consumo cultural y socialización entre los seres humanos. Estas plataformas operan a partir de la acumulación y posterior venta a otras empresas de gran cantidad de datos procesados intencionadamente para publicidad o uso militar. 

Daylin Pérez de la Rosa. Si tuviera un extraterrestre delante le diría que las redes sociales son ventanas gigantes desde donde se puede ver el mundo, lo que piensan sus habitantes, las noticias y novedades de ese mundo. Un lugar donde puede hacer amigos y proyectar lo que es, lo que piensa realmente o no.

2. ¿Cómo usted estima el alcance de las redes (cualitativo, cuantitativo, en Cuba, en otros países)?

Katia Sánchez. Las redes sociales son parte cada vez mayor de nuestra vida cotidiana y de nuestros sistemas de comunicación. De forma estadística, las grandes y más populares ocupan las primeras posiciones de consumo en Internet a nivel mundial y nacional, y su alcance está cerca de los cuatro billones de personas, alrededor de 84% de las personas que cuentan con acceso a Internet —según datos de Hootsuite de 2020. Además, los usuarios activos y el tiempo promedio de consumo diario indican niveles in crescendo que, sin embargo, cada vez se concentran más en unas pocas redes y no en todo el ecosistema de redes sociales existente. De esto podemos sacar dos conclusiones principales:

1ra. Si bien existe un alcance masivo de estas plataformas, también hay un porcentaje considerable de la población sin acceso a ellas, lo que genera una brecha digital que afecta generaciones, países y estatus sociales.

2da. La concentración de redes sociales en grupos pequeños de poderosas plataformas que recogen en sí mismas la mayoría de los usuarios, ha traído consecuencias negativas en la privacidad de los usuarios, la publicidad, la política y la falta de oportunidades para negocios más pequeños y para redes sociales emergentes.

En Cuba, las redes sociales provienen de un estigma asociado primero a Internet y luego a estas propias plataformas. Incluso cuando ya existía Internet en la Isla como, por ejemplo, en organizaciones para uso profesional, las redes estaban vetadas, y no fue hasta diciembre de 2018 que se abrió la posibilidad de conectarse personalmente a través de datos móviles. Esto, más las prohibitivas tarifas de Internet para muchos grupos de la población, implica que haya existido un pico de crecimiento de usuarios cubanos en redes sociales, y luego aumente de forma menos acelerada. Desde un punto de vista cualitativo, el alcance de las redes está limitado por la poca alfabetización digital de muchos de los usuarios cubanos, lo que afecta sus posibilidades de uso y, sobre todo, de producción. La mayoría de las organizaciones, por otro lado, tanto estatales como privadas, presentan sesgos o deficiencias en su comunicación en redes sociales que redundan en problemas de conexión y alcance con sus públicos.

Fidel A. Rodríguez. Yo le suelo decir a mis estudiantes que dejen de contar los números de usuarios de redes. Son muchos y habrá más. Los suficientes para hacernos creer que casi todo el mundo está ahí. Ese efecto tiende a tener un impacto superior que la misma cifra.

Eso siempre te lleva a aclarar que la experiencia de las redes para algunos es de una vez a la semana y para otros de 20 horas al día. Con una tendencia creciente hacia la cifra alta, aun con variabilidad de rango etario, grupo social, cultural o la geografía. Un mapeo mínimo de la disponibilidad del servicio y su relación con el costo deja saber que hay una preminencia en acceso en las ciudades cabeceras de provincia y en grupos sociales de medianos ingresos.

Otro asunto es entender qué es Cuba en las redes digitales. Si solo “mides” a los residentes nacionales no estarás entendiendo mucho de lo que se discute sobre Cuba en ese espacio que es transnacional. 

Lo más importante, creo es entender el alcance que tienen para nosotros como dimensión esencial de la vida social y lo que son como “lugar donde estar” para las personas. 

En un reciente trabajo que hacíamos con colegas de la Facultad de Comunicación (Willy Pedroso y Beatriz Pérez), varios cientos de cubanos nos confirmaban que van a las plataformas de redes digitales comerciales esencialmente a relacionarse con sus amigos de manera privada y a la vez a “enterarse de que pasa en el mundo”. Es decir, para algunos, son el entorno privado desde el cual entender el espacio público. 

