La voz atorrante en América (I parte)


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¿Qué significa en Cuba decir de  una persona que es atorrante? La acepción cubana de este adjetivo no se encuentra registrada en ningún diccionario. En Cuba ‘se dice de una persona insistente, machacona, cargante, pedante’. Se adjetiva a la persona de atorrante cuando causa molestias extremas y no se le puede resistir en el trato. Realmente se usa poco, pero se emplea esta palabra en Cuba, según entrevistas que he sostenido con diferentes personas. Quizás está en el vocabulario cubano desde hace pocos años, pero en la actualidad se usa para caracterizar a este tipo de personas. ¿Cuál es su origen?

Por su parte, en estos días de 2015, están pasando por la televisión cubana una serie del año 2007 titulada Patito feo, propia para jóvenes, de factura argentina, en la que los personajes dicen voces como atorrante, atorranta, y también oí decir torranta. Entonces solamente cabía ponerse a averiguar.

¿Qué dice el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) de esta voz? Pues da tres definiciones de atorrante, atorranta, todas americanas: La una expresa que se trata de un adjetivo despectivo usado en Argentina y Uruguay que quiere decir ‘vago, holgazán’, y la segunda, también adjetivo despectivo y de uso en iguales países, es ‘persona desfachatada, desvergonzada’. La tercera acepción es un sustantivo masculino, atorrante: ‘Vagabundo sin domicilio fijo’ que es de uso coloquial —según el DRAE— en Costa Rica, República Dominicana y Uruguay (pero obvió el DRAE en esta lista a Argentina, donde también se usa mucho con esta acepción).

- Veamos ahora qué nos dicen los diccionarios especializados de voces y acepciones de Costa Rica, República Dominicana, Argentina y Uruguay, además de otros diccionarios especializados en voces nacionales, de Colombia y de Perú; también revisaré el Diccionario de americanismos, de 2010, publicado por la Asociación de Academias de la Lengua Española, gigantesco libro de más de 2 350 páginas:

- El Nuevo diccionario de costarriqueñismos, del miembro de la Academia Costarricense de la Lengua Miguel Ángel Quesada Pacheco (1991), ni tan siquiera tiene registrada la palabra. Sin embargo, el citado Diccionario de americanismos dice que, aunque con poco uso, sí significa aquí ‘persona holgazana’; pero nada dice de lo que asegura el DRAE, que en Costa Rica significa ‘vagabundo, sin domicilio fijo’.

- Igual sucede con el Diccionario enciclopédico dominicano, de dos tomos, publicado en 1988 por la Biblioteca Nacional de ese país, que ni tan siquiera  trae registrado el vocablo. Sin embargo, el Diccionario de dominicanismos, de Orlando Inoa (2010), sí trae registrado la palabra atorrante, pero en él se copia lo mismo, igualito que dice el DRAE, así: Atorrante: Costa Rica, República Dominicana y Uruguay. ‘Vagabundo sin domicilio fijo’, y en esto coincide con lo expresado en el Diccionario de americanismos.

- Otra cosa vemos en el Diccionario del habla de los argentinos, publicado por la Academia Argentina de Letras (Academia de la Lengua Argentina), en 2004. Dice del adjetivo atorrante, atorranta, dos acepciones, y las da como de uso coloquial: 1. ‘Desfachatado, desvergonzado’. 2. ‘Mujer de vida fácil’. Y de la acepción sustantiva masculina, que dice es proveniente del lunfardo (1) ‘Vago callejero’.

- Analicemos ahora lo dicho en el Diccionario del español del Uruguay, de 2011, de la Academia Nacional de Letras —nombre oficial de la Academia de la Lengua Uruguaya—. Expresa en su artículo atorrante, atorranta: Del verbo atorrar. ‘Vago, ocioso’. (En esta primera acepción se emplea también su sinónimo [vocablo uruguayo] vagoneta [de vago]). Y la segunda acepción es: ‘Desfachatado, desvergonzado’. En una tercera acepción remite a bichicome, uruguayismo que significa: ‘Persona indigente que vive de desperdicios y pernocta en refugios improvisados’. Y agrega que, también, se usa la forma femenina bichicoma. En la cuarta y última acepción, dice que significa: ‘Mujer de vida promiscua’, acepción que omite el Diccionario de americanismos.

- Fui a buscar en el Diccionario de hispanoamericanismos no reconocidos por la Real Academia (Madrid, 1997), cuyo coordinador lo es Renaud Richard, y está a nombre de varios autores, pero en el registro correspondiente a atorrante hay un referido a terrán, y allí se informa que terrán se trata de la forma usual, al revés, de rante, que es como se le dice coloquialmente al atorrante, atorranta, que es un sustantivo que también se usa como adjetivo, en Argentina y Uruguay, el cual significa; ‘Vagabundo, vago’, y su femenino es ranta, como se califica a la ‘mujer fácil’.

