Estimado Roberto Morales Ojeda, Miembro del Buró Político y secretario de Organización del Comité Central y del PCC y demás miembros de la presidencia.
Invitados especiales.
Estimados compañeros y compañeras,
Trabajadores del Memorial:
Hoy nos encontramos en un lugar sagrado. A los pies del Apóstol, en este Memorial que cumple treinta años. Aquí, donde el mármol se eleva hacia el cielo de la Patria, el legado de Martí y la obra de la Revolución son una misma esencia.
Fidel, su fundador, nos enseñó que este monumento sería el gran foro para el diálogo eterno con el pensamiento del Maestro. "Martí es el autor intelectual del Moncada", nos dijo, y con esa verdad unió para siempre el grito de independencia del siglo XIX con la victoria redentora del siglo XX. En el año del centenario del natalicio de nuestro eterno Comandante, esa certeza nos ilumina con fuerza renovada: Fidel fue el discípulo más fiel, el que convirtió el verbo en acción, el pensamiento en victoria.
Construir esta obra en pleno Período Especial fue un acto de suprema confianza. Fue decirle al mundo, en medio del asedio, que Cuba no claudica. Que, para defender la Patria, hay que arraigarse en Martí. Este Memorial fue, y es, un acto de resistencia cultural y soberana.
Durante tres décadas, este sitio ha sido faro y baluarte. Se ha erigido en símbolo de la ciudad que soñó el Apóstol. Pero su misión nunca termina. El desafío hoy es mayor, en un momento histórico de férreo bloqueo, amenazas bélicas y una guerra cultural sin precedentes: llevar el ideario martiano a las nuevas generaciones, convertir este espacio en taller de creación patriótica y preservar este coloso frente al tiempo y la adversidad.
En la actual coyuntura, el Memorial es trinchera de ideas. Es la brújula ética que Fidel nos dejó. En el pensamiento de Martí y en la obra de Fidel encontramos la respuesta a los desafíos de hoy: la condena al imperialismo, la defensa irrenunciable de la soberanía, el culto a la dignidad humana y la lucha por la justicia social. Desde aquí debe irradiar esa luz, para continuar guiando nuestra construcción del socialismo.
Este aniversario es también ocasión para el recuerdo agradecido y el reconocimiento. En la mañana de hoy, el colectivo que continúa su obra depositó flores en el patio de nuestra institución, lugar donde fueron esparcidas sus cenizas, en memoria de Haideé Díaz Ortega, directora fundadora, cuyo compromiso sentó las bases de este sueño. A ella, nuestro homenaje permanente.
Nuestra más calurosa felicitación y más profundo agradecimiento se extienden hoy hacia quienes han sido reconocidos por su apoyo y vínculo permanente con esta institución. De manera muy especial, a los fundadores, y al colectivo de trabajadores: es el esfuerzo silencioso y apasionado de todos el que mantiene viva la llama de este lugar. Ustedes son, en el día a día, los auténticos guardianes de este legado.
Este Memorial es del pueblo. De los niños que llegan con asombro, de los jóvenes que buscan su razón de ser, de los ancianos que aquí reencuentran la constancia de la lucha. Este monumento, como nos instó Fidel en la inauguración, es el lugar que todo cubano debe conocer.
Treinta años después, desde esta altura simbólica, reafirmamos: el Memorial José Martí es la materialización del diálogo trascendental entre el Apóstol y la Revolución, materializado por Fidel. Es un proyecto vivo. En el centenario de Fidel, su significado se multiplica: es un monumento a la unidad indisoluble entre el pensamiento fundador y la acción redentora.
Honremos a Martí. Defendamos esta obra, que es la obra de la Revolución. Y hagamos de este sitio, siempre, un altar para la memoria y un camino hacia la victoria.
¡Por Martí, por Fidel, por la Revolución!
¡Viva Cuba Libre, Soberana y Socialista!
Patria o Muerte.
Venceremos
Muchas gracias.

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