Las asignaciones que se les hacen, con cada vez más consenso, como expresión de la voz popular, asamblea de debates definitorios, implican mucha responsabilidad para un lugar donde asisten personas en redes fragmentadas e invisibles entre sí. Donde los contenidos son accesibles solo a partir de la mediación de los algoritmos oscuros, el acceso está estratificado por las capacidades de pago y de disponibilidad de la señal, las competencias técnicas y culturales. Sobre todo, por las comprensiones diversas del deber ser de lo que hacen allí.

Entonces tenemos que pensar si queremos que buena parte de los dilemas de nuestras sociedades se diriman ahí o si necesitamos otras variantes en otros espacios que ofrezcan más soberanía y libertades sobre nuestros asuntos.

Darío Alejandro Escobar. Considero que el alcance real de las redes sociales es muy amplio. Hay muchos estudios que confirman que es la principal fuente de información diaria a nivel mundial. Las redes sociales pueden marcar la agenda pública y política sobre un determinado tema en muy poco tiempo, en ocasiones solo unas pocas horas. Casi ningún sistema de control político y social subestima su uso porque se han convertido también en un campo de batalla entre gobernados y muchos de sus gobernantes; son otro espacio donde se negocia el consenso social diariamente. Por otra parte, también son plataformas que, de alguna manera, han democratizado temas impulsados por sectores de la sociedad civil que en otro momento de la historia habría costado el triple de esfuerzo o hubiera sido imposible poner a debate en la esfera pública. Cuba ha llegado un poco tarde a ciertas dinámicas de redes sociales, con respecto a países de la región, pero cuenta con una población muy instruida que pudiera influir en que los usos emancipatorios de las redes sociales sean masivos y no solo con un matiz de entretenimiento, lo que no significa que el entretenimiento y la educación no puedan ir de la mano.  

Daylin Pérez de la Rosa. El alcance de las redes sociales se ha incrementado en los últimos años, no solo en el mundo, sino también en nuestro país. Con el incremento de la conexión a Internet en Cuba, el acceso a las redes se ha elevado exponencialmente. Creo que estas son las más utilizadas por los usuarios cuando se conectan, ya sea para contactar con familiares o amigos, como para mantenerse informado. Creo que se debe hacer un trabajo con las personas en el uso de las redes y que conozcan las bondades de estas, que las conozcan y puedan utilizarlas.

3. ¿Qué usos de las redes sociales considera más frecuentes? ¿Más útiles? ¿Más valiosos?

Katia Sánchez. El uso primario de las redes sociales continúa siendo el de comunicarse con otras personas: amigos, conocidos, familiares, contactos digitales, etcétera. No en vano las plataformas incluyen muchos tipos y niveles de interacción, tanto de forma pública como privada. Sin embargo, a mayor consumo y conocimiento sobre su funcionamiento, los usuarios pasan a otros usos —también muy frecuentes—, como el de informarse, ya sea a través de medios de comunicación que están en ellas y que pueden seguir, o a través de contenidos noticiosos informales que transitan por los nodos de contactos. Informarse a través de las redes es ya una tendencia en Cuba, que trae como consecuencia, entre otras, que los usuarios estén consumiendo cada vez menos las webs de los medios, o los propios medios en otras plataformas (televisivas, impresas, radiales, etc.). Las personas tienen a su alcance a través de las redes sociales una mayor gama de medios (oficiales, alternativos, extranjeros). A la vez, se difunden cada vez más noticias falsas en la lucha por la relevancia y la inmediatez. Cuando una noticia ve la luz pública, si tiene relevancia, para muchos usuarios importará poco si es real o no, si está comprobada o no. Se comparte casi siempre y se difunde la información sin conocer su veracidad y esto genera una huella que, sea desmentida o no, ya caló en la forma de entender el fenómeno de muchas personas. Las redes sociales también generan espacios de conocimiento, de educación, y esto es algo que forma parte de la esencia de mi proyecto, La Penúltima Casa. Es un uso útil y que también tiene sus riesgos en el sentido de que la educación puede ser buena o mala, caduca, acrítica, alejada de la realidad o del contexto de la persona que la consume. Y el hecho de que sean abiertas, es decir, que cualquier usuario, desde sus plataformas, pueda educar, o que cualquier grupo con intereses comunes pueda generar espacios educativos, implica que haya una responsabilidad de los usuarios de recibir una educación verdaderamente disruptiva, trasformadora, socialmente útil, discriminando la información a su disposición.

