Jorge Rivas: «Ciertamente salvar la cultura es salvar nuestra nación»


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El 28 de septiembre de 1924, aniversario 60 de la fundación de la Primera Internacional y con la presencia de Carlos Baliño, Alfredo López y Julio Antonio Mella, se colocó la primera piedra de lo que sería desde el 14 de julio de 1925 el Palacio de los Torcedores construido gracias a los fondos recolectados por el gremio de trabajadores tabacaleros de La Habana.

Su inauguración, en la que uno de los oradores fue Julio Antonio Mella, constituyó un homenaje al aniversario 136 de la Revolución Francesa y al 18 del primer gran triunfo de la huelga tabacalera conocida como de la Moneda Americana, efectuada en 1907.

En este simbólico edificio, situado en la esquina de San Miguel y Cayo Hueso, radicó  la Sociedad de Torcedores de La Habana, y el mismo acogió acontecimientos significativos de las luchas obreras cubanas, protagonizados, entre otras importantes personalidades, por Carlos Baliño, Rubén Martínez Villena, Lázaro Peña, Jesús Menéndez, Juan Marinello y Alfredo López.

Múltiples acciones asociadas a la cultura se realizaban en este inmueble; un notable claustro, conformado por 18 profesores, entre ellos Rubén Martínez Villena, Juan Marinello, Sarah Pascual, Gustavo Aldereguía, Alfonso Bernal del Riesgo, José Zacarías Tallet, ofrecía clases a los obreros y otros importantes escritores de izquierda como Nicolás Guillen, Félix Pita Rodríguez, y Luis Felipe Rodríguez, presentaban sus obras.

El Palacio de los Torcedores fue declarado Monumento Nacional en 1978 por su carácter patrimonial y su aporte a la memoria intangible de la nación.

En abril del año 2015, luego de un proceso de restauración asumido por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), se convirtió en el Museo de los Trabajadores Cubanos, con el fin de salvaguardar las piezas museables asociadas al movimiento sindical cubano que aun se conservan.

Desde 2015el museo comienza a ampliar sus funciones y se convierte en un Centro Cultural que reúne un grupo de proyectos comunitarios por iniciativa de Jorge Rivas Rodríguez, su director artístico, quien hace 35 años dirige la Redacción Cultural del Periódico Trabajadores; es el periodista que durante más tiempo ha sostenido este encargo.

Rivas recibió la Distinción por la Cultura Nacional en reconocimiento a la labor de promoción cultural que ha desarrollado durante muchos años y es muy especial su faena en el proyecto de El Palacio de Torcedores de La Habana, sede del Museo Nacional de los Trabajadores Cubanos, primero y único de su tipo asumido por un órgano de prensa en la Isla.

El Periódico Cubarte, conversó con Jorge Rivas acerca de su sistemática labor como promotor cultural y en especial sobre su proyecto en el Museo de los Trabajadores Palacio de los Torcedores

¿Cuál es la génesis de este proyecto comunitario?

La génesis de mi trabajo especialmente dirigido a la comunidad pienso que se encuentra en los primeros años de mi infancia en Camagüey cuando formé parte de varios grupos de teatro y danza que en aquellos tiempos eran dirigidos por los propios maestros.

Posteriormente, al concluir mis estudios en la Universidad de Oriente, me radiqué en la capital y comencé a laborar como periodista en Radio Habana Cuba; poco después pasé al periódico Trabajadores, que en el año 1981 estaba ubicado en el edificio del antiguo periódico El Mundo, en Centro Habana.

A la par comencé a vivir en un vetusto local ubicado al lado de la redacción, en la calle Virtudes, entre Águila y Galiano, donde a partir de mi vinculación con la cultura, al ser designado jefe de la Redacción Cultural de este órgano de prensa en el año 1984, comencé a realizar actividades culturales para los vecinos de la zona, la mayoría de las veces dentro del propio espacio que habitaba, que era enorme, y otras en la calle.

Actuaron allí numerosos grupos de teatro y de música, entre los que recurrentemente estaban Teatro Caribeño, que dirige Eugenio Hernández Espinosa; Teatro Cimarrón, dirigido por Alberto Curbelo y Galiano 108. Todos hicieron más de un pre-estreno allí antes de presentarse en una sala de teatro.

