No hubo butaca vacía en el teatro de la Biblioteca Nacional José Martí donde el maestro Nelson Camacho Vidaurreta ofreció un concierto con repertorio de la música clásica cubana, al cumplir sus 50 años de vida artística.
El doctor Eduardo Torres Cuevas, director de la mencionada institución, presentó al Maestro con palabras elogiosas y consideró de muy especial y hermosa la interpretación que, particularmente, Camacho hace de la obra de Ernesto Lecuona, lo que también el público corroboró con prolongado aplauso.
Coincidiendo con críticos y especialistas, este destacado pianista, intérprete y compositor, ejecuta cada pieza desde una óptica más contemporánea, en especial las obras de Lecuona y de Ignacio Villa “Bola de Nieve”, y siempre acorde con la propia sensibilidad y excelencia artística.
Camacho dedicó el concierto a Ernesto Lecuona, Bola de Nieve y Esther Borja. Recordó cómo conoció a cada uno y de cómo irremediablemente se enamoró del quehacer artístico de estas trascendentes figuras de la mejor música clásica cubana. No por gusto, él se haya registrado como uno de los grandes instrumentistas de Cuba, y reconocido internacionalmente como el mejor intérprete de la creación pianística de Lecuona.
Evocó la veintena de años que trabajó en la Televisión cubana, casi todo ese tiempo, como acompañante de la destacada cancionera lírica Esther Borja, a quien noche tras noche en el emblemático restaurante habanero Monseigneur continúa dedicándole Damisela encantadora, obra de la autoría de Lecuona.
Llamó a Esther Borja “gran dama de la canción cubana” y dio gracias por el privilegio de su compañía en conciertos realizados por importantes escenarios de la isla y por el debut en 1972, a instancias de ella, en el programa televisivo Álbum de Cuba. Camacho terminó esta evocación expresando que Esther siempre será la dueña de la tarde.
Precisamente en Monseigneur, cumple 27 años de interpretación, en particular del repertorio de Bola de Nieve, que ejecuta en el mismo piano del célebre compositor de piezas como No dejes que te olvide, Ay amor, y otras que además formaron parte del repertorio presentado en el teatro de la Biblioteca Nacional.
La vie en Rosa, de Edith Piaf; La comparsa, de Lecuona; Libre de pecado, de Adolfo Guzmán, junto con otras obras produjeron emociones y obligaron a los presentes aplaudir de pie y estimular al maestro Nelson Camacho con la expresión de ¡bravo!

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