Realizado homenaje al 40 aniversario del filme cubano El Brigadista / Por: Susana Méndez Muñoz


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Foto: Susana Méndez Muñoz.

 

El 40 aniversario de la película cubana El Brigadista fue celebrado en el Centro de Promoción Cinematográfica Fresa y Chocolate con la presencia de varios de los integrantes del elenco y del equipo de realización.

El Brigadista (1977) filme de 119 minutos, fue dirigido por el cineasta cubano Octavio Cortázar quien escribió el guión junto a Luis Rogelio Nogueras, ambos desaparecidos, y contó con las actuaciones de Salvador Wood, René de la Cruz, Adela Legrá, Mario Balmaseda y Luis Alberto Ramírez, y Patricio Wood, el protagonista, Luis Rielo, Elier Amat y Miriam Learra, presentes en el tributo, al que asistió igualmente Juan Demóstenes, quien tuvo a su cargo el sonido.

La evocación inició con la proyección de un corto realizado por Patricio Wood en el que incluyó una entrevista inédita hasta el momento, donde Cortázar comenta sobre el filme y su rodaje, además de imágenes de archivo y secuencias del mismo.

La popular cinta, como se conoce, fue un emotivo homenaje a la Campaña de Alfabetización, batalla de mayor alcance humano realizada en Cuba en 1961 y que  abrió el camino con la luz de la enseñanza al posterior desarrollo cultural alcanzado en la nación.

Los personajes encarnados por Patricio y Salvador Wood, el brigadista y el campesino, respectivamente, son símbolos de los protagonistas esenciales de la campaña y del intercambio de experiencias, valores y saberes —los académicos y los populares— que tuvo lugar durante esa contienda contra la ignorancia.

Ejemplo de tal reciprocidad, es un inolvidable diálogo sobre el tema del miedo que sostienen ambos personajes en el que el joven le propone al campesino: «Enséñeme a vencer el miedo y yo lo voy a enseñar a leer».

Muchos de los presentes narraron anécdotas, emotivas unas, jocosas otras, pero todos coincidieron en resaltar los valores históricos, humanos y estéticos de la realización y en sus intervenciones subrayaron el talento, maestría y bondad de Cortázar.

Demóstenes, por su parte, expresó: «Este homenaje debe ser también para Octavio, gran director, gran amigo y maestro» y reveló que por aquellos años muchos directores no querían trabajar con sonidistas jóvenes pero sin embargo Cortázar apostó por él y le dio la oportunidad, «y traté de no defraudarlo».

Comentó asimismo sobre la decisión del director de filmar  con sonido directo, lo que determinó una complejidad mayor por el ambiente natural en el que se desarrollaba la acción y porque obligó a hacer innovaciones en la cámara para silenciarla.

El actor Luis Rielo relató que en la escena en que su personaje debe ahorcar al brigadista, cuando tuvo que colocarle el alambre de púas en el cuello, sintió una conmoción muy fuerte al revivir el ahorcamiento de Manuel Ascunce Domenech, consumado el 26 de noviembre de 1961 por los contrarrevolucionarios, y que luego durante varios días sufrió una depresión al reflexionar sobre la monstruosidad de aquellos hechos.

«El Brigadista fue una gran historia para nosotros y para el mundo y barrió con muchas mentiras sobre Cuba», aseguró.

Patricio significó que el filme logró, como pocas veces ocurre, poner de acuerdo a la crítica nacional y extranjera y a los espectadores, por el reconocimiento popular y especializado que conquistó.

Nury Díaz, una de las coordinadoras de la Peña 50 Aniversario de la Campaña de Alfabetización que se encontraba presente —junto a algunos de los miembros de la misma que reúne en La Habana a cerca de seiscientos antiguos brigadistas—, declaró al final del homenaje:

«Nosotros fundamos esta peña porque nos dimos cuenta de que esa historia se estaba perdiendo y entendimos que mientras nosotros caminemos por las calles de este país esa historia se la estamos transmitiendo a las nuevas generaciones y cuando nosotros no estemos, esta película estará porque no va a morir nunca y nos va a relevar a nosotros y por eso les damos muchísimas gracias».

Se recordó en la ocasión que esta cinta se alzó en el XXVII Festival Internacional de Cine de Berlín Occidental, con el Premio Oso de Plata, a la Mejor ópera prima; el Premio Catalina de Oro, en el XVIII Festival Internacional de cine de Cartagena,   Colombia, entre otros muchos galardones nacionales e internacionales y fue seleccionado entre los filmes cubanos más significativos exhibidos en el país en 1977.

El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, pretende continuar tributando a las piezas más memorables de la producción fílmica nacional como una manera de reafirmar sus valores y mantener viva la memoria histórica, según se anunció en el encuentro.

 

 

Publicado: 22 de diciembre de 2017.


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