Érase una vez la Salsa: Buscando la melodía


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                                    Oscar de león                                                    Las Estrellas de Fania

La década de los ochenta se avizoraba como el periodo en que comenzaba a retomarse el camino de una fuerte diversidad dentro de la música popular bailable cubana. De hecho “se habían hecho las paces con los músicos de la órbita salsera” y la muestra de ellos fueron las dos visitas de Las Estrellas de Fania, la de la Típica 73, La dimensión Latina y el viaje de Oscar de León y todas las lecturas y consecuencias que trajo.

Adalberto Álvarez y su orquesta

En febrero del año 1984 Adalberto Álvarez debuta con su nueva orquesta y con una fuerza inusitada irrumpe en el gusto popular de la nación la orquesta Original de Manzanillo; una charanga que en sus comienzos se había pensado como una de las tantas “herederas de la orquesta Aragón”.

La Original había sido fundada a fines del año 1963 en la ciudad de Manzanillo, en el oriente del país y casi todos sus integrantes eran residentes de aquella ciudad y muy pocos tenían estudios musicales. Al frente de todos aquellos locos –como fueron llamados—estaba el pianista Wilfredo “Pachi” Naranjo y para su beneplácito contaron desde sus comienzos con el apoyo incondicional de Rafael Lay Apesteguía, quien en su calidad de director de la orquesta Aragón no escatimó en ayudarle en todo lo que fuera posible.

Rafael Lay Apesteguía

Se cuenta que Lay cuando disponía de algunos días libres viajaba a aquella ciudad para ensayar a la orquesta y transmitirle sus secretos; del mismo modo que en más de una oportunidad cedió arreglos y espacios radiales a los músicos manzanilleros para que fueran calando en el gusto popular.

Original de Manzanillo

Y así había sido desde un principio.

Una de las características fundamentales del estilo sonero de la Original de Manzanillo era su sonido que para muchos era una recurrencia del que se había establecido en el gusto popular a partir de la influencia del Órgano; instrumento que había llegado a la isla como parte de los trofeos que lograron rescatar los colonos franceses que sobrevivieron a la Revolución de Haití y se asentaron en los territorios que comprenden el macizo montañoso de la Sierra Maestra y sus ciudades colindantes.

De todos los órganos conocidos en Cuba el que más ha trascendido es el fabricado por la empresa Borbolla y aquí se le llamó “Órgano oriental” y que como conjunto musical se complementaba con elementos de percusión, una guitarra o tres y un dúo de cantantes.

Y la genialidad de Pachi Naranjo como músico fue traducir ese sonido al formato de la charanga y agregar, además, los elementos musicales que fueron surgiendo en lo que conocemos como la rivera del río Cauto, la zona del Cauto; es decir lo que hoy conocemos como el Kiribá y el Nengón, en lo fundamental. Elementos soneros primitivos que sabiamente logró plasmar teóricamente el Dr. Danilo Orozco en muchos de sus estudios.

Pero la Original de Manzanillo no será el único gran acontecimiento musical venido del oriente o del centro del país en estos años. A fuerza de talento se comienza a imponer la música de orquestas como Los Rítmicos de Palma, Los Taínos de Mayarí, se comenzarán a conocer los primeros trabajos como orquestador y director musical de la orquesta Maravillas de Florida que hace Manolito Simonet y en el centro la orquesta Aliamén hará notable y visible la voz y el estilo de su cantante Sixto Llorente, más conocido como “El indio”.

Maravillas de Florida

Resulta significativo que en esta década existía un equilibrio musical dentro de todo el país. La visión habano centrista dentro de la música solo funcionaba en algunas plazas bailables en las que las orquestas de provincia más de una vez lograron agrupar tantos o más bailadores que las se consideraban entre las más populares.

Compartir el público y la presencia en los medios daba muestras del amplio abanico musical del país; que se completaba con agrupaciones que lideraban los espacios bailables en sus ciudades, como fue el caso del Conjunto Cumbre en la provincia de Pinar del Río o Los Artemiseños en la ciudad del mismo nombre.

El espectro sonoro de la nación estaba viviendo un momento interesante si se comprende que algunas orquestas y conjuntos se habían vistos obligados a reinventarse como fueron los casos de Los Van Van con la incorporación de la cuerda de trombones; o de la Ritmo Oriental al pasar a formar parte de su nómina los músicos Tony Calá y Sergio David Calzado.

Pero el caso más notorio de la reinvención de una orquesta fue el de la del percusionista Elio Revé; suceso que no ocurrió de modo aislado; pues coincidió en tiempo y espacio con la llegada a la vida musical del septeto Sierra Maestra dirigido por el tresero Juan de Marcos González.

Cosas interesantes habrían de seguir ocurriendo en esta década que de alguna manera serán decisivas en el futuro inmediato de la música cubana y a ellas no estaba ajena la música salsa.

Los músicos cubanos habían encontrado su propia melodía de esos tiempos.

 

 

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