Ámame en chino, en el sonoro chino
de Li Tai-pe. Yo igualaré a los sabios
poetas que interpretan el destino,
madrigalizaré junto a tus labios.
Rubén Darío: “Divagación”, 1894.[1]
Para dar inicio a las Fiestas de Primaveras o el advenimiento del Año Lunar 4724, la Casa de Artes y Tradiciones Chinas inauguró el 30 de enero la muestra expositiva Pisadas de fuego a ritmo de la tinta, del artista Alexis González Carbonell, quien ha hecho de la pintura china tradicional, no solo un instrumento para dialogar con la cosmogonía china, sino también para hacer partícipes de ella a niños, jóvenes y adultos que habitan y visitan el Barrio.
Pisadas de fuego… abre una temporada de celebraciones que culmina el miércoles 28 de febrero de 2026 con centro en la Noche Vieja, la del lunes 16 de febrero, en la que se despide el Año de la Serpiente de Madera, para dar la bienvenida al Caballo de Fuego; un programa del que participan La Casa de Artes y Tradiciones Chinas, la Escuela Cubana de Wushu, el Instituto Confucio de la Universidad de La Habana, el Circuito Cultural Barrio Chino y la Galería Continua con un propósito común, pensar la cultura china como uno de los pilares esenciales de la conformación identitaria de los cubanos y, al mismo tiempo, participar, junto a los chinos del Gigante asiático y los de ultramar, de una de las más importantes fiestas de su patrimonio cultural.
¿Qué nos propone Pisadas de fuego…? ¿Qué claves seguir si de navegar por sus intersticios tras el pleno disfrute de sus ocho piezas se trata? ¿Qué nos revela en ella su autor? Tras navegar en la urdimbre sígnica que guarda, guiémonos, a modo del hilo de Ariadna, primero, por la relación entre el pintor y la cultura china y; segundo, en busca de la significación cultural de su lenguaje y discurso.
Para la astrología china, Alexis González Carbonell nació el 19 de octubre de 1966 bajo el signo Caballo de fuego, en el año lunar que inició el 21 de enero y finalizó el 8 de febrero de 1967 para dar paso a la Oveja de fuego. Mas probablemente él no lo supiera; no solo por su pequeñez, sino porque su familia, vecinos de la calle Cristo no 44, entre Muralla y Teniente Rey, en la Habana Vieja, quizás estaban al margen del universo cultural chino ¿Seguirían los designios de la astrología occidental? ¿Estaban conscientes de haber recibido un hijo del signo zodiacal Libra (del 24 de septiembre al 23 de octubre), al que representa la balanza, el equilibrio, la justicia y la comprensión; de polaridad positivo, llamados también activos, yang, expresivos, o masculinos; regidos por Venus, expresión del elemento aire; y modalidad cardinal cuyas palabras claves son acción, dinámica, iniciativa y fuerza de voluntad?
En 1987, con 21 años, el artista pasa a vivir a la calle Salud no 357, entre Gervasio y Chávez, en Centro Habana, a unas cuadras del corazón del Barrio Chino, integrándose al proyecto del Grupo Promotor del Barrio Chino donde coloca en función de la comunidad su saber en las artes plásticas. Al mismo tiempo, incursiona en la historia de la cultura china, en particular en la pintura tradicional e imparte talleres en la Casa de Artes y Tradiciones Chinas, sita en la calle Salud no. 313, entre Lealtad y Gervasio, apenas a una cuadra de su casa, y en el Instituto Confucio de la Universidad de La Habana, en San Nicolás no. 516-518, entre Zanja y Dragones, en el antiguo restaurante chino El Pacífico, inmueble que da cierre a la calle Cuchillo.
En este contexto, Alexis revisita su trayectoria bajo el prisma de la astrología china, sistema milenario que encuentra como punto de partida la leyenda de Buda, significativo referente en la cultura asiática actual. En él nacerá su hijo, quien será objeto de atención desde una experiencia comprometida con el patrimonio cultural del Barrio Chino de La Habana y su rehabilitación integral. En la presentación de Pisadas de fuego…, ha declarado el pintor la permanente colaboración de su hijo, no solo por celebrar la llegada de un año lunar que astrológicamente les une, el Año del Caballo; sino por cuanto de inspiración encontró en él para cada pincelada.

