A esta altura del partido, todo parecería ya aprendido y hasta ganado. Pero no es así. Me refiero a los múltiples actos y estrategias de mediación/mediaci(ón)/medi-acción/etcéteras., que circundan los procesos de comunicación (y de expresión) de la obra de arte en la contemporaneidad. Y es que después de tantos intentos, conceptualizaciones, ejecutorias operacionales, retos del mercado del arte, sistematizaciones de experiencias y la amplia producción teórica, advertimos que no es suficiente, por fortuna. Corresponde apostar y seguir hincando, yendo a fondo en las prácticas investigativas/creacionales para que miren ellas, con mejores ojos, el modo de experimentar, dialogar, conectarse con los públicos.
Por estos días de exposiciones y varias exhibiciones de resultados de trabajo generados desde distintos proyectos de la Facultad Artes Visuales de la Universidad de las Artes (ISA), en su agenda 50 Aniversario; la muestra MEDI-ACCIÓN, consiguiente del “Taller de Comunicación de la Obra en la Investigación-Creación”, desarrollado por la creadora y profesora María Hereder Jiménez en los atelieres del ISA, viaja a la galería Picabia de la Alianza Francesa de La Habana, en el palacete de Prado esquina a Trocadero, al centro de esta atomizada ciudad para conectarnos con una pléyade de jóvenes artistas.
Con ellas y ellos, Karenia Cintra Rodríguez, también profesora del ISA y curadora de la muestra, junto a María han desplegado una sucesión de aconteceres visuales, audiovisuales, texturales, broncudos, afectivos, sensitivos; vectores de expresión que transitan, cual fina y tramada medianía, del objeto obra artística en sí, al enclave espacial, de este al observador, perceptor, sensor espectador, sin descuidar sus relaciones proxémicas con la pieza vecina. Parecería que María, erige su medi-acción situando preguntas, que aun pareciendo las de toda la vida, siempre inquietan y cuestan trabajo responder: por qué interesa mostrar la obra, para qué se la enseñamos al espectador y qué esperamos de él. Quizás por ello, artistas, curadora, mediadora, se nos muestran aquí generosamente para favorecer la articulación de pertrechos, pericias, rutas estratégicas para hacer más accesibles las ideas previamente trabajadas. Tal vez por ello, porque les interesa saber qué le pasa a la gente delante de sus creaciones, es que nos permiten esta cercanía.
Karenia nos advierte que en MEDI-ACCIÓN, el sentido se construye colectivamente. Especula, va todavía más lejos. Anota que cada persona que atraviesa la sala, es, a la vez, un personaje en busca de su esencia y un actor que escribe con su gesto. Asegura la curadora que la obra no termina en el objeto, sino más bien, que comienza en el encuentro. Acaso Karenia, María y la tropa de creadoras y creadores de MEDI-ACCIÓN, como Pirandello, ¿nos vuelven personajes en busca de su autor? Quizás. Es muy posible. Bien lo creería. Es más, lo presumo.
Y es que hay en esta muestra abigarrada, multiforme, mezclada, diversa y, no menos ordenada, liminal y pura, una auténtica y entusiasta proclama que pone en escena la volatilidad de la ficción y de la fracción, del todo y sus partes. De aquello que es muy propio y, al unísono, pertenencia del común, de la masa, de todas y todos. Pero, al tiempo, en el aquí y el ahora de MEDI-ACCIÓN, su prevalencia en contraste con las cambiantes percepciones de los lectores-espectadores, no hay engañifa, al menos para mí. En su escena prolongada, adaptada, si estimamos su génesis en las cúpulas del ISA, ahora habitando otra espacialidad y temporalidad para acceder a sus rizomas, trágica o cómica según se lea, concreta o simulada, paródica o copy and page, nosotras y nosotros, en tanto personajes en busca de su autor, seguimos conminados (quizás mansamente) a confrontar la obra y su supuesta autoría para luego, entonces, devolvernos ya como sujetos mediados.
Entonces, regresando al inicio, al más allá de los múltiples actos y estrategias de mediación/mediaci(ón)/medi-acción y sus etcéteras, qué bueno sentir que el camino no se agota. Aun cuando se le sigue atribuyendo al supuesto emisor, el rol de quien añade capas, signos, códigos, emanaciones, antojos, para que aquella o aquel supuesto espectador, descifre, decodifique y recoloque, pero, la mezcla, la turba, la cópula, se impone. Sean roles comunes, cómplices e inseparables, el aludido cruce de discursos diversos que, como línea de acción transversaliza la muestra toda, las obras particulares, a las y los creadores, devela la propia naturaleza procesual, sin pretender condicionar resultados grandilocuentes ni procurar certidumbres.
María Heredero Jiménez, en tanto creadora e investigadora sabe cómo tejer esos hilos que se entrecruzan en los actos de mediación; sabe la artista y profesora que el objetivo es que la obra sea un surtidor de dinámicas de conexión y experiencias para ser habitada por las miradas, afectos y vivires de quien la acoge como espectador. Pero, también sabe ella que, el potencial mayor de los actos y estrategias de mediación está en esos mismos resortes del arte contemporáneo para explorar otras posibilidades de uso, aquellas que están más allá de las historias, memorias, archivos, identidades y autorreferencialidad de sus creadores.
Hay en MEDI-ACCIÓN, el convite generoso de un portentoso grupo de artistas, algunos en formación inicial, otras y otros con más terreno andado, aunque atentos a la cofradía, sin jerarquías ni quejas. Con el deseo dulce de amar el ojo expectante del lector-espectador.

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