El Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes acogió el domingo 11 de enero el concierto Canciones viejas siempre nuevas, bajo la dirección de Rubén Darío Salazar Taquechel, director de Teatro de Las Estaciones y Premio Nacional de Teatro 2020. La propuesta, que se inserta en la Jornada Villanueva, convirtió la memoria en juego escénico, ternura compartida y celebración coral de la música hecha por Teresita Fernández y fue también un regalo a Celia Sánchez a 46 años de su fallecimiento.
La cantante Olga Blanco, con más de tres décadas de trayectoria, fue el centro de una velada que reunió música, teatro y danza. La acompañaron Raúl Valdés (teclados), Irina Madrazo (flauta), Dolly Díaz (oboe) y Patricia García (fagot), junto a la actriz Laura Marín, los actores Freddy Maragotto, Iván García, Raúl Álvarez, el bailarín Yadiel Durán, y los solistas y bailarines de la Compañía Musical Infantil-Juvenil Gabi y Sofi.

"La cantante Olga Blanco, con más de tres décadas de trayectoria, fue el centro de una velada que reunió música, teatro y danza".
Se interpretaron 14 canciones de la “juglar nómada y libre”, como ella misma se definía; en su mayoría piezas poco conocidas que sorprendieron al público. Una guitarra en escena evocó su presencia, como si regresara a cantar con los presentes. El público, que llenó la sala, se unió en coro con “Amiguitos vamos todos a cantar”, y el cierre con “Titiritero” convirtió la función en un estallido de magia entre grandes y chicos.
La visualidad fue otro de los grandes regalos de la noche: vestuarios, escenografía y elementos escénicos diseñados por Zenén Calero, que se disolvieron en las coreografías de Yadiel Durán y Gelsys González, los arreglos musicales de Raúl Valdés, el diseño gráfico de Dyan Barceló, y la jefatura de escena a cargo de Pilar Portillo, con asistencia de Sorangel Fuentes.

"La visualidad fue otro de los grandes regalos de la noche: vestuarios, escenografía y elementos escénicos diseñados por Zenén Calero".
Fue una tarde para compartir complicidad generacional, donde cada gesto, cada color y cada voz recordaron que las canciones viejas renacen siempre nuevas en quienes las cantan.
El contexto de un año difícil
El homenaje a Teresita Fernández no puede desligarse del momento en que se realizó. El 2025 fue un año complejo para Cuba, marcado por situaciones epidemiológicas, tensiones energéticas, dificultades económicas y fenómenos atmosféricos, a lo cual no ha escapado la cultura. A pesar de ello, Teatro de Las Estaciones mantuvo su vitalidad con proyectos, exposiciones y estrenos que recorrieron varias ciudades del país y el mundo.

“Uno tiene una responsabilidad desde el teatro, y sobre todo cuando trabaja para las infancias...”
En ese balance, Rubén Darío Salazar reflexionó sobre la responsabilidad de hacer teatro en tiempos difíciles: “Uno tiene una responsabilidad desde el teatro, y sobre todo cuando trabaja para las infancias, de construir esperanzas, optimismo y futuro en el presente. Todo lo difícil que atravesamos debemos convertirlo en maravilla, porque se puede”.
Ese espíritu de resiliencia y compromiso se hizo palpable en Canciones viejas siempre nuevas: un concierto que no solo celebró la música de Teresita Fernández, sino que también reafirmó la capacidad del arte para transformar las dificultades en belleza compartida.

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