Hanoi Lázaro, su hijo, nació el 17 de abril de 2014 bajo la protección del Caballo de Madera (31-1-2014 – 18-2-2015). Para entonces, Alexis había vivido los años lunares del Caballo de Tierra (7-2-1978 – 27-1-1979), el Caballo de Metal (27-1-1990 – 14-2-1991) y el Caballo de Agua (12-2-202 – 31-1-2003). Por primera vez padre e hijo vivirán un año lunar regido por el animal que marca sus vidas, el Caballo, y con ello la experiencia de los designios que ofrece el fuego a la madera, aunque a priori saben que, en sentido general, la astrología china indica que la compatibilidad entre los Caballos es buena, como les acontece con el Mono, la Serpiente, el Dragón y el Conejo. Para que fuera excelente, bastaría que uno de ellos fuese Tigre, Perro o Cabra. Por dicha, ninguno de ellos es Rata ni Buey, lo que les hubiera resultado, por incompatibles, serios inconvenientes.
¿Qué contrastes establece la astrología china a estos hijos del Caribe a los que gobierna el Caballo? Para Alexis, el elemento Fuego indica que está regido, junto a la Serpiente y a la Cabra, por el planeta Marte; le distingue el color rojo; su punto cardinal es el Sur, y le caracterizan la pasión, la inteligencia y la alegría. A su hijo, el elemento Madera, con Júpiter de planeta regente; el color verde, y al margen de una gobernanza directa del mismo, pues la madera tiene por centro al Tigre, el Conejo y el Dragón; su punto cardinal es el Este, no opuesta al de su padre, y le caracteriza la creatividad, la consolidación y el crecimiento
Si cada personalidad individual se asocia con un animal que la represente, según año lunar de nacimiento, cada uno con cinco posibles elementos, modificadores de la personalidad animal, ¿podría Alexis haber diseñado desde el horóscopo chino la personalidad y características de su hijo? En un ciclo de 60 años, se reducen las probabilidades, pero el tejido cosmogónico que encierra este universo, sin duda revela matices de una notable diversidad en toda comunidad china, por más pequeña que sea geográfica y socialmente. Súmase a ello, además del animal principal, la existencia del animal interno y el secreto, lo que indica que cada persona posee tres animales. Un sistema hermenéutico donde el principal representa lo que otros perciben sobre la manera de ser de un sujeto; el interno es asignado por el mes de nacimiento y dicta sobre la personalidad; mientras el secreto está determinado por la hora exacta del nacimiento, según la posición del sol, y se considera el signo real en el que la personalidad está basada ¿A qué hora nacieron el pintor y su hijo, que animales secretos les corresponden?
Iconográficamente, con los antecedentes comentados, reina en Pisadas de fuego… lo autorreferencial, el denso proceso seguido por su autor, para adentrase en una cultura a la que no le une, hasta donde sepamos, lazos consanguíneos. En cada obra, una y otra vez, la imagen del hípico, solo o cortejado, a los que añade fragmentos de las obras poéticas de Li Bai y Li He en caligrafía tradicional y, en simbólicos sellos rojos, su nombre y firma que, distante de los heredados de sus padres, son ahora recibidos de la naturales. En lugar de Alexis González, ahora Lu Cheng y artísticamente Alexis Cheng. ¿Acaso un diálogo interno entre otredad y mismidad?
