Este lunes quedó inaugurada en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam la exposición Diálogos imaginarios, con obras del autor de La silla y del francés André Masson.
Cuarenta y cuatro obras gráficas, fechadas entre 1942 y 1973, y dos dibujos de la etapa automática del artista galo -a comienzos de la década del 20- se muestran al público, gracias a la generosidad del museólogo y curador suizo-norteamericano Geeorge Brownstone, gran amigo de nuestro país; y de familiares de Masson, quienes de conjunto decidieron donarlas al pueblo de Cuba.
Por la fuerza del dibujo y la estructuración de la escena llama la atención dentro del conjunto Pentesilea 1946, al igual que Actores chinos, una obra de 1955 que sintetiza la etapa erótica y orgánica de este creador con la del automatismo síquico, a través de ciertos juegos formales con la caligrafía asiática.
De Wifredo Lam y pertenecientes a los fondos del Museo Nacional de Bellas Artes se exhiben treinta y siete obras, en su mayoría litografías y aguafuertes realizados entre 1951 y 1974, dentro de las series Visible Invisible, Pleni Luna y Apocalypse Apostroph, esta última particularmente destacada por la crítica por su síntesis absoluta y depuración estricta en el trazo.
También se exponen los carteles que el cubano concibiera en 1966 para su exposición personal en Hannover, Alemania, y para el parisino Salón de Mayo.
Diálogos imaginarios parte del presupuesto teórico de poner a dialogar las obras de dos artistas de cuya relación personal no se tienen muchas referencias y que tuvieron aproximaciones diferentes al Surrealismo: Lam, desde la periferia del movimiento y Masson, sumergido en su mismo vórtice.

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