Por otra parte, está el uso de la producción de contenido. Las redes sociales se convierten en vías de expresión, de comunicación pública y de construcción de productos comunicativos, rompiendo la tradicional interacción emisor-receptor, con usuarios reciben y producen a la vez. Un uso que no puedo dejar de mencionar es el que las marcas y organizaciones hacen de las redes para comunicarse con sus públicos. Millones de marcas en Internet luchan contra la saturación de contenidos y los algoritmos para aparecer en el feed de los usuarios que conforman su público de interés. Asimismo, para las personas es una manera de estar cerca de las organizaciones, de buscar trabajo y de encontrar oportunidades de negocios que han surgido a través de las propias redes sociales.

Fidel A. Rodríguez. Bueno, los usos vienen y van y su signo depende de los sujetos y el contexto. Eso parece evidente pero de momento podemos creer que algunos números y algunas prácticas están escritas en piedra.

Como en muchos lugares del mundo, la práctica primaria es la de sostener las relaciones de amistad, de pareja o familiares. También tenemos hoy, la postergada derivación de algunas funciones laborales y docentes a ese espacio.

Otra práctica relevante es la colaboración para solucionar necesidades individuales y colectivas. Asociado a esto podemos encontrar experiencias realmente sorprendentes de agrupación social por intereses. Podemos ver allí  la reproducción de todos los dilemas sociales en una especie de Aleph, tanto como hermosas prácticas de creación del bienestar colectivo. Creo que en estos espacios hay una oportunidad para aprender a construir cosas para el bien de todos. También la sorpresa de descubrir una sociedad que se sale de lo que podíamos prever a cada paso.

Por otro lado tenemos una relación recurrente en estos meses con la dimensión política explícita de los usos de redes. Aquí podemos incluir la emergencia de prácticas de activismo y movilización, que tienen distintas formas y modos de aparecer para apoyar, visibilizar una agenda o generar acciones sobre ella. También la vocación declarativa y de confrontación sobre algunos asuntos con que algunos grupos se relacionan, entendiendo a sus perfiles como murales o expedientes que deben actualizar para posicionar una idea.

Yo denoto siempre cuán difícil es establecer que toda la sociedad forma parte de una discusión y cuánto de ello es efecto de nuestra interacción con los algoritmos que nos encierran en las famosas burbujas. No significa esto que por ser menos masivo un proceso deje de ser relevante, pero es también esencial romper la mediación de las máquinas comerciales sobre nuestra comprensión de ellos.

Quizás lo más retador ha sido pasar de eventos fuertes de interacción sobre temas políticos a un estado permanente de tensión en algunas redes. Este es un aspecto que lleva otros análisis. Pero su recurrencia y normalización, introduce una transformación bastante definitoria del modo en que se ejerce lo político para algunos sectores, para lo cual tenemos que construir un modo de proteger la proyección del país posible de su sujeción a estos espacios fragmentados y llenos de rituales donde la representación opaca o sustituye la posibilidad de discutir los significados y sentidos de lo sucedido en tiempo real.

Darío Alejandro Escobar. En el contexto cubano el uso más frecuente es el de la mensajería. El más útil puede ser el de acceso a información rápida y de calidad cuando se tienen las competencias profesionales para acceder a ella. El más valioso, me parece, es el uso educativo y transformador, que va acompañado del anterior. La cantidad y la calidad de información que un ciudadano puede obtener hoy de las redes sociales para su beneficio y mejorar su calidad de vida es enorme. Por desgracia, como ya sabemos, también es posible hacer un uso nocivo de las redes y contribuir a la desinformación y al caos social.

Daylin Pérez de la Rosa. Las redes tienen un uso muy amplio y varía según la red social y el interés de cada persona. Facebook, por ejemplo, es usada mayormente para contactar con amigos, Twitter para compartir información de variadas temáticas, Instagram es más usada para compartir imágenes y ganar aceptación. En general, las redes son usadas para mantener contacto con amigos, para saber qué están haciendo y para mantenerse al día con las noticias y eventos de actualidad. La utilidad de la red está basada en el uso que le dé cada persona, para algunos la utilidad es meramente entretenimiento y contactar con amigos o no; para empresas, entidades y negocios funciona como plataforma para dar a conocer los servicios y productos, para ganar clientes y seguidores. Su valor depende de quien lo dé y la importancia que tenga para esa persona.