De la significación del caballo en la astrología china, y en particular la connotación que para el autor y su hijo representa, se ha comentado. Mas tratándose de la interculturalidad a la que invita la muestra desde el Barrio Chino de La Habana ¿no resulta conveniente acotar su representación en la cultura occidental? ¿No existen similitudes sustanciales entre una y otra en las frases valorativas de Erian Peña Pupo?:
Los griegos de la época arcaica admiraban al caballo, en el que veían al más bello y libre de todos los animales, atributo de los dioses, símbolo del movimiento perfecto y por tanto, imagen del ritmo y la música. Le atribuyen inteligencia y sentimientos parecidos a los del hombre, y le conceden, además, origen divino: el primer caballo, Arión, nace de la unión de Poseidón y Deméter, y todos sus descendientes son consagrados al dios del mar. Por eso en la mitología griega, los caballos están vinculados a las mareas y las ondas del movimiento. Tiran del carro del dios marino a través de los océanos y, cuando tienen alas, como Pegaso, suelen elevarse por el cielo. El caballo, criatura admirable y perfecta, pertenece entonces a tres mundos: al de la tierra, al del aire y al de las aguas.[2]
Para apoyar su apuesta por la cultura asiática en relación con el caballo, utiliza Alexis González los títulos de las obras; textos que aunque no escapan a la polisemia en su interpretación, el espacio expositivo les guía por el sendero de la cultura china. “Caballo de fuego celestial”, “Longevo caballo de jade” y “La primavera llega primero al pie del viejo caballo”, por ejemplo, parecen apostar por la nobleza imperial de la dinastía Tang en el siglo IX o el respeto a la longevidad.
Los dos primeros de ellos, por ejemplo, sugieren la historia del Emperador de Jade, deidad celestial a la que se le nombra “El abuelo celestial”, gobernador no solo del cielo y de la tierra, sino también sobre todos los aspectos de la vida humana. Ante la llegada del Nuevo Año Lunar, ¿quiere llamar atención el pintor al culto que se ha de guardar en Noche Vieja, jornada en la que el Emperador examina los actos de los hombres y en consonancia les recompensa o castiga? Según la tradición china, ese día se quema incienso en las casas y se hacen ofrendas también a Zao Jun, el dios del hogar, quien informa sobre la actuación de la familia. Tengamos en cuenta que el noveno día del primer mes del Año Lunar varias comunidades celebran el cumpleaños del “Abuelo celestial” y que Fiestas de Primavera es, esencialmente, motivo de reunión familiar.

“La primavera llega primero al pie del viejo caballo”, si bien aboga por el profundo respeto por sus antepasados y el derecho que les asiste para el disfrute de la vida, también por la universalidad del tema, puede conducir a asociaciones con culturas occidentales. En el campo de la literatura “El viejo caballo”, cuento corto del escritor ruso León Tolstoi, y “El viejo caballo marrón”, del inglés WF Holmes, aunque geográficamente distantes, pueden ser referentes de esta obra pictórica. El viejo caballo marrón tiene un pelaje peludo, // pero una vez fue joven y ágil, // y solía trotar por los bosques y los senderos // con el hombre que lo apreciaba. // Pero su amo viaja en coche, // y se entristece // al pensar en los días de antaño // y en todos los momentos que tuvieron.
El elemento de mayor expresión del arte chino en esta exposición resulta estar el empleo de dos técnicas pictóricas tradicionales: Gongbi y Xieyi, a las que el autor ha dedicado profundas investigaciones. La primera de ellas, puesta en valor en la búsqueda de los detalles en la representación del caballo, leitmotiv del conjunto, y la segunda, “Xieyi”, en función expresiva de sentimientos y libertad en su creador, básicamente en dos estilos: Da Xieyi, de pincelada muy libre, utilizando grandes manchas de aguadas, en las que se combinan poesías y frases relacionadas con el tema; y Xiao Xieyi de pinceladas libres y dando cuenta de algunos detalles. Zhang Daqian, maestro de arte chino, le considera el hecho de sacar el espíritu de los seres”.[3]
Siguiendo las lecciones del profesor Luis de Soto y Sagarra, considerado el fundador de la carrera de Historia del Arte en Cuba, un elemento importante para comprender la significación cultural de esta técnica está en los materiales y herramientas que se utilizan: el papel, el pincel, la tinta y la piedra de entintar, son llamados los ‘”cuatro tesoros del estudio” o “del escritorio” que se revelan como elementos básicos tanto de la pintura como de la caligrafía a principios de la dinastía Sui (589-618 d. C), los que, a principios de la dinastía Tang (618-907), pasan a ser parte de la vida cotidiana de toda aquella persona versada en el arte de las palabras y las formas, poetas y pintores. El autor de Pisadas de fuego a ritmo de la tinta apunta: “Cada pieza está acompañada de versos selectos de los poetas Li Bai (dinastía Tang, conocido por su lírica exuberante) y Li He (llamado el fantasma poeta), por su imaginería Kuang cao (Cursiva salvaje), integrando palabra e imagen en un diálogo estético”.