También me incorporé a varias de las giras que por los bateyes y centrales azucareros de todo el país que organizaba, con artistas de primer nivel del Ballet Nacional de Cuba y de la Ópera Nacional, ese gran promotor cultural que fue Gaspar González Lanusa, iniciador del Movimiento de Artistas Aficionados (MAA) en Cuba y acreedor del Premio Nacional de Cultura Comunitaria.

Estas giras por llanos y montañas llevaron un arte a los campesinos que les era totalmente desconocido; fue una labor muy hermosa, altruista y humana que estimuló en mí el interés hacia el trabajo en las comunidades. Fue ese el impulso que realmente me incentivó.

¿Estas giras provocaron el surgimiento del proyecto La Majagua?

Sí, porque en una de ellas en el año 1995 visitamos el municipio de Majagua, en Ciego de Ávila. Acababa de pasar el devastador huracán Lili que destruyó muchos asentamientos poblacionales, como los bateyes de Las Trozas, Derramadero y Limones.

Me impresionó mucho la pobreza, el alto nivel de alcoholismo, los problemas de aprendizaje entre algunos niños en las escuelas rurales, y las inexistentes opciones culturales en esos lugares.

Sugerí entonces al Gobierno Municipal crear una especie de intercambio entre el periódico Trabajadores y los bateyes, idea que devino, en 1996, en el Proyecto Cultural Comunitario La Majagua, el cual fundé y dirigí durante unos diez años.

Para esta idea que sobrepasó todas mis expectativas, conté, desde un inicio, con el apoyo del Instituto Cubano del Libro (ICL), la CTC y el periódico Trabajadores, gracias a lo cual fundé entre niños, jóvenes y campesinos adultos, grupos de teatro, danza, artes plásticas y literatura.

Logré llevar espectáculos completos con creadores de la provincia avileña, así como con el Ballet Español de Cuba, Teatro Cimarrón, cantantes, payasos, escritores y otros creadores de diferentes manifestaciones.

Promoví, con la participación activa del gobierno municipal, la reparación capital de los cuatro consultorios del médico de la familia y las tres escuelas existentes en los bateyes, así como las vías de acceso a ellos. Llegábamos a través del arte a unas cuatro mil  personas las cuales, en su mayoría, jamás habían visitado un teatro.

Por mi destacada labor en esta esfera recibí el Certificado de Promotor Cultural destacado a nivel nacional, en el año 2000, además de conferírseme por el Gobierno de Majagua, la condición, en el 2003, de Hijo Adoptivo de ese municipio, así como el reconocimiento Juan Marinello.

¿Podría comentarme de la fundación del Concurso Nacional de Poesía Regino Pedroso?

Con el fin de estrechar a través de la literatura los vínculos del periódico con los lectores, y en ocasión del aniversario 35 del mismo, fundé un concurso nacional de poesía que permitiera la participación de aficionados y profesionales de la lírica escrita.

Tras los alentadores resultados de ese evento, en 1996, en ocasión del centenario de su nacimiento, este certamen derivó en el Concurso Nacional de Poesía Regino Pedroso, con la colaboración de la CTC y el ICL, y en su última edición se incorporó la Oficina de Trabajo Comunitario de la Uneac.

Así fueron las cosas hasta que en el año 2015 comencé a colaborar con la CTC en la realización de exposiciones de arte y la realización de espectáculos artísticos en el entonces naciente Museo de Los Trabajadores Palacio de Los Torcedores, Monumento Nacional.

¿Pudiera mencionar los objetivos generales y específicos de este proyecto?

El principal objetivo del proyecto que estoy aun en proceso de desarrollo en esta histórica institución, es llevar el arte y la cultura a todos los miembros de la comunidad de Cayo Hueso; me interesa trabajar con y para los niños, los adultos activos laboralmente y los ancianos jubilados.

En tal sentido ya he logrado consolidar importantes espacios, como las Fiestas en Cayo Hueso, que siempre desarrollamos hacia finales de enero, para celebrar, mediante un espectáculo gigante en el que participan cerca de cien artistas profesionales, los aniversarios del natalicio de José Martí y el de la fundación de la CTC que, como sabes, se festejan el mismo día, el 28 de enero. Este año, además, tuvo como fin evocar los 500 años de la fundación de La Habana y las venideras jornadas del 21 Congreso de la CTC.