4. ¿Cómo caracterizaría los abusos más frecuentes de las redes sociales? ¿Más perjudiciales? ¿A qué se los atribuye?

Katia Sánchez. Las redes sociales generan visibilidad para marcas, creación de movimientos y causas políticas, conexión inmediata y directa, espacios de aprendizaje colectivo, búsqueda de empleos; pero también noticias falsas, adicciones a sus plataformas, depresión y problemas infantojuveniles, suplantaciones de identidad, acoso, invasión de la privacidad por personas, organizaciones y gobiernos, etcétera. Obviamente, el hecho de ser herramientas implica que no sean buenas o malas per se, sino que están condicionadas por el uso que los seres humanos hagan de ellas, y son más una reconstrucción de nuestra propia sociedad, con todos sus vicios, que un nuevo mundo. Desde Cuba, algunos de los abusos más visibles tienen que ver con la desregulación de estas plataformas: por ejemplo, niños y niñas usando las redes con el consentimiento de sus padres (alterando la edad mínima para acceder a ellas), violencia y sesgos de género manifestados no solo de forma individual, sino también desde estructuras organizacionales, como la publicidad de muchas marcas (privadas y no); y la falta de derechos ciudadanos relacionados con las tecnologías de la comunicación en general y las redes sociales, en particular, por ejemplo, cuando se corta el acceso a una o varias de estas plataformas ante determinadas situaciones que ponen en riesgo la estabilidad política, lo cual afecta el consumo, la producción, los eventos online y toda la conexión de un país por horas o incluso días, sin que la ciudadanía pueda hacer algo al respecto, más allá de utilizar las propias redes luego para reclamar desde sus espacios personales.

Fidel A. Rodríguez. Creo que es importante mencionar las prácticas de odio y enfrentamiento político en la entendida polarización reciente, altamente mediada en mi opinión por los algoritmos de estas plataformas comerciales. 

Las prácticas, discursos y perfiles en estas plataformas se contaminan entre sí en un ecosistema vivo. Si lo piensas así, es difícil dejar de ver la influencia que puede tener, en los modos de relacionarnos en red, la inversión del gobierno de Estados Unidos de decenas de millones de dólares en la creación de medios y la existencia de grupos de trabajo gubernamentales de ese país que diseñan estrategias para la trasformación de la sociedad cubana. Entre otras marañas. Digo la sociedad, porque no apuntan solo al Estado. Son públicas las donaciones a los fundamentalismos religiosos y en distintas formas de asociatividad.

Tienes algunos medios y perfiles, con o sin fondos probados, que pasan el fin de año mencionando niños desaparecidos de manera consecutiva y paralela, entre otras tantas tipologías de contenido emocionalmente condicionado para sugestionar públicos específicos, por ejemplo. Estas acciones trascienden la discusión sobre el derecho a existir o no de determinados medios o posturas políticas. Por su magnitud y características, esas actividades tienen inevitablemente que deformar la convivencia en red.

Por otro lado, las deudas del país para construir una cultura de los derechos sobre las formas de participación y ejercicio de la vida pública y mediática en el marco de un proyecto democrático y socialista, se manifiestan de manera más evidente cuando todos estos elementos anteriores entran en interacción. La preminencia del enfoque de seguridad nacional, del enfrentamiento al enemigo, se convierte, en algunos casos, en el único modelo de acción de algunos sectores e instituciones ante las distintas formas en que puede manifestarse el ejercicio de la opinión o la acción ciudadana. Esto deja bastante desprovistas a las instituciones en su capacidad de interactuar en estos escenarios. Se llega la mayoría de las veces sin un enfoque estratégico, experiencia, herramientas o incluso obligaciones procedimentales o legales, para poder construir un marco de colaboración que se apoye en los derechos y capacidades individuales o colectivas.

Mirando otros temas, tenemos un espacio digital donde el acoso, la fetichización sexual de las mujeres y las niñas, el culto a la vanidad y el egocentrismo son asuntos que nos están alertando retos muy complejos de resolver a mediano plazo.