No es casual que sean los poetas quienes desarrollen las técnicas y estilos del arte pictórico, como tampoco lo es que Alexis González Carbonell acuda a ellos en busca no solo de un referente técnico para dialogar con el presente; sino también como pretexto para conducirnos a las entrañas de la cultura china; un recurso utilizado por artistas contemporáneos, quienes ponen en diálogo permanente pasado - presente con el "chino tradicional" y el "chino simplificado".[4] Socialmente la caligrafía otorga un estatus especial en China, ya que la cultura china se dedica al poder de la palabra escrita. Quienes dominaban el arte de la caligrafía solían ocupar puestos de autoridad en el gobierno. De este periodo, a modo de representación poética de la escritura cursiva (Kuang cao), el poema de Zhang Xu. [5]

La letra cursiva
Encendiendo las bombas de la noche
El calor secará el aire
Ni siquiera una ola de frío puede esconder el mar de llamas
Las mentiras crean penas y hacen que el mundo sea peor
Esto hace que me hierva la sangre
No me puedo contener
Ya tomé mi posición
Blando esta salvaje cursiva
En un destello, el blanco y negro separo
Una feroz y desenfrenada cursiva salvaje
Deja salir un grito
No dejes que permanezcan la indiferencia y la codicia
Rápidamente escribo con una cursiva salvaje como un tornado que crece
¿Retas a la cursiva salvaje?
Deja salir un grito
Deja toda tu frustración
Solo podrás ser feliz liberando toda tu frustración
M-m-m-mira la capa de hilo que se rompe
La primavera está a la vuelta de la esquina
Mis años dorados superan tus expectativas
Blandiendo una salvaje cursiva y dejando salir un grito con una actitud rígida
Déjeme usar una salvaje cursiva para escribir una nueva era
Si despierta Alexis González en el espectador el interés por poetas de la dinastía Tang, justo es que se presente aquí algunos de sus poemas, en traducciones realizadas por conocedores no solo del idioma chino y su gramática, sino de quien admite que la traducción de poesía suele considerarse una misión imposible y suscita discusiones interminables, Guojian Chen:
Para mí, es posible si se trata de transmitir lo esencial de la obra, e imposible si pretende hacerlo con todos sus elementos componentes, tales como la rima y la métrica. Cuanto más alejada está la lengua traducida de la de llegada, más difícil es la traducción, ya que aumenta la proporción de lo intraducible. // Para mí, lo esencial del poema original es su sentido poético, y no hay que atenerse al pie de la letra en el proceso de la traducción. Buscar la precisión de la traducción de las palabras conduce muchas veces a echar a perder lo esencial, pues lo más importante de un poema es su belleza estética, o sea, su sentido poético.[6]
Li Bai o Li Tai-pe, el poeta romántico más destacado de la dinastía Tang, nació en el siglo VIII de nuestra era, es también el poeta chino más conocido y traducido tanto en el mundo hispánico como en gran parte del mundo de occidente. Inspirador de autores como Rubén Darío y Octavio Paz, así como a varias generaciones de lectores de todo el mundo, defensor de una poesía que cantara las emociones humanas, la fugacidad de la vida y las bellezas del mundo. Reconocido como “El inmortal de la poesía”. [7]
Recuerdo de la montaña en el Crepúsculo, Li Bai
Tras la lluvia, humos grises se elevan.