- Después localizo en el Diccionario de regionalismos de la lengua española, de Pablo Grosschmid y Cristina Echegoyen (Madrid, 1998), la voz atorrante, atorranta, y expresa que es de uso en el Cono Sur y significa ‘vago, callejero. Insolente. Desvergonzado. Sucio. Sinvergüenza’. Pero al finalizar el artículo nos encontramos una sorpresa, pues nos dice que en Colombia y Perú quiere decir ‘persona cargante, fastidiosa’, y aquí vemos que esta última acepción coincide con la cubana, pero nada dice de alguna acepción usada ni en Costa Rica ni en República Dominicana, como asegura el DRAE. Sin embargo, acerca de lo dicho en este Diccionario de regionalismos..., sobre la acepción de ‘persona cargante y fastidiosa’, como propias de Colombia y Perú —a lo cual volveré más adelante—, solamente aparece esta acepción en el Diccionario de americanismos como propia de Ecuador, y ahí se consigna que es ‘persona que resulta fastidiosa por su insistencia’. Mientras que en el Breve diccionario de ecuatorianismos, de 1994, cuyo autor lo es Leonardo Barriga López, no aparece incluida la palabra atorrante en su léxico.

- Bien, vamos a examinar ahora, a ver qué nos dice al respecto, el Lexicón de colombianismos, de Mario Alario de Filippo, de dos tomos, segunda edición, de 1983, acerca de la palabra atorrante, pero nos encontramos ahí que nada menciona de la acepción registrada antes en el Diccionario de regionalismos..., sino que se repite, como de uso general en Colombia, el significado rioplatense, y agrega: ‘Vago, callejero, y generalmente sin domicilio, que vive de pordiosear’. Y finalmente nos expresa que  también se usa en Argentina.

Como podemos observar, no hay coincidencia con lo que expresa el DRAE acerca del uso de atorrante en Costa Rica y República Dominicana, en su acepción de ‘vagabundo sin domicilio fijo’, y los diccionarios especializados de costarriqueñismos y de dominicanismos (el Enciclopédico dominicano), que no traen registro de esta palabra. Así, tampoco existe coincidencia con lo que nos ofrece el Diccionario de regionalismos de la lengua española acerca de la acepción de ‘persona cargante, fastidiosa’, usada, según este catauro de voces regionales, en Colombia y Perú —igual a la acepción cubana—, cuando vemos que en el Lexicón de colombianismos, se dice que la acepción allí  empleada es la misma que la usada en el Río de La Plata.

Por su parte, el Diccionario de peruanismos, de Juan de Arona (seudónimo de Pedro Paz Soldán y Unanue) nada trae acerca de esta palabra,  en la edición de París, de 1938, que es una reimpresión de la edición original de Lima, de 1882. También queda ignorado este vocablo en el libro Peruanismos, diccionario de voces propias de Perú, de Martha Hildebrandt, miembro de la Academia Peruana de la Lengua, y que fue publicado en 2013, lo cual nos  indica que a esta autora “se le pasó”, pues en Perú sí se usa atorrante, pero con el significado de ‘persona despreciable’, como me lo confirman amigos en ese país andino.

Sin embargo, al volver a mirar lo que nos dice el Diccionario de americanismos, podemos observar que no trae ni una sola acepción del uso de esta voz en Colombia, pero de Perú, contrariamente a la omisión del vocablo en los dos libros de peruanismos aquí examinados, sí expresa que se le aplica a la ‘persona holgazana’.

Pero, ¿dónde está el origen de la voz atorrante?, ¿cuándo, cómo y dónde surgió? Para eso hay que analizar diferentes fuentes argentinas.

 

Continuará…

 

Nota

  1.  Lunfardo: 1. Ladrón. 2. Jerga del ladrón del Gran Buenos Aires y sus aledaños, que a finales del siglo XIX y comienzos del XX trajo la inmigración y solamente hablaba esta jerga la gente de mal vivir, la gente orillera, de cuyo vocabulario —mezclado con otros de origen campesino y voces quechuas y portuguesas que corrían ya en el habla popular— han pasado, en el siglo XX, a la lengua común del pueblo, buen número de palabras cuyo sentido especial se ha ido adecuando en boca de estos para otros usos, y se ha podido expandir por casi toda la región del Río de la Plata.

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