Cubarte 30 años (II Parte y final)


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Cubarte 30 años (I Parte)

Rafael de la Osa -fundador y otrora director- nos comenta su historia.

 

Tengo entendido que usted tuvo una importante participación en el Sistema de Información Cultural para Latinoamérica y el Caribe, (SICLaC)...

Bueno, ese es uno de los proyectos que más marcó mi vida profesional en los inicios de lo que más tarde sería CUBARTE que además implicó la creación del Sistema Nacional de Información Cultural en Cuba (SINIC), tarea que asumió también CUBARTE por muchos años.

Durante varios años se estuvo celebrando una reunión de Ministros de Cultura y Responsables de Políticas Culturales de América Latina y el Caribe, cada año en un país diferente, en el encuentro de 1992 en Caracas, se acordó la creación del SIClaC.

Sin dudas el SICLaC representaba un proyecto que a todos interesaba y su relevancia era notoria, requería de la participación de expertos en temas de información, computación, telecomunicaciones, patrimonio, etc. y a su vez las decisiones que se pudieran tomar en ese sentido se vinculaban directamente con decisiones más políticas. De ahí la relevancia de designar los países que estarían al frente del proyecto.

Cuba a través del CEISIC llegó a estar al frente de este proyecto…

Sí. El doctor Armando Hart Dávalos, en ese momento ministro de Cultura de Cuba, decidió que el CEISIC debía presentar una propuesta de desarrollo del SICLaC y lograr la inclusión de Cuba dentro de los países que liderarían ese proyecto.

La propuesta la elaboramos en el CEISIC, y fue respaldada por México y Colombia, y con pequeñas modificaciones aceptada como guía para el desarrollo del SICLaC. Cuba, Chile, México y Venezuela resultaron ser los países que coordinarían el desarrollo del proyecto.

Pero un proyecto como ese tenía varios problemas: la diferencia en cuanto a los idiomas, pues estaban los países caribeños de habla inglesa y los países latinoamericanos de habla española y además Brasil, único representante con lengua portuguesa, que contradictoriamente representaba quizás el mayor volumen de información al sistema, y no era solo un problema de simple traducción pues las terminologías a utilizar para la clasificación de información diferían sustancialmente, más las grandes diferencias culturales.

Otra dificultad eran los diferentes niveles de desarrollo de la informática y las telecomunicaciones en cada país, a lo que se sumaban los intereses y prioridades de estos en cuanto a la información cultural que debía atender el proyecto: para México todo lo relacionado con el patrimonio cultural; para Jamaica los eventos y festivales; Venezuela centraba mucho su propósito en el trabajo bibliotecario y los centros de información cultural, mientras que Colombia quería destacar el trabajo comunitario…

En fin, que la tarea no era fácil y había que definir objetivos a corto y mediano plazo; no obstante, el proyecto siguió adelante y se mantuvo en permanente desarrollo durante varios años hasta que la propia Reunión de Ministros fue perdiendo fuerza en la región y prácticamente se extinguió.

Y ¿qué representó para usted?

En lo personal el SICLaC y el desarrollo de los SINIC en cada país fue la mayor experiencia que he tenido en un proyecto regional y sobre todo por su carácter intercultural más allá de tecnologías o servicios de información.

Gracias a este proyecto tuve que aprender aceleradamente de Gestión de Proyectos según las normas internacionales, de Catalogación y Servicios Bibliotecarios, de Patrimonio Cultural, de. Pero sobre todo me abrió las puertas a una familia latinoamericana y caribeña con la que aun hoy en día mantengo relaciones y comunicación.

No soy capaz de evaluar con exactitud cual fue mi aporte profesional a este proyecto y al CEISIC en este sentido pero si se lo que el SICLaC y el apoyo del CEISIC significaron para mi en mi carrera como especialista de informática, en la gestión y dirección de proyectos y en lo personal, y eso, gracias a CUBARTE.

¿Quisiera compartir con los lectores sus recuerdos acerca de cómo fueron surgiendo y desarrollándose las comunicaciones y el uso del correo electrónico en el sistema de la cultura?

Cuando hicimos el estudio del uso de la informática dentro de los institutos y Consejos de la Cultura destacaba como una necesidad urgente todo lo relacionado con las comunicaciones, especialmente el correo electrónico, servicio por excelencia de esa época.

Algunas tenían un correo electrónico para toda la institución, realizando la conexión de forma conmutada a través de un modem con algunos de los nodos de servicios de comunicaciones que comenzaban a organizarse en el país como el CENIAI.

Aún antes de que se creara el CEISIC ya nuestro pequeño grupo a cargo de desarrollar la informática en el sector, creó una red local para interconectar nuestras computadoras, compartir espacios de intercambio de archivos y recursos.