Darío Alejandro Escobar. Las redes sociales, como apuntaba en la anterior respuesta, también pueden tener usos nocivos. Si no se saben utilizar se pueden convertir en pequeñas burbujas de opiniones y cosmovisiones similares que contribuyen a la polarización de los debates públicos. Este proceso de tribalización, que ya es transnacional, puede ser utilizado por intereses poderosos que buscan objetivos políticos en los que las opiniones razonadas, expertas y serenas no sean las que predominen. Estos procesos contribuyen al empobrecimiento de las esferas públicas de las naciones y, por tanto, hacen un flaco favor al funcionamiento correcto de las democracias. Entre los efectos más perjudiciales está el embrutecimiento de grupos cada vez mayores sobre determinados temas y el desarrollo de actitudes intolerantes a opiniones contrarias o diferentes a las que enarbola el líder o la corriente de opinión dominante en el grupo en el que uno desee expresar una opinión. Se lo atribuyo a varios factores: primero, al propio diseño de los algoritmos de las redes sociales, que promueven ese tipo de comportamiento. El segundo factor son los grupos de poder que tienen interés en conseguir determinados objetivos políticos y utilizan esos fenómenos sociales para obtener resultados. El tercero es el agotamiento de los esquemas democráticos, tal como los conocemos: grandes masas de personas cuestionan cada vez más las deficiencias (con razón o sin ella) de los sistemas políticos en los que viven y, por supuesto, a sus administradores.

Daylin Pérez de la Rosa. Los abusos en las redes son variados, desde los engaños de personas que suplantan perfiles, insultan o roban, hasta desacreditar un país atacándolo con injurias y mentiras. Personalmente, no creo que un abuso sea más perjudicial que otro, pues todos afectan a una persona o a un grupo de ellas. Creo que debemos ser capaces de enfrentarlos de una forma inteligente y no responder de la misma forma.

5. ¿Sería deseable y posible contribuir a un mejor uso de las redes? ¿Alfabetizando a los usuarios? ¿Creando un código de conducta?

Katia Sánchez. Sería ideal si las redes sociales se convirtieran en espacios cada vez más inclusivos y democráticos, fuentes de información y educación en línea, que sean utilizadas como parte de la transformación digital del país; por ejemplo, en una situación como la actual, con una pandemia, donde lo digital adquiere protagonismo en varias dimensiones de nuestra vida diaria, como la escuela, las relaciones y el trabajo. En ello influirían determinados aspectos, como la infraestructura y el acceso real a potencialidades de la web como herramienta indispensable de la vida en el siglo XXI. Cuando me refiero a acceso real, tiene que ver con que la gente pueda explorar, descargar datos y, en sentido general, navegar por Internet, más allá de las redes sociales más conocidas, para contribuir a su propia formación o búsqueda de oportunidades. Eso hoy, con las dificultades de una conexión lenta, inestable y cara, es impensable para muchas personas. Creo que la alfabetización tiene que comenzar en muchos sentidos desde las propias estructuras organizacionales, desde el gobierno ejerciendo una comunicación dialógica y digitalmente transformadora, desde las instituciones y sus servicios a la población y el respeto a la ciudadanía, desde las empresas y su atención a clientes, desde la prensa y el uso de recursos hipermediales y transmediales para ser más atractiva a los usuarios. La regulación en redes sociales es necesaria, ya vimos los abusos e incluso delitos que se cometen en ellas. Regularlas, no a través de códigos de conducta, sino entendiéndolas como plazas de convergencia de lo público, pudiera ayudar a disminuir estos delitos, los fraudes, los plagios, etc., además de proteger (y yo creo que esta es la parte más importante de la regulación) los derechos de las personas y de la ciudadanía en general. En el área de la comunicación institucional, se debería regular la publicidad, legitimar figuras como los influencers, y profesiones derivadas del uso de las redes, como los community managers, nos pondría en una posición mucho mejor del uso que, desde Cuba, debemos y podemos hacer de las redes sociales.

Fidel A. Rodríguez. Hay mucho que hacer y es evidente que es un escenario lleno de urgencias. Como hemos visto, hay procesos que están asociados a transformaciones complejas en distintos sectores de la vida social cubana. Entonces no va a haber fórmula mágica.