El sol disipa las últimas neblinas.
El viento del este torna con la primavera,
abriendo las flores sobre las ramas.
Mas los pétalos caen hacia el crepúsculo,
oprimiéndome el corazón.
Deseo viajar por legendarias montañas,
en busca del arcano taoísta:
la droga de la inmortalidad.
Li He, uno de los poetas chino de mediados de la dinastía Tang. Su nombre de cortesía era Changji y también se le conoce como Guicai (Talento diabólico) y Shigui (Poesía del diablo). Su biografía lo describe como un poeta inteligente, que llevaba una vieja bolsa de brocado, y cuando le llegaba un verso de poesía, lo anotaba y lo ponía en la bolsa. Después de llegar a casa, ordenaba estos versos en un poema. [8]
Sueño celestial // Li He
Un conejo viejo de luna y un sapo frío llorando colores del cielo,
los muros transparentes se inclinan a través de torres de nubes entreabiertas.
Una rueda de jade puro exprime el rocío en focos de luz húmeda.
Las joyas de la cintura de Fénix se encuentran en caminos con aroma a canela.
Transformaciones de mil años galopan como caballos,
Polvo amarillo pronto agua de mar debajo de los picos inmutables de las Islas,
y toda China vista a los lejos: son sólo nueve volutas de niebla,
y la vasta claridad del océano una mera taza de agua derramada.
Pisadas de fuego a ritmo de tinta, expo de Alexis González Carbonell, está abierta al público en la Casa de Artes y Tradiciones Chinas en conmemoración a la Fiesta de Primavera o Nuevo Año Lunar. Acercarse a ella desborda la despedida a la Serpiente de madera y el advenimiento del Caballo de fuego en la cultura astrológica china, para desde sus detalles pictóricos expresar cuán importante son sus aportes a la identidad de los cubanos.

[1] Guojian Chen: Antología de Li Bai, Ed. Cátedra Letras Universales, Madrid, 2023. “A fines del siglo XIX y principio del XX, fueron algunos poetas modernistas y unos pocos aficionados a la poesía los primeros y los únicos en conocer la poesía china a través de las versiones francesas, inglesas o alemanas. Entre ellos figuraba el gran poeta nicaragüense Rubén Darío”.
[2] Erian Peña Pupo: “Los caballos de madera de Juan Manuel Roca (o sobre la imprudencia de recibirlos)”, La Jiribilla, 23 de febrero de 2023, https://lajiribilla.cu/los-caballos-de-madera-de-juan-manuel-roca-o-sobre-la-imprudencia-de-recibirlos/ [2-2-2026].
[3] V.: “Xieyi pintura china”, https://chine-culture.com [6-2-2026]. Para la contemporaneidad de esta técnica V.: “Xieyi Chino. Obras seleccionadas del Museo de Nacional de Arte de China, 22 de diciembre de 2022 – 5 de marzo de 2023, Museo Nacional de Artes Visuales, Uruguay. https://mnav.gub.uy/cms.php?=xieyi2022, [6-2-2026].
[4] Taiwán, Hong Kong y Macao emplean el tradicional. V.: Rolando López del Armo: "Cómo es la escritura china", en su Cien preguntas sobre China, pp. 27-28, Ed. Gente Nueva, La Habana, 2915.
[5] Atribuido a Zhang Xu, Colección de la Galería de Arte Universidad de Yale. Zhang Xu (siglo VIII), nombre de cortesía Bogao, calígrafo y poeta chino de la dinastía Tang, se convirtió en funcionario durante el reinado del emperador Xuanzong de Tang. Zhang era conocido como uno de los Ocho Inmortales de la Copa de Vino. Cuenta la leyenda que, siempre que estaba borracho, usaba su cabello como pincel para realizar su arte, y al despertar, se maravillaba de la calidad de sus obras, pero no lograba reproducirlas en su estado de sobriedad.
[6] Guojian Chen: Ob. Cit., You Tube, 22 de abril de 2023.
[7] Ibídem.

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