Por sus valores históricos el 23 de julio de 1991 se declaraba Monumento Nacional al Estadio de béisbol El Palmar de Junco, según resolución 104 de la Comisión Nacional de Monumentos, firmada por el destacado científico Antonio Núñez Jiménez, entonces presidente de dicha Comisión.
Directamente relacionado con la pasión deportiva cubana, es el estadio en activo más antiguo del mundo donde se practica el deporte nacional de Cuba: el juego de pelota, o simplemente, pelota, aunque también se le ve escrito como baseball, ya que según expresan los estudiosos del tema fue en los Estados Unidos de Norteamérica donde surgió el béisbol moderno.
En el libro Monumentos Nacionales de la República de Cuba se describe que fue en 1866 cuando se celebró el primer juego de pelota en tierras cubanas. Otras fuentes explican que este juego fue prohibido por las autoridades españolas y que no fue hasta diciembre de 1874 cuando se pudo registrar el primer juego documentado de la Isla.

El Estadio se encuentra ubicado en la provincia de Matanzas en el barrio de Pueblo Nuevo. El origen del nombre “Palmar del Junco”, no ha sido definitivamente esclarecido, si bien es cierto que el dueño de los terrenos era de apellido Junco, según se explica, en aquel terreno llano y despejado no existía entonces palma alguna.
Como comenta la enciclopedia digital cubana EcuRed durante la etapa colonial: allí se realizaron diversos campeonatos de la liga general de béisbol de la Isla, de los cuales, Matanzas resultó triunfadora en los años 1892 y 1893.

Aunque conocida, nunca deja de asombrar la cultura general del Apóstol José Martí, pues a solo 14 años del primer juego, escribió sobre la pelota en el diario La Nación de Nueva York, lo que parece evidencia que ya conocía de esta instalación:
(...) por su firmeza para recibir la bola de lejos, o la habilidad para echarla de un macanazo a tal distancia que pueda, mientras la devuelven, dar la vuelta el macanero a las cuatro esquinas del cuadrado en que están los jugadores, (...) gana fama en la nación, enamorada de los héroes de la pelota, y aplausos de las mujeres (...). En 1895, los jugadores del equipo de Matanzas cambiaron el bate por el machete incorporándose a la guerra contra España.
El Palmar de Junco ha sido escenario de importantes juegos, así como la cantera de destacados beisbolistas: Martín Dihigo, Luis Padrón, Gaspar Curro Pérez, Rigoberto Rosique, Jorge L. Valdés, Félix Isasi y Wilfredo Sánchez.
En la actualidad es un centro de preparación y realización de encuentros beisboleros.
Como todo, el tiempo y sus inclemencias han provocado daños en la edificación a través de su historia, como por ejemplo con el devastador ciclón de 1933, el cual provocó serios daños a las cercas y glorieta del estadio. Martín Dihigo, paradigma de la pelota en Cuba, trató entonces de recaudar fondos para la restauración, pero la falta de apoyo oficial demoró su consecución hasta seis años después, cuando con el apoyo de la afición yumurina y el aporte de comerciantes e industriales del patio recaudaron fondos para concluir la reconstrucción reinaugurándose el 18 de mayo de 1940.
Otras reparaciones han tenido lugar posteriormente. Para 1959, la revolución rescató esta instalación deportiva, la cual sus propietarios pensaban convertirlo en zona residencial.
El 7 de enero de 1959, con la intervención del Comandante en Jefe Fidel Castro, al frente de la caravana de la libertad y desde el balcón principal del palacio de gobierno, se dirigió al pueblo matancero y expresa que el Palmar del Junco sería salvado, lo cual se logra posteriormente gracias al aporte popular y de los combatientes del Ejército Rebelde. Es remozado e reinaugurado el 6 de febrero de 1960 con un juego entre los equipos Cienfuegos y Almendares, de la liga profesional de baseball, ganado por el primero, 3 carreras por 2, en 11 entradas.
Los antecedentes del béisbol moderno parecen provenir de diversas fuentes. Su proceso evolutivo debió recibir influencias, de al menos algunos de ciertos juegos de la antigüedad.
Existen evidencias de que se han practicado juegos con un palo y una bola desde los primeros albores de la civilización. Culturas como la persa, la egipcia y la greca, practicaron juegos con un palo y una bola para divertirse y como parte de algunas ceremonias. Para Wikipedia, juegos de este tipo se extendieron durante la Edad Media por toda Europa y se hicieron populares en variadas formas. Los colonizadores de entonces introdujeron juegos similares en América hacia el siglo XVI.
Sin embargo, cuando los españoles arribaron a Cuba el 24 de octubre de 1492 encontraron a los aborígenes de esta tierra caribeña practicando un juego al que llamaban batos, el cual se realizaba con una pelota hecha de resina de árbol que se golpeaba con cualquier parte del cuerpo excepto las manos.
Como otros de los ejemplos, en el México prehispánico se practicaba un juego de palo y pelota de cual sobreviven vestigios en pintura mural en Teotihuacan y Las Higueras, Veracruz, así como en figurillas en barro halladas en la zona de Nayarit.
También, en la época de la colonización española este juego se llamó gato viejo donde se reunían jóvenes del movimiento independentista en contra de la corona española.