Poco a poco esta pequeña red se fue estructurando mejor y se montó un servidor de correo que mediante una línea conmutada y un servicio UUCP recogía todos los correos electrónicos y los enviaba en forma de paquete a otro servidor que los distribuía y nos devolvía todos los correos que hubiera para nuestra red que ya tenía nombre de dominio propio: artsfot.cult.cu

A este servidor de correo se le conectaron varias líneas de teléfono a donde se podía llamar para enviar y recibir correos, por lo que poco a poco las instituciones que ya tenían correo empezaron a usar nuestros servicios y otros que no los tenían también comenzaron a hacerlo. Algunos más avanzados como el ICAIC comenzaron a montar su propia red interna de forma similar.

Como consecuencia lógica de todo esto comenzaron a aparecer los servicios de listas para distribuir información y sobre todo para acceder a información internacional muy útil en aquellos tiempos en que todavía la Web era un servicio casi desconocido.

¿Cuándo llegó la anhelada conexión a Internet?

En el año 1996 es que Cuba se conecta por primera vez a Internet a través de un enlace satelital y se nos asigna una Clase B para poder obtener y distribuir las direcciones IP.

Para nuestra grata sorpresa fuimos invitados a una primera reunión, donde participaron otras redes mucho más grandes en aquella época como la de Salud Pública y Educación Superior. El objetivo era organizar un poco cómo se distribuiría el servicio de Internet dentro del país.

¿Usted tenía alguna experiencia en redes?

Tengo que reconocer que el tema redes nunca fue mi fuerte, y por aquella época sabía mucho menos que hoy. Pero como jocosamente me decían los especialistas a cargo de esta actividad: «Jefe, tú no te sabrás la letra pero ya la tarareas».

Por ese entonces era subdirector del CEISIC y no me quedaba mucho tiempo para dedicarme al trabajo técnico, pero definitivamente el tema «Internet» me exigía dedicarle tiempo al estudio de las comunicaciones pues, como supuse, pronto habría que tomar decisiones técnicas con grandes implicaciones en el orden estratégico y político.

Antes de que comenzara el siglo XXI ya el CEISIC tenía un Nodo Central que daba servicio a un grupo grande instituciones culturales, grandes personalidades de la cultura y algunas instituciones provinciales donde ya las áreas de informáticas creadas por orientación del CEISIC, comenzaban a crear los Nodos Provinciales.

El proyecto SICLaC y como consecuencia la creación del Sistema Nacional de Información Cultural, ayudó mucho a ir preparando para la simbiosis entre la informática y los servicios de información cultural a lo largo de todo el país.

Así se conectaron todas las direcciones municipales de cultura después de un proyecto que permitió distribuir una computadora para cada municipio y aunque el acceso a Internet era lento y limitado ya había posibilidades de hacerlo a través de cualquier punto de la Red. Más tarde se haría lo mismos con el sistema de bibliotecas públicas.

Digamos que en este punto me tocó abandonar el CEISIC para ocuparme de otra tarea no menos importante: El desarrollo del comercio electrónico de los productos y servicios culturales.

¿Cuándo regresa a Cubarte?

En el 2007, tuve el honor, la alegría y el desafío de retornar, ahora a CUBARTE, pues ya había cambiado su nombre, como director. El pequeño niño que había visto como comenzaba a andar había crecido, madurado y desarrollado de forma saludable y robusta.

Ya se hablaba de la Red CUBARTE como una de las principales redes del país. La Editorial Digital EDICIONES CUBARTE producía títulos multimedia, trabajaba en la digitalización y rescate de publicaciones de alto valor mediante su digitalización y compilación. Incluso participaba en la Feria Internacional del Libro de La Habana como una editorial más.

Pero además se habían creado cientos de sitios Web y portales que bajo la sombrilla del Portal CUBARTE, como cara principal de la cultura cubana en Internet en tres idiomas (español, inglés y francés), mostraban al mundo la diversidad y solidez de la cultura cubana.

Y si esto no bastara CUBARTE contaba con su Portal y dentro de este con su propio medio de prensa, el Periódico CUBARTE, también en tres idiomas, que diariamente generaba decenas de noticias y artículos de amplia repercusión nacional e internacional.

Además existían varios servicios de distribución de información a partir de diferentes criterios de selección que se enviaban a través de listas de distribución a miles de suscriptores en todo el mundo, incluso, y muy importante, se publicaba mensualmente una revista cultural en francés: Lettres de Cuba, que buscaba fortalecer los lazos de Cuba con el mundo francófono.

Si esto no representa un reto de altos quilates no sé qué cosa podrá serlo.

Pero este trabajo que realicé por espacio de diez años me llenó de alegrías, bellos recuerdos, enormes experiencias y sobre todo sentirme parte de un colectivo que siempre se mantuvo como una gran familia a pesar de que unos salían y otros venían a cubrir esos puestos, y esto también, gracias a CUBARTE.

 


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