Debo de significar que este encuentro siempre se ha realizado gracias a la cooperación desinteresada de reconocidos solistas y agrupaciones musicales y danzarias, como Yuli y Habana C, la Charanga Latina, Mariachis Habana, Augusto Blanca, Gerardo Alfonso, Bernardo Lichilín, las compañías del Ballet Español de Cuba y Rosario Cárdenas, la Academia de Canto Mariana de Gonitch, y muchos otros.

También he instituido, alrededor del 8 de marzo y en ocasión del Día Internacional de la Mujer, el Festival de Bailes de Danzón Tres Lindas Cubanas, que este año llega a su tercera edición con el fin de mantener vivo nuestro baile nacional. El jurado siempre lo preside la Premio Nacional de Danza Rosario Cárdenas, con otras prestigiosas figuras y en sus dos primeras convocatorias contó con el acompañamiento de la Orquesta Siglo XX, y esta vez lo hará la Orquesta Hermanos Izquierdo, ambas Patrimonio musical.

Por su parte, el grupo Teatro Cimarrón nos apoya con el trabajo con los niños de las escuelas cercanas, con una peña mensual que hemos denominado La Vega de los Cuentos (en alusión al Palacio de Los Torcedores). Esta compañía, asimismo participa en numerosas actividades artísticas para evocar a destacadas figuras de la historia y la cultura; en enero homenajeamos a Julio Antonio Mella y Rubén Martínez Villena, a Jesús Menéndez y a Paco Alfonso.

Los terceros viernes de cada mes tenemos la peña de Deysi y Lázaro, con adultos de la tercera edad y en la que participan muchos cantantes incorporados a ella.

Tengo entendido que el proyecto también incluye acciones de las artes visuales…

Sí, incluye la curaduría y realización de numerosas exposiciones con reconocidos creadores de la plástica. El año 2016, durante la 12 Bienal de La Habana, curé una muestra con seis artífices bajo el título de Dialéctica y controversia.

Para la presente edición del más importante encuentro de la plástica insular presenté y fue aprobado un proyecto del artista Erik Varela Ravelo, el cual trata sobre el fenómeno de las emigraciones.

¿Qué acciones futuras esperan acometer?

En perspectiva tenemos crear talleres de danzas para los niños, tanto españolas como afrocubanas e incluimos a la biblioteca del centro en mi proyecto.

Son muchas las actividades que programo cada mes en el salón polivalente del museo, lamentablemente la mayoría de las mismas, excepto el enorme apoyo que siempre me ha ofrecido el periódico Trabajadores, no cuentan con suficiente promoción, ese ha sido nuestro Talón de Aquiles hasta ahora que comenzaremos a contar con el apoyo del Grupo de Información Creart, del Ministerio de Cultura, que dirige Alexis Triana.

¿Existen investigaciones del impacto del programa de extensión cultural  en la comunidad de Cayo Hueso?

Realmente aun no se han hecho serias investigaciones sobre el impacto de nuestro programa de extensión cultural, más bien contamos con cartas de agradecimiento y frases verbales de elogio de muchas de las personas que viven en esta zona.

¿Cuáles son los principales impedimentos para el desarrollo del proyecto?

El museo aun está en fase de habilitación, tanto de las piezas museables como del personal calificado, del cual carecemos y no hemos podido completar nuestra plantilla.

Por otra parte, pienso que se precisa de un mayor y mejor acercamiento con la Comisión Nacional de Patrimonio y el Ministerio de Cultura, lo cual facilitaría mejor la observancia de ciertas legislaciones que tienen que ver con la misión de los museos y de los lugres declarados Patrimonio de la Nación.

Otro de los grandes problemas que enfrentamos en ese centro es la ausencia de equipamientos, entre ellos computadoras y la instalación del correo electrónico para una mejor promoción que irradie desde el mismo museo, el cual asimismo carece de un medio de transporte que permita el traslado de los artistas y las gestiones imprescindibles para acometer cualquier actividad.

Hoy en día, ante las limitaciones que todos enfrentamos, es muy engorroso llevar adelante un programa sistemático de actividades dirigidas especialmente a la comunidad, en una zona donde existen tendencias hacia el alcoholismo, la pérdida de valores éticos, y la total carencia de formación cultural, pero seguimos delante porque aunque para muchos la célebre frase no es más que un slogan pensamos que ciertamente salvar la cultura es salvar nuestra nación.


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