El actual juego de béisbol se fue introduciendo a partir del siglo XIX en diversos países del área por la influencia de los Estados Unidos de Norteamérica y la introducción de sus soldados y sus inversiones económicas como parte de su política de adueñarse de nuestra América. Tal es el caso de Panamá, donde se empezó a jugar el béisbol hacia 1850-1855 cuando se realizaron las obras del Ferrocarril Transístmico, las cuales estuvieron a cargo de ejecutivos y técnicos estadounidenses, principalmente de la Costa Este, donde se originó este deporte.
En Venezuela no existe mucha documentación respecto al origen del béisbol, pero la mayoría de las versiones consideran su inicio en la década de 1890, cuando llegaron al país estudiantes venezolanos provenientes de universidades en los Estados Unidos, que volvieron con bates, guantes, pelotas y otros implementos, para la práctica del mismo.
En Puerto Rico el deporte del béisbol se jugó por primera vez con las reglas pertinentes en Mayagűez. Un conductor de carros públicos llamado don Félix Santiago, el cual creó un equipo. Los mayagüezanos aprendieron a jugar béisbol viendo a las tropas norteamericanas jugar en las calles a finales del siglo XlX.
Este deporte se ha ido extendiendo por todo el mundo y hoy se juega en los cinco continentes, y para los caribeños queda el orgullo de haber contribuido de manera destacada al desarrollo del mismo.
Muchas glorias podrían describirse durante la evolución del beisbol, también muchas historias, y algunas manchas, no superadas aun con relación al racismo, o mejor a la discriminación por el color de la piel y orígenes étnicos, puesto que, en realidad, no existen razas entre los humanos.
La historia recoge que no fue hasta 1940 en que un jugador de piel negra pudo jugar en ligas importantes de béisbol. Por ejemplo, desde mediados de 1880 hasta mediados de 1940 no se incluyeron en las Grandes Ligas a jugadores negros. Y esto que parece cosa del pasado no lo es, sino, pregúntenle hoy a los deportistas negros y a los pobres en las Estados Unidos de Norteamérica versus la administración Trump.

Y como sugerencia para los cubanos, más de una vez desde esa columna y en otros escenarios se ha propuesto retomar la práctica del juego de batos en el país. Es parte de nuestro patrimonio y seguramente será instructivo además de divertido y entretenido, tanto para los cubanos como para los foráneos que ni imaginan su existencia.
Seguramente valdrá la pena recrearlo nuevamente como parte de la identidad de todos los cubanos recordando los orígenes. Sí señor ¡Somos un ajiaco! en el cual, uno de los principales ingredientes, es la existencia y cultura de nuestros indios aborígenes, que a mucha honra, están presentes en multitud de sitios, en nuestro lenguaje, en nuestras calles y territorios.

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