Pensando los intercambios en redes como una agenda específica, necesitamos, en efecto, trabajar en un programa nacional de alfabetización para la vida digital. Eso lleva investigar mucho, conectar muchos saberes y esfuerzos distintos que no se han puesto de acuerdo entre sí, agilizar transformaciones en los modelos de enseñanza. Esta es una idea bastante compartida, que tiene mucha gente brillante haciendo y empujando poco a poco. Los que sentimos una responsabilidad sobre esto lo debemos echar a andar colaborando.

Hay que construir un marco de gestión de la participación en entornos digitales, que trascienda la gestión de las quejas e invite a las personas a colaborar, definir, decidir, ejecutar, evaluar los resultados de la gestión de gobierno desde esos espacios. Aproveche los datos que generan los usuarios y proyecte soluciones inteligentes en innovadoras. En esto también hay avances de cara a la Estrategia de Gobierno Electrónico, pero nos falta mucho por hacer. Esas acciones nos deben permitir tener variantes para que nuestra vida digital y la deliberación de nuestro futuro no acontezcan en plataformas comerciales extranjeras exclusivamente donde apenas tenemos derechos.

También que hay que regular y legislar, sobre nuestros derechos y responsabilidades para decir y hacer en estos espacios a nivel de país, sobre la protección de nuestros datos y los de interés público, sobre nuestro acceso a ellos. Estas normativas están en el cronograma legislativo. Sería esencial poderlas pensar y perfeccionarlas entre todos.

Todo esto forma parte de una necesidad también colectiva, ciudadana. La de construir, en estos tiempos convulsos, un modo de estar juntos, digital o analógico, que fortalezca el bien común y le deje al futuro seres más solidarios y menos aislados en sus intereses individuales. Lo hemos logrado otras veces en este país, sin los trucos de estas máquinas que comentaba al principio. Quiero creer que lo podemos hacer de nuevo.

Darío Alejandro Escobar. Por supuesto, si queremos mejorar nuestras formas de vivir, aprender, trabajar y socializar en los próximos años, tenemos que buscar una manera de regular, no solo legislativamente, sino también desde la ética, para que los intercambios de información sean liberadores y útiles. Es imprescindible poner en práctica una alfabetización informática y ética en los sistemas educativos nacionales para formar no solo usuarios, consumidores y gestores de estas herramientas telemáticas, sino también ciudadanos responsables con sus comunidades. Este viene siendo un problema cada vez más importante que resolver en el caso cubano. Ojalá no demore mucho, porque podría ser muy costoso en términos políticos, educativos y sociales.

Quiero añadir que sin una democratización y socialización real y profunda de las propiedades de las empresas que operan las redes sociales hegemónicas nunca llegaremos a que todo lo anterior pueda funcionar. Estas son macroempresas que reproducen lógicas del capitalismo y no tienen ningún interés en modificar esencialmente sus sistemas de funcionamiento. Su principal objetivo es generar y aumentar ganancias y contribuir a la consolidación del sistema dominante a nivel mundial. 

Daylin Pérez de la Rosa. Creo que el deseo de un mejor uso de las redes tiene que formar parte de todo el que las usa. Debemos ser capaces de crear conciencia en el buen uso de las redes y educar a los más jóvenes. La adolescencia es la edad clave en la que la mayoría de ellos se inicia en el mundo social digital. Como se educa a niños y jóvenes a comer, usar herramientas, cruzar una calle, subir o bajar una escalera, etc., también se les debe enseñar a usar las redes sociales de forma segura y responsable para evitar problemas. El peligro de las redes sociales no está en la propia red, sino en el uso que se le da. A muchos les resulta difícil diferenciar el contenido real del que no lo es, detectar las intenciones del “seguidor/follower”, etcétera. Otra consecuencia de su mal uso es la adicción que puede generar entre los más jóvenes, por lo que se deben crear códigos de conducta y comenzar desde temprano a orientarlos en ese aspecto. Crear campañas del buen uso de las redes puede ser una opción para que, desde los medios de comunicación masiva, los más jóvenes o los que se estén adentrando en el mundo de las redes conozcan los beneficios y problemáticas que pueden generar.

 


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