Fotos de archivo de Miriam Socarrás
Es común verla sonreír como si el tiempo fuese solo otra chica juguetona con quien soñar y seguir proyectando aires de vida. Lo cierto que la actriz Miriam Socarrás se convierte a cada paso en aquella persona a quien imitar por su donaire y deseos de no cesar de hacer.
Si bien el cine es su casa, el emblemático cabaret Tropicana, su hogar, hoy la televisión a sus recién 85 años cumplidos la arropa como para no dejarla marchar. La habitual revista “Ruta 10” la acerca a la familia cubana como un componente más, en tanto es la mirada del ser más experimentado de casa que, además de aportar los caminos, regala la ternura necesaria para ofrecer las respuestas guardadas por generaciones.
Con el propósito de regresar a la pequeña pantalla para asumir un rol dramático, la reconocida Emperatriz de los papeles secundarios, en filmes como Cecilia, Papeles secundarios, María Antonia, Plaff, Zafiros locura azul, ha dejado su impronta de rigor y excelencia: rasgos que afirmó cuando fue seleccionada a participar en la edición 75 del Festival Internacional de Cine de Berlín (Berninale) tras participar en el filme brasilero El sendero azul.
Esta cubana rellolla que el 25 de abril, casi iniciando el signo Tauro, prende velitas con la salud y las ganas de seguir ofreciendo lo mejor de su arte; recomienda a los más jóvenes no fumar; alimentarse con medida, ojo con los dulces, y descansar bien; pero sobre todo, vivir a plenitud y asumir la opción de ser feliz: esa misma que tomamos cuando al verla en pantalla, solo queda poder admirarla y si se es capaz, imitarla.
¡Felicidades Miriam!

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