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Ana Cairo: saber, y saber trasmitir (1)


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En estos días ha sido presentado un nuevo título de Ana Cairo: José Martí y la novela de la cultura cubana, publicado por la editorial del Centro de Estudios Martianos. Muchos de los ensayos tienen otras versiones publicadas y son el fruto de estudios atentos sobre los que vuelve la investigadora una y otra vez  en los más diversos registros. Se trata así de textos largamente meditados y enriquecidos por el ejercicio constante  de la lectura y la enseñanza.

En las páginas introductorias de este libro cuya aparición ahora comento, se cita la definición de “intelectual”, de Darcy Ribeyro: “aquel que domina su cultura, un dominio que otros no tienen. Quienes sí lo tienen son reconocidos como intelectuales, son respetados como sabios.” (2) Ella, que es citada como académica, escritora, y profesora titular de la Universidad de La Habana, como historiadora y pensadora, tiene bien ganado también el de intelectual cubana; son pocos los que pueden moverse con márgenes tan amplios y entrelazados por el vasto campo de nuestra cultura, son pocos los que pueden pensar los más delicados y complejos problemas de la existencia de nuestra nación y aportar conocimientos lúcidos y nuevos que iluminan todo un registro de acontecimientos, fenómenos artísticos y escriturales, y recogerlos en un libro, que cuando se lee vamos como contemplando, no una fundamentada argumentación que selecciona o deshecha, sino algo más, como una constelación donde laten muchos significados, el tejido vivo de una cultura. Para eso hay que saber y además, saber trasmitir, con una sensibilidad no académica estrictamente, sino más bien humanista, bien conocedora de la naturaleza humana y cubana.

A lo largo de los años esta autora ha puesto en nuestras manos un grupo de libros de indispensable consulta para el conocimiento de la cultura cubana en su despliegue propio y en su diálogo con otras culturas. (3) Varios de ellos escritos por su mano y muchos en forma de ricas antologías introducidas por prólogos suyos, anotadas, pensadas y complementadas por diversos tipos de materiales. Se aplica en esta nueva entrega a tejer redes de entendimiento intelectual, de comportamientos y respuestas de los intelectuales cubanos que, sin son anteriores a José Martí, encontrarán su mejor recepción en el texto martiano y si son posteriores, tendrán al apóstol como presupuesto. Escribe que:

En el siglo XIX,  no se operaba con la categoría de intelectuales, pero sí se creía en la existencia de las generaciones, las clases y sectores dentro de ellas, las formas asociativas, las modalidades de tertulias, en las cuales se combinaba el entretenimiento y la actualización de conocimientos, las familias extendidas y los linajes espirituales.

Y partiendo de esa red de asociaciones, coloca a Martí en su propia dinámica vital dentro de la cual participa y se apropia de la cultura cubana, de su historia, en las bibliotecas de sus profesores y amigos, en sus tertulias y su frecuentación. Toda la primera parte lleva el nombre que le da título al libro; se concentra en esa tarea de ir estableciendo esas familias del conocimiento y la sensibilidad a las que Martí se va adscribiendo naturalmente en cualquier lugar al que llega y con las cuales establece diálogos intensos.

Una segunda parte titulada “Las polémicas sobre España” recoge seis estudios que siempre a partir de una personalidad,  analiza las conexiones y características de tópicos como el de Martí y el legado lascasiano, Carpentier y Martí frente a España, el panhispanismo o la solidaridad con la República Española. Todas estas reflexiones siempre centradas en el pensamiento martiano y recorriendo momentos y grupos de intelectuales que interactúan ante una coyuntura dada. Por ejemplo “Contra el panhispanismo” nos presenta los diversos momentos de esa tendencia latente en algunos pensadores, y ya solventada por José Martí al organizar la guerra de independencia; la autora concluye que “De este modo, [Fernando] Ortiz se convirtió en el ideólogo más representativo de la censura cubana a los sueños panhispanistas de algunos intelectuales españoles”. (4)

La última parte, “Visiones de Estados Unidos de América” contiene tres estudios: “La política en los Estados Unidos”, “Estados Unidos y la construcción del pensamiento cubano” y “Entre románticos, modernistas y vanguardistas cubanos: algunas visiones de Estados Unidos”. A partir del eje martiano, de su comprensión de la historia estadounidense, cuya evolución la investigadora establece y periodiza, recorre toda una línea de pensadores cubanos, comenzado por Félix Varela que a su vez construyeron su propia visión sobre el tema.

Es notable la riqueza y precisión de las notas que tienden continuas asociaciones y registros de estudio, a veces comentados, que al lector interesado lo llevan por disímiles senderos posibles para ampliar el problema abordado. Y es de resaltar aquí que los aparatos de notas, sus datos y sus comentarios, así como el índice analítico, la bibliografía y el testimonio gráfico que cierran el libro completan esa calidad pedagógica del libro, que además de una lectura rica y del mayor interés, lo convierte en un texto de consulta para estudiantes y especialistas.

Es de notar esa galería de imágenes donde apreciamos los avatares de la imagen martiana interpretada y vuelta a interpretar por fotógrafos, caricaturistas, pintores y dibujantes desde el mismo siglo XIX, aún en vida de José Martí. Habrá que alabar siempre la ímproba tarea del equipo editorial en este libro complejo, especialmente de las editoras Gladys Alonso González, Luis M. de las Traviesas Moreno y Silvia Águila Fonseca, así como el diseño de Eloy Capote Cruz y la composición de Alina Fuente Hernández. En cuanto a la generosidad del pintor José Luis Fariñas, el Centro de Estudios Martianos tiene mucho que agradecer, además de su colaboración con este libro de Ana Cairo, donde si algo se derrama a raudales de su pluma, es el agradecimiento más delicado y vigoroso. Gracias a ella.

 

Notas

(1) Ana Cairo: José Martí y la novela de la cultura cubana. La Habana,  Centro de Estudios Martianos, 2015, (Ala y raíz), p. 434.

(2) Darcy Ribeyro: “Autocrítica demagógica”, en revista Cuadernos Americanos, México,  mayo-junio de 1996, pp. 11-23.

(3) Entre otros tantos, es paradigmática la serie  Letras. Cultura en Cuba, publicada por la Editorial Pueblo y Educación a lo largo de muchos años, más o menos desde la década de los ochenta del pasado siglo.

(4) Ana Cairo: Ob. cit., p